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algunos países la proporción de asalariados pobres es incluso mayor entre los trabajadores independientes no
calificados.
* En los estratos de baja productividad, la insuficiencia de ingresos es más notable entre los asalariados
de las microempresas, categoría integrada por un gran número de mujeres. Éstos, junto con las personas que
prestan servicios domésticos, registran la más alta incidencia de pobreza urbana. En la mayoría de los países,
suman entre 25% y 40% del total de ocupados pobres. Ello ocurre también, aunque en menor medida, en países
con una alta proporción de trabajadores por cuenta propia, como Bolivia y Honduras. En esos casos, alrededor
del 40% de los pobres urbanos son trabajadores independientes poco calificados, en gran parte mujeres. Los
asalariados de microempresas perciben un ingreso mensual equivalente a sólo 2.5 veces la línea de pobreza,
monto que constituye un umbral mínimo para acceder al bienestar y tener probabilidades de mantenerse fuera
de la pobreza.
* Los empleados domésticos, que representan 6% de los trabajadores urbanos perciben un ingreso
promedio de 1.4 líneas de pobreza. Uno de cada diez ocupados pobres pertenece a esta categoría de empleo.
Por otra parte, las y los empleados domésticos registran una elevada incidencia de pobreza aunque su
participación en el total del empleo rural es muy baja, entre 2% y 4% en la mayoría de los países.
* La pobreza rural se diferencia de la urbana por la elevada influencia de los siguientes factores: la no
posesión de tierras; variables demográficas, especialmente la fecundidad; falta de educación y alta tasa de
analfabetismo funcional; aislamiento geográfico y comunicacional; la mínima provisión de servicios públicos,
privados y sociales, e impacto directo del deterioro ambiental en la base productiva.
Según proyecciones del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE), la población rural seguirá
creciendo en 12 de 20 países latinoamericanos, entre 1995 y 2000, y en 5 países, incluidos los más pobres, la
tasa superará el 1% anual.
Entre los ocupados en áreas rurales, los mayores niveles de pobreza se registran entre los trabajadores
por cuenta propia no profesionales ni técnicos (50% a 80%), que representan entre un tercio y la mitad del total
en esas áreas. Los asalariados del sector privado no profesionales ni técnicos que trabajan en establecimientos
con un máximo de cinco empleados presentan similares niveles de pobreza y representan entre un quinto y un
tercio del total de ocupados pobres rurales.
* La discriminación étnica ha significado mayor pobreza rural entre los pueblos indígenas, que están en
situación de gran desventaja, en cuanto al acceso a la tierra y la satisfacción de necesidades básicas.
* Las reformas económicas de los últimos años han tenido distintos efectos para los hombres y las
mujeres pobres. Las personas sin capacitación profesional e insuficiente educación escolar han sufrido más el
impacto de los recortes del gasto social. La globalización acentúa las diferencias sociales, discrimina a las
personas con menor movilidad y flexibilidad, a las menos preparadas, a las que reciben menores salarios y a
las de regiones más aisladas, todo lo cual agrava la situación de las mujeres que ya sufren de discriminación
salarial.
* Para analizar la relación entre el ingreso de las mujeres y la pobreza de los hogares, se realizó un
ejercicio de simulación para establecer cuánto crecería la pobreza si las mujeres no aportaran dinero al hogar.
Los resultados son reveladores: sin el ingreso de las cónyuges, los hogares pobres aumentarían entre 10% y