En este marco se afirma la necesidad de disponer de
investigaciones, metodologías e indicadores confiables sobre
los aspectos relacionadas con género para fundamentar
enfoques y programas de lucha contra la pobreza que
incorporen el enfoque de género.
Sin embargo, ésto conlleva un desafío metodológico, es
decir como hacer visible el problema de género en los
análisis de pobreza y la vinculación con el problema de la
ventanas de entrada.
En Nicaragua existen dificultades tanto a nivel de
análisis de la pobreza como en sus relaciones con otras
variables. No existen suficientes y concluyentes análisis,
más causales y estructurales de la pobreza, aunque se haya
avanzado en su descripción, esto impide tener concepciones
más elaboradas sobres los problemas que incluyan, estrategias
y políticas que articulen factores estructurales con las
variables de género. Así una evaluación exhaustiva de la
evolución de las ventanas de entrada, pobreza y género junto
con el análisis de su impacto social requiere de la
realización de un conjunto de investigaciones y de datos que
recién comienzan a producirse en el país. Se necesita
experimentar, acumular evidencia y conocimiento en el campo
metodológico para guiar investigaciones y sus implicaciones
de política.
El abordaje de la visibilidad de la perspectiva de
género en los estudios de pobreza, plantea la necesidad de
identificar la variable género dentro de la pobreza. El
trabajar con asuntos de la mujer no necesariamente significa
que las consideraciones de género son tomadas en cuenta. En
efecto, parte importante de estudios y programas consagrados
al desarrollo y al análisis de la pobreza ignoran conceptos
de género tales como el énfasis que se da a la función
reproductiva y doméstica exclusivamente a la mujer, aunque
algunos privilegian la visibilidad de la mujer y el impacto
exclusivo de la pobreza sobre ellas. Por nuestra parte
consideramos que el enfoque de género involucra tanto al
hombre como a la mujer, es decir a las relaciones y
determinantes sociales que se establecen entre ellos.
Esto implica reconocer que mujeres y hombres al tener
distintas posiciones dentro y fuera del hogar, distinto
control y acceso a los recursos, diferentes roles sociales y
por lo tanto diferentes necesidades, también se vinculan de
manera diferenciada a situaciones sociales tales como la
pobreza. Es más no sólo se vinculan, interactúan de manera
específica y dinámica, integrando el marco social que
determina tanto la relación de género como su tipo de
inserción en la pobreza. Esta integración genera