Un mapa de la pobreza es un perfil geográfico de la pobreza que indica en qué regiones de un país está
concentrada la pobreza. Dichos mapas pueden desempeñar un importante papel para orientar la
asignación del gasto público con el fin de reducir la pobreza. Un mapa de pobreza alcanzará su máxima
utilidad si puede elaborarse con un alto nivel de desglose geográfico. Lamentablemente, el desglose
geográfico exacto requiere trabajar con grandes volúmenes de datos, como por ejemplo los censos de
población, que no suelen contener información detallada sobre renta o gastos ya que la recogida de este
tipo de datos en todo el país resulta muy cara.
Existen dos métodos para abordar este problema. En primer lugar, se pueden elaborar mapas de
pobreza basados en índices de bienestar, creados a su vez combinando información sobre variables tales
como el acceso al agua potable, la electricidad y el saneamiento, o el nivel educativo del cabeza de
familia.
Un segundo método consiste en combinar datos de encuestas y de censos. La idea es desarrollar
modelos sencillos en los que el consumo o la renta sean una función de factores tales como la vivienda, el
empleo, las características de la unidad familiar (número de integrantes y composición, por ejemplo) y
variables educacionales (véase la Nota técnica 8). A continuación, los parámetros así estimados se aplican
al censo para obtener un pronóstico del consumo de las unidades familiares. Aunque el consumo no está
incluido en el conjunto de datos original del censo, se agrega artificialmente empleando relaciones
estructurales derivadas de la encuesta. Este método podrá seguirse sólo si se cumplen tres requisitos de
datos. En primer lugar, debe existir una encuesta de unidades familiares con datos sobre el consumo y
otras características de las mismas, que debe corresponderse grosso modo con el mismo período cubierto
por el censo. En segundo lugar, deben existir datos de censo a nivel de registro unitario que puedan
emplearse para el análisis. En tercer lugar, en la encuesta y en el censo debe disponerse de un número
suficiente de variables utilizadas para pronosticar el consumo. De lo contrario, no sería posible utilizar los
modelos basados en las encuestas para predecir los datos de consumo del censo.
El primer paso consiste en estimar un modelo de consumo o de renta empleando los datos de la
encuesta de unidades familiares. Tal y como se ha indicado, las únicas variables que pueden utilizarse
para predecir el consumo o la renta son aquéllas que también están disponibles en el censo. El segundo
paso consiste en aplicar las estimaciones de parámetros a los datos del censo a partir de regresiones. De
este modo será posible derivar las estimaciones de consumo o de renta basadas en las características
individuales de las unidades familiares incluidas en el censo. A su vez, estos datos de consumo o de renta
permitirán estimar la probabilidad de ser pobre de cada unidad familiar incluida en los datos del censo.
Dado que las estimaciones se derivan de un modelo imperfecto, incluirán un margen de error que deberá
tenerse en cuenta (véase la sección “Comprobación de la solidez de las comparaciones de pobreza” en el
texto principal del capítulo). Aunque la exactitud de cada estimación a nivel de unidad familiar puede ser
baja, a un nivel más global estos errores tienden a compensarse, por lo que las estimaciones a nivel de
región o distrito serán relativamente exactas.
En última instancia, el grado óptimo de desglose dependerá de varios factores. En primer lugar,
dependerá del objeto para el que se elabora el mapa de pobreza. Por ejemplo, ¿se pretende identificar
áreas administrativas del Estado, de modo que el nivel de desglose deseado sea el mismo que el nivel de
administración local? ¿O se pretende identificar aldeas o barrios pobres dentro de una región
administrativa con el objetivo de canalizar mejor las intervenciones y proyectos a nivel comunitario? En
segundo lugar, la elección del nivel de desglose dependerá de en qué medida las estimaciones
paramétricas obtenidas de una regresión y estimadas a nivel regional pueden utilizarse como hipótesis
aplicables a desgloses subregionales.
De hecho, los parámetros deben estimarse en un nivel en el que la encuesta de unidades familiares
sea representativa (normalmente regiones amplias). La aplicación de parámetros a todas las unidades
familiares incluidas en el censo y pertenecientes a dicha región se basa en el supuesto de que, dentro de
una región, el modelo de consumo o de renta es el mismo para todas las unidades familiares,
independientemente de la comunidad en que residan. En tercer lugar, el grado deseado de desglose
dependerá también de la disponibilidad de otras fuentes de información sobre la pobreza a nivel
individual que puedan existir localmente.