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subsecretaría de etnia en la Secretaría de asuntos de género, etnia y generacionales en
Bolivia, cuya existencia y fortalecimiento quedan justificados por la evidencia mostrada.
• El reforzamiento de la reforma educativa es, sin duda, otro componente fundamental del
diseño institucional requerido. El énfasis en la educación básica, intermedia y media debe ser
una prioridad como un primer paso. Esto tendría un impacto significativo en hacer a los
individuos menos susceptibles de caer en condiciones de pobreza, ya que elevará su
productividad y, por lo tanto, su capacidad de generación de ingresos.
• Finalmente, de primordial importancia, la elevación en la calidad del empleo se constituye en
el tercer componente de los aspectos institucionales. Si bien es parte también de una política
de incentivos, una reforma a la legislación laboral que reduzca los costos de acceso a
servicios de salud y seguridad social y que favorezca la estabilidad del empleo –
tentativamente mediante una mayor flexibilidad en el mercado-- es fundamental como parte
de una estrategia de reducción de la pobreza de manera sostenida.
Hablemos de posibles políticas de intervención directa:
• Primero, la política educativa debe incluir los incentivos adecuados para que las familias
decidan llevar a cabo mayores inversiones en capital humano. Esto requiere un monto
importante de inversión para garantizar la oferta de servicios educativos, pero además deben
ser accesibles a un costo bajo. Políticas de subsidios a la educación a nivel básico,
intermedio y medio –en donde el acceso sin costo de colegiatura es sólo una parte del
esquema— especialmente en zonas en donde la pobreza está concentrada, son absolutamente
indispensables.
• El diseño de mecanismos fiscales que promuevan la inversión privada en capacitación
laboral serían otro elemento de estas políticas de intervención. Las políticas de capacitación