Este estudio busca la comprensión del problema de la pobreza rural, tanto para intentar
entender sus causas como para avanzar en la proposición de soluciones que sean coherentes y
pertinentes con la diversidad de situaciones de los hogares rurales pobres, a la vez que
sensibles a la especificidad de sus demandas. Para ello, se ha desarrollado una visión que
integra tres temas —complementarios entre sí— que son centrales para el análisis del
problema y para el diseño de propuestas que puedan enfrentarlo; estos son: la modalidad de
desarrollo, la exclusión social y las relaciones de género.
La hipótesis central de este estudio señala que los niveles de pobreza son afectados
negativamente, en primer lugar, por variables estructurales (estructura productiva
agropecuaria, activos físicos, entre otras) que inciden directamente en la capacidad de los
hogares para acceder al mercado laboral, al de productos y para producir en forma
competitiva. De una segunda importancia son las variables que sitúan el problema de la
pobreza al interior de los hogares y como un déficit de cada individuo (escolaridad, tamaño
de la familia, edad). Complementariamente, se indica que las estrategias de sobrevivencia
que los hogares privilegian son heterogéneas y covarían con el aporte monetario y de trabajo
que realizan sus integrantes en su condición de mano de obra no remunerada. Junto a ello se
postula que para algunos hogares un aumento en la productividad y eficiencia de las jornadas
de trabajo familiares incrementa su capacidad de respuesta. No obstante, en hogares
indigentes ello tiene como requisito una preinversión por parte del Estado en activos físicos
que permitan maximizar esa capacidad de respuesta.
Entre los factores estructurales asociados con el tema de la pobreza, en este estudio se
tratan factores de distribución de ingresos, de exclusión social como la falta de acceso a la
salud y a capital financiero, la ausencia de infraestructura física y servicios básicos y el
empleo en el sector informal. Y entre los factores individuales, la baja escolaridad, la
posición de género y etnia, la edad promedio, entre otros. Tanto estas como otras
asociaciones entre variables —establecidas en la literatura sobre pobreza— son analizadas en
términos conceptuales en el capítulo II y trabajadas como preguntas empíricas en el análisis
que se desarrolla en los capítulos III y IV y explicaciones sobre pobreza rural en el capítulo
V. La definición de pobreza que se utiliza en este estudio quiere dar cuenta de esta
multimensionalidad que la caracteriza.
Se entenderá por pobreza una situación de carencia arraigada en la base económica y
política de las sociedades, que experimenta transformaciones asociadas con los cambios
económicos, culturales, sociales, políticos e históricos. No es un atributo de individuos sino
un fenómeno estructural; no es elemento estático sino un fenómeno dinámico, y no es un
factor homogéneo sino altamente heterogéneo. La pobreza se caracteriza, por una parte,
como una situación en la que la población carece de los derechos necesarios para
proporcionarse un conjunto mínimo de bienes y, por la otra, como una condición de
privación que comporta desigualdad social, aislamiento, debilidad física, vulnerabilidad y