I. UN NUEVO REDIMENSIONAMIENTO DEL TERRITORIO, donde lo
rural no es sólo lo agrícola, sino un espacio geográfico, económico y
social donde los seres humanos desempeñan múltiples funciones
productivas, organizativas, comerciales y ecológicas, vinculadas al
desarrollo agrícola, agroindustrial, artesanal, a las actividades
ambientales, a los servicios y al turismo y donde lo cultural (valores,
costumbres, visión del mundo) son parte del arraigo y sentido de
pertenencia de grandes grupos humanos que utilizan el diálogo y la
concertación en sus acciones de cohesión social en la búsqueda del
bien común; y,
II. UN NUEVO RELACIONAMIENTO CON LO RURAL
1. De los organismos internacionales y agencias de
cooperación: ASDI-BID-CEPAL- BANCO MUNDIAL- CATIE-
FIDA- OEA- CAC/CORECA AID -ACDI -CIM - OIJ -PNUD-
CUSO-MAPA e IICA.
2. De los organismos nacionales, tanto del sector público como
del sector privado.
3. De la sociedad civil, en particular las asociaciones y grupos de
mujeres, jóvenes y habitantes de los primeros pueblos; y,
4.
De las redes nacionales, regionales e internacionales.
Las exigencias del nuevo modelo de desarrollo han hecho reaccionar a
los organismos internacionales, cuyo papel ha sido fundamental en la
discusión y fomento de diálogos donde se ha reconocido la necesidad
de profundizar e interiorizar los nuevos conceptos sobre competitividad
territorial, capital social, empoderamiento y participación democrática y
combate a la pobreza, que pasan por replantear sus enfoques con
perspectiva de género para la construcción del nuevo paradigma.
Para el IICA, el planteamiento en el medio rural de un enfoque con
perspectiva de género, donde son esenciales las premisas de equidad
y de igualdad, significó partir del concepto de Nueva Ruralidad, en el
cual la inclusión del enfoque de género en las estrategias para el
desarrollo se sustenta en la necesidad de lograr mayor equidad y
justicia en la participación de las mujeres, en la convicción de que su
incorporación, como uno de los actores fundamentales del desarrollo,
incrementa los resultados en términos de eficacia y eficiencia y los hace
sostenibles.
Es dentro de este contexto conceptual y de relacionamiento que se ha
enmarcado el Proyecto Género en el Desarrollo Rural Sostenible,
con el fin de promover la institucionalización del enfoque de género
para lograr la equidad y la igualdad entre los hombres y las mujeres
rurales de las Américas.