Declaración de la Red Internacional sobre Género y Comercio sobre el ALCA

Segunda Cumbre de Los Pueblos – la Cuidad de Québec, Canadá 2001

Nosotras, las mujeres de la Red Internacional sobre Género y Comercio, nos reunimos en la Segunda Cumbre Popular en la ciudad de Québec para decir NO a una Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que margine a las mujeres y amenace nuestros derechos humanos.

En 1995, gobiernos de todo mundo (bajo presión de 40.000 mujeres) firmaron la Plataforma de la ONU de Beijing para la Acción para proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas, erradicar el flagelo de la pobreza en las mujeres, incrementar nuestro acceso a servicios básicos, eliminar los obstáculos a nuestra participación en los procesos económicos, políticos y sociales, eliminar la violencia contra las mujeres, asegurar nuestra libertad económica, y garantizar responsabilidades igualitarias y compartidas en el hogar. Cinco años después, no se han logrado estos objetivos. La globalización y la liberalización del comercio han exacerbado las desigualdades de género existentes y profundizado relaciones de poder asimétricas entre hombres y mujeres en las Américas. Mientras que la reducción de tarifas ha abierto los mercados, no ha contribuido a mejorar la vida de muchas mujeres. La liberalización del comercio y la inversión se predica sobre el rol de las mujeres como trabajadoras, productoras y consumidoras, pero los beneficios no alcanzan a muchas de nosotras.

La privatización de los servicios públicos ya ha impactado negativamente en el acceso de muchas mujeres a nuestras necesidades básicas. En el ALCA que se propone actualmente, los países negociarían la liberalización de todos los servicios, incluyendo el agua, la salud y la educación. En tanto proveedoras de estos servicios para nuestras familias, las mujeres son las que tienen más que perder cuando los gobiernos no aseguran la protección para nuestro bienestar y progreso.

En la agricultura, las campesinas han sufrido en forma desproporcionada por las estrategias de exportación que han incrementado el rol de los agronegocios y desestabilizado la explotación rural familiar y los pequeños agricultores. Estas estrategias han hecho bajar los precios de las cosechas domésticas que cultivan los pequeños agricultores así como los subsidios que les permitían competir a pesar de los altos costos de producción. No sólo se fuerza a las comunidades rurales a importar alimentos que habían cultivado por siglos como producción nacional, sino que los campesinos no tienen otra opción que emigrar del campo a las ciudades u otros países para encontrar trabajo con que sostener a sus familias. La mayoría de las mujeres se queda a cargo de mantener el hogar con muy poco apoyo económico, sin recursos para cultivar para el consumo, y cada vez menos acceso a servicios básicos para la familia.

Las mujeres aborígenes y nuestras comunidades son amenazadas por la privatización de la tierra. Nuestras culturas, medicinas, medios de vida y medio ambiente sufren el ataque de las nuevas normas de propiedad intelectual, incluyendo el patentamiento de formas de vida y la extracción de plantas para los mercados farmacéuticos.

Los salarios de muchas mujeres han disminuido y nuestra carga de trabajo se ha duplicado debido a las políticas de liberalización del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Con el fin de atraer inversiones, los países han reducido las normas nacionales de inversión, estableciendo zonas francas donde muchas mujeres son sujetas a acoso sexual, bajos salarios, condiciones de trabajo inseguras, excesivas horas de trabajo y condiciones laborales flexibles. Actualmente las mujeres constituyen la mayoría de la fuerza de trabajo en los niveles más bajos del sector de servicios, los cuales son considerados menos deseables que los trabajos “masculinos” y reciben salarios más bajos. El número de mujeres migrantes, sin protección y con salarios muy bajos, sigue aumentando. Más aún, mientras que muchas trabajadoras del sector informal contribuyen al Producto Bruto Interno de nuestros países, el valor de nuestro trabajo aún no se toma en cuenta. Los países del ALCA están negociando políticas de comercio e inversión, sin preocuparse por los costos sociales para las mujeres.

Las políticas sostenibles de comercio deben reflejar las necesidades e intereses de las mujeres. El comercio debe ser una herramienta para el desarrollo y no un fin en sí mismo. La Red Internacional sobre Género y Comercio hace un llamado a que los países de las Amércias inicien un verdadero proceso de integración regional, capaz de beneficiar a la mayoría de los ciudadanos y asegurar la participación de la sociedad civil, poniendo en el centro de los intereses la equidad y el desarrollo social. Estas son nuestras demandas.

PARTICIPACIÓN: Los acuerdos comerciales deben ser negociados en forma democrática, transparente y responsable. Hacemos un llamado a los gobiernos del ALCA a:

· Desarrollar e implementar estructuras y procesos formales que aseguren la participación de las mujeres y organizaciones de mujeres de todos los niveles de la sociedad en el debate sobre los acuerdos de comercio.

· Incluir a mujeres con una perspectiva de género en delegaciones de negociación y en paneles de resolución de disputas.

· Desarrollar un grupo de trabajo oficial del ALCA que examine cómo afectará el acuerdo comercial a las mujeres, al desarrollo social y a los derechos humanos. Este grupo consultor debe relacionarse con los otros grupos de trabajo del ALCA y proporcionarles información.

· Desarrollar e implementar estructuras y procesos formales para tratar los intereses especiales de los países en desarrollo para asegurar un comercio equitativo entre los países.

· Eliminar restricciones en el texto, sumarios y propuestas de las negociaciones comerciales, de manera que los ciudadanos puedan participar en la discusión de propuestas y aportar su opinión basándose en los documentos.

IGUALDAD: Los acuerdos comerciales deben contribuir a la igualdad de género. Hacemos un llamado a los gobiernos del ALCA a:

· Llevar a cabo y completar una evaluación del impacto de género de la política comercial antes de encarar negociaciones comerciales.

· Recolectar datos de género desagregados para formar una base estadística para análisis futuros en el 2003.

· Realizar una evaluación social, con un componente claro de género, cada 2-5 años comenzando en el 2005.

· Establecer políticas y programas que aseguren una atención de la familia al alcance de las mujeres, accesible y segura de manera que las mujeres a cargo de la familia puedan salir a trabajar.

· Desarrollar y hacer cumplir políticas y leyes que aseguren que las mujeres gocen la protección plena de sus derechos civiles, laborales, reproductivos, sexuales y humanos.

DESARROLLO: El comercio debe ser una herramienta para el desarrollo, más que un fin en sí mismo. Los acuerdos de comercio deben mejorar el desarrollo social, económico, cultural y político de los ciudadanos, en particular aquellos que viven en la pobreza. Hacemos una llamada a los gobiernos del ALCA para que:

· Demanden la cancelación de la deuda antes de comenzar cualquier negociación comercial.

· Cumplan los mecanismos internacionales para la responsabilidad corporativa.

· Creen y/o fortalezcan presupuestos nacionales de género para determinar cómo reflejan las políticas económicas las necesidades de las mujeres.

· Redefinan las definiciones nacionales de eficiencia económica para que incluyan la medición y valoración del trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres.

· Desarrollen políticas sensibles al género que promuevan el comercio entre pequeñas empresas de mujeres y corporaciones extranjeras.

· Aseguren que las mujeres tengan acceso a computadoras, tecnología y capacitación para que puedan aspirar a trabajos calificados.

· Desarrollen y apliquen un plan nacional de seguridad alimentaria sensible al género que proteja una agricultura sostenible de subsistencia. sostenible.

· Protejan el derecho de los pueblos aborígenes a recursos y tierras comunales.

· Fortalezcan la capacidad del sector público para responder a las necesidades básicas de la gente.

· Trabajar con agencias nacionales de desarrollo para extender la asistencia al desarrollo de mujeres en países de bajos ingresos.

· Proporcionar asistencia a mujeres desplazadas, o que han perdido sus formas de subsistencia a consecuencia de la liberalización del comercio.

La Red Internacional de Género y Comercio (RIGC) es una red internacional de promotoras y defensoras del género que trabajan activamente para promover un comercio igualitario, social y sostenible mediante la investigación, la defensa y la alfabetización económica. Miembros de la RIGC de El Caribe, América Latina y América del Norte han adaptado el Capítulo sobre Género del Documento de las Américas de la Alianza Social Hemisférica, el cual fue coordinado por Women’s EDGE y la Alianza Chilena, con la participación de 45 grupos de mujeres del Hemisferio Occidental. Para mayor información sobre la RIGC, ver el sitio www.genderandtrade.net, o comunicarse con el correo electrónico secretariat@coc.org.

 

 

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