Implicaciones educativas para la equidad de género:
la importancia de fomentar la educación del género femenino.
Lic. Julia Gallegos Guajardo, MA.
El propósito del presente artículo es mostrar a grandes
rasgos cómo las estructuras educativas se encuentran estereotipadas y el impacto
que esto tiene en las oportunidades y logros educativos de los hombres y de las
mujeres. En este aspecto, las mujeres son las que frecuentemente sufren
desventajas.
Una buena manera para comprender el término "género" es el que la Dra. Mairead Dunne propone al analizar el contexto de educación y desarrollo, y las maneras en las que los estereotipos de diferentes sociedades han limitado la participación de niñas y mujeres en la educación a lo largo de la historia1. Estas limitaciones se pueden observar al analizar los índices de participación escolar, la deserción escolar y el nivel de estudios que las mujeres han logrado, aunados a las oportunidades con las que cuentan para su inserción al sistema laboral.
La educación impacta en el Desarrollo
En nuestro mundo existe una gran desigualdad en cuanto a la pobreza extrema que sufren algunas zonas. El 75% de los 6 billones de habitantes en el mundo tienen un ingreso de menos de $3,000 USD al año; 1.3 billones de habitantes viven con un dólar por día. El desarrollo rápido de un país puede suceder con una fuerte inversión en la educación2. Ya que el desarrollo significa estar libre de carencias nutricionales, enfermedades, plagas, inseguridad, y aún más importante, el contar con una libertad de expresión política, tener una educación de calidad, estar inmerso en el contexto social y económico y asegurar los derechos humanos. Amartya Sen, Premio Nóbel de Economía en 1998, nos muestra un claro ejemplo de como éstos aspectos interactúan.
Amartya Sen (1999) afirma que la pobreza es la privación de las capacidades y necesidades básicas, explicando que una persona que no se encuentra inmersa en el sistema laboral, también sufre de exclusión social; y a la vez, que la relación entre el nivel de estudios y el ingreso per cápita se hace evidente en las oportunidades de empleo que requieren, como mínimo, un buen nivel de alfabetismo3.
El rol de la educación es el de proporcionar los conocimientos y las habilidades necesarias para el desarrollo de la era tecnológica y del cambio económico y cultural de un país. Hong Kong ha dado el ejemplo de los beneficios que genera una fuerte inversión en la educación; pues hoy es la séptima nación en cuanto a importaciones y exportaciones, como resultado de haber invertido fuertemente en educación primaria y secundaria.
En varios países asiáticos una fuerza laboral con un buen nivel de educación ha logrado productos de alta calidad e influye en la productividad del país. Nuestra era de globalización, término complejo sujeto a debate, necesita de la diseminación de un contenido educativo que proporcione las habilidades y el conocimiento que un trabajador necesita para competir ante naciones industrializadas (Lewin, 2000).
Una sexta parte de la población mundial no sabe leer ni escribir y de ese universo, dos terceras partes son niñas. La educación permite a las personas poder emplear sus capacidades para incrementar sus ingresos económicos y transformar la sociedad en que viven. Hoy en día, hay 130 millones de niños y niñas que están en espera de esta oportunidad4.
En México, cerca del 60% de la población de 15 años y más, que no tiene instrucción son mujeres. En el nivel nacional y en relación con el rezago educativo, en una población de 15 años y más que no tiene la educación básica completa, la diferencia entre sexos es de 3.3 a favor de los hombres.
Hay diferencias notables en los diversos estados del país, Chiapas es el estado con mayor porcentaje de población con rezago educativo (67.8 % para hombres y 75.3 % para mujeres) y el Distrito Federal con el menor (30.5 % para hombres y 36% para mujeres). Solamente en 5 de las 32 entidades federativas es menor el porcentaje de rezago educativo de la población femenina respecto a la masculina5.
El programa "Educación para Todos" ha identificado dos objetivos indispensables para alcanzar un verdadero desarrollo de la educación:
a) Primaria Universal para todos en el 2005.
b) Igualdad de género y participación de las mujeres en el 2005.
En América Latina y el Caribe las oportunidades para ingresar a la escuela han experimentado un substancial aumento, y prácticamente todos los niños y niñas tienen acceso a la educación primaria. Una característica única de esta región es que, en términos de escolaridad, las niñas no sólo igualan a los niños sino que, en ocasiones, se encuentran en una posición más favorable6. Para asegurar lo anterior es necesario realizar un análisis detallado de la calidad de la educación y de la distribución de la población en cuánto a género.
Un cambio favorable es el hecho de que, a nivel región, el número de niñas que asisten a la escuela primaria es superior al de los niños; en muchos países la tasa de deserción y repetición es más alta entre los últimos. No obstante, los estereotipos y la discriminación basados en el género, así como las manifestaciones de sesgo genérico, aún son evidentes particularmente en zonas rurales y remotas (UNESCO, 2001). Por consiguiente, la condición de la mujer y el papel que se espera de ella en la familia y la sociedad, permanecen esencialmente intactos, y la discriminación basada en género, a pesar de notables logros en la educación alcanzada por las niñas, aún no ha desaparecido de nuestra sociedad. Pero, no solamente nuestra sociedad padece estas características, muchas mujeres en el mundo cuentan con un rol limitado y una privación de necesidades básicas, como es la educación.
Latifa, una muchacha de Afganistán, quien escribió My Forbidden Face habla sobre las restricciones que sufren las niñas y mujeres en Kabúl, región ubicada en Afganistán, al estar oprimidas por el régimen del Talibán, ser privadas de todo tipo de educación y obligadas a usar las "burkas" (velos para cubrir la cara)7. De la misma manera, Holy Payne en su libro The Virgin´s Knot ilustra la vida de las mujeres de Anatolya, región ubicada en Turquía, al explicar que las mujeres al no saber leer ni escribir expresaban sus sentimientos e ideas por medio de tejidos en alfombras, lo cual representaba un mito para la sociedad 8.
A ésta lucha, no sólo por el acceso a la educación, sino por el derecho de igualdad y libertad en todos sus sentidos, se le ha llamado comúnmente "feminismo", término que ha estado sujeto a controversiales debates. Sin embargo, no se puede evadir el hecho de que como Waters menciona, "la posición de la mujer es uno de los mejores indicadores que reflejan el régimen social y las políticas de una sociedad" (1972)9. Debido a lo anterior, es indispensable al hablar de desarrollo analizar la equidad de género. Esta libertad por la que las mujeres luchan es inconcebible sin un incremento económico y cultural y sin la introducción del acceso a una educación de calidad, entre otras cosas. Investigaciones muestran que algunos países han aceptado que muchas niñas muestran un bajo desempeño en Matemáticas y Ciencias Naturales porque se han visto como materias dominadas por el género masculino (UNESCO, 2001).
¿Por qué es importante fomentar la educación del género femenino?
Actualmente, es reconocida la gran importancia que tiene la educación de las niñas en el desarrollo de un país (Lewin, 1993); y las razones por las cuales la participación de las niñas en la escuela es menor que la de los niños se han enumerado en diferentes reportes. Aunque difieren según el país, son varios los factores que influyen en esa situación, entre ellos se encuentran los siguientes:
- La infraestructura y la locación geográfica de las escuelas generalmente favorecen la participación de los niños en las zonas urbanas y discrimina la participación de las niñas de las zonas rurales.
- El aspecto cultural juega un importante rol, ya que en muchos países en desarrollo las niñas se casan a muy temprana edad.
- Existen estereotipos diferentes en los beneficios económicos del rol de la mujer y del hombre. Y más que nada, la organización del sistema social es patriarcal.
- En cuestión de salud, generalmente se favorece la atención médica a los niños.
- En cuestiones económicas, se prioriza la participación educativa de los niños.
- Algunas costumbres religiosas también influyen en los bajos índices de participación escolar de las niñas.
Investigaciones sobre los efectos de la educación femenina en la salud de los niños (as) pequeños sugieren que el impacto de la educación en la mujer es dos veces más fuerte que en los hombres [Cochrane, Leslie, O´Hara, 1980, (1982) en Lewin (1993)]. En un estudio de 15 países realizado por Mensch, Lentzner y Preston (1985) en Lewin (1993) se vio la significante relación que tiene un mayor nivel de educación para disminuir las tasas de mortandad en los niños (as) pequeños (as).
Boulier y Paqueo (1988) en Lewin (1993) explican que las
tasas de mortandad en los infantes de Shri Lanka solamente se ve reducida cuando
las madres tienen una escolaridad de al menos 10 años. El costo-beneficio para las mujeres es igualmente alto que
para los hombres, especialmente cuando hay un control que facilite la
participación de las mujeres en el sistema laboral. En muchos estudios aparece
que esta tasa costo-beneficio muchas veces es mayor en mujeres de ciertos
niveles. Los beneficios de invertir y promover la educación en las mujeres
varían según las circunstancias de la región. Sin embargo, se ha visto, en la
mayoría de los casos, que al educar a las mujeres se mejoran los niveles
nutricionales, se reduce la tasa de mortalidad infantil, las familias cuentan
con menor número de miembros y se mejora la participación escolar fomentando la
equidad educativa. De la misma manera el invertir en la educación de las
mujeres ha mostrado significantes reducciones en materia de pobreza,
incrementando el ingreso para el hogar y proporcionando las herramientas
necesarias para la protección de la mujeres en cuanto al SIDA, violencia sexual,
explotación económica y pobreza (UNESCO, 2001).
Por otro lado, existen algunas posturas que indican que la promoción de la participación de la mujer en la educación y sus beneficios juega un rol menos importante de lo que se aparenta, argumentando que las niñas reciben una educación informal al quedarse en su casa, educación impartida por su familia y/o comunidad religiosa [Behrman (1991) en Lewin (1993)]. Sin embargo, la experiencia educativa en ambientes informales no cuenta con los mismos recursos que la educación formal. Por ejemplo, si en una escuela hay pocos libros en una casa habrá menos.
Las madres de familia, fuente principal de la educación de las niñas, generalmente cuentan con un nivel educativo más bajo que el padre, y mucho más bajo que las maestras; en muchos casos las madres no llegan a alcanzar un nivel de alfabetismo. Muchas habilidades son adquiridas solamente con una educación formal, como por ejemplo las matemáticas y la lecto-escritura. Si la postura de Behrman fuera una generalización, al proponer que existen otras estructuras educativas igual de efectivas que la educación formal, entonces se podría argumentar ¿por qué no se han propuesto para la educación de los niños?
¿Qué iniciativas se han tomado?
Aún cuando, como Leach (2000) menciona, muchos de los programas educativos que se han diseñado para atender las inequidad de género han adoptado una perspectiva simplista, la cual no ha sido efectiva, principalmente porque no se ha visto un claro entendimiento del rol de género en la sociedad, y en la educación más se han visto esfuerzos para combatir la inequidad de género 10.
En Mayo del 2002, tuve la oportunidad de asistir a la Conferencia "Education for All: The Gender Dimension" en Brighton, Inglaterra. En la que se abordaron los metas de "Educación para Todos" relacionados con las implicaciones de género. En Abril del 2000, en el "Foro Mundial de Dakar" se implementó la iniciativa a 10 años de "Educación para las Mujeres [UN Girl´s Education Initiative]" apoyando a las naciones a que alcancen la equidad de género creando recursos físicos y políticas públicas para eliminar los estereotipos de género en el Sistema Educativo Nacional, con el fin de eliminar la discriminación social. Esta iniciativa ha promovido la cooperación de los gobiernos, Organismos No Gubernamentales, el sector privado y la UNESCO.
El documento de trabajo de la UNESCO: "Igualdad de Género en la Educación Básica: Marco Estratégico" enfatiza la integración de la perspectiva de género en un contexto global e inclusivo de aprendizaje a lo largo de toda la vida, que tiene como finalidad alcanzar la igualdad de género en un sistema social y de aprendizaje que incluya a todos, incorporando a las niñas y mujeres a los sistemas convencionales de educación. Esta educación busca transformar las relaciones de género para que todos dispongan de las mismas oportunidades para desarrollar su potencial mediante relaciones basadas en el respeto mutuo y el diálogo (UNESCO, 2001).
En México, el "Programa Nacional para la Igualdad de
Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres 2001-2006" cuenta con
líneas estratégicas
específicas y metas a corto, mediano y largo plazo. Entre sus
nueve objetivos específicos se encuentra "el fomento en todos los espacios de
nuestra sociedad, de una educación para la vida que promueva el aprecio por la
diversidad, la tolerancia y el respeto a las diferencias de género, así
como garantizar, con igualdad y equidad, en todos los niveles, tipos y
modalidades educativas, atención específica a las niñas y mujeres, para lograr
que se amplíe su participación y desempeño en toda actividad humana con sentido
de justicia, al margen de prejuicios y discriminaciones" (Instituto Nacional de
las Mujeres, 2003)11.
¿Qué implicaciones tiene el fomentar la educación en el género femenino?
El fomentar la educación en las niñas requiere de la revisión de las políticas educativas fomentando la cooperación del sector público, privado y los Organismos No Gubernamentales para unir esfuerzos. Estas políticas educativas deben ser sensibles hacia la equidad de género y aterrizadas dependiendo del contexto.
Para poder alcanzar las metas de Educación para Todos, especialmente en Equidad y Género, es necesario aumentar la participación de las niñas en la educación. Sin embargo, el esfuerzo no termina con lo anterior, sino que se debe de proporcionar un ambiente escolar seguro y sensible en cuánto a género en términos de currículum, libros de texto y maestros. Para lograrlo, sería relevante analizar los avances en neurociencia sobre co-educación que sugieren que los niños y las niñas aprenden de manera diferente. Estos conocimientos pueden ser aterrizados en el aula para promover el desarrollo máximo del potencial de los estudiantes.
La cultura de Equidad de Género debe ser transmitida, a la vez, en la formación de maestros, ya que como Edwards menciona "los maestros se encuentran en el centro del proceso educativo ya que siguen de cerca y continuamente el aprendizaje de los estudiantes" (2002)12. El currículum debe cumplir con las necesidades educativas de niños y niñas. En este caso, los libros de texto juegan un importante rol; si se quiere lograr las metas propuestas por el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las mujeres (2001-2006) se debe revisar detalladamente el contenido de los libros de texto, ya que como Ortiz (2000) menciona en su análisis de contenido de los libros de texto gratuitos de 5o grado de primaria en México, los últimos ilustran la mayoría de las veces a personajes masculinos desempeñando actividades que fomentan la ley y soberanía (valores que ocupan los primeros lugares en el contenido de los libros). De la misma manera, Ortiz señala la poca importancia que se le da a los valores de igualdad y libertad, ya que ocupan los últimos lugares de acuerdo a su análisis13. Contradicciones surgen al comparar los actuales recursos para el aprendizaje y las líneas de acción propuestas por el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las mujeres.
Finalmente, la educación de las niñas no debe terminar al completar la educación primaria, las niñas deben tener oportunidades de estudiar niveles superiores, si lo que se busca es su contribución al desarrollo del país y su competitividad ante la sociedad. Para esto, debemos de combatir los estereotipos desde temprana edad y no solamente en el ámbito educativo, sino que también en el social y el laboral.
Estos puntos también fueron tomados en cuenta en "La Tercera Conferencia Internacional: Análisis de la opresión en las mujeres y el camino a su liberación" y la "Conferencia de Zetkin" que promovía la protección de la mujer en el ámbito laboral (Waters, 1972). Los medios de comunicación podrían contribuir a difundir esta corriente de inclusión y equidad de género que tiene como meta comprender la diversidad.
Por último no hay que olvidar que…
"Una mujer con un mayor nivel de educación se inclinará a tener pocos hijos (as) y más sanos: ella fomentará el interés por la educación en sus hijos (as), haciendo posible a las futuras generaciones aprender y contribuir de una mejor manera en la sociedad. Una mujer con mayor nivel de educación estará más preparada para ingresar al sistema laboral y contribuir para mantenerse a ella y a su familia. En los países en desarrollo la educación de las mujeres y su capacitación para el sistema laboral es una manera eficaz para combatir la pobreza".
(Unesco Fundamentals of Educational Planning series, 1997).
1. La Dra. Mairead Dunne es una especialista en Educación con un gran interés en el tema de Equidad y Género. Actualmente es Profesora del Instituto de Educación de la Universidad de Sussex y entre sus cursos se encuentra el de "Género, Equidad y Educación":
2. Lewin, K., (2000), Knowledge matters for development, (Brighton, England, University of Sussex)
3. Sen, Amartya (1999), Development as Freedom (Anchor Books, New York).
4. Lewin, K. (1993), Education and Development: the issues and the evidence, (Department for International Development, United Kingdom).
5. Instituto Nacional de la Mujer, Educación en http://www.inmujeres.gob.mx
6. UNESCO (2001), Igualdad de género en la Educación Básica de América Latina y el Caribe (estado del arte), (Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe, UNESCO-Santiago).
7. Latifa (2002), My Forbidden Face: Growing up under the Taliban: a young woman´s story, Paris: Virago Press.
8. Payne, H. (2002), The Virgin´s Knot, Great Britain: Orion Publishing Group Ltd.
9. Waters, M.A. (1972), Feminism and the Marxist Movement, USA: Pathfinder Press.
10. Leach, F. (2000), Gender implications of development agency policies on education and training in International Journal of Educational Development 20, p. 333-347. United Kingdom: Pergamon.
11. Programa Nacional para la Igualadad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres 2001-2006 en http:// www.cedoc.inmujeres.gob.mx
12. Edwards, F. (2002), The Neglected Heart of Educational Development: A study of the implementation of Universal Primary School in Malawi, (University of Sussex, Brighton, England).
13. Ortíz, G. (2000). Los Valores Políticos en los Actuales Libros de Texto Gratuitos de Historia de México: Análisis de Contenido, Tesis de licenciatura, Universidad Autónoma de México, México, D.F.