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A pesar de las dificultades y limitaciones enfrentadas en la etapa precedente, la transición
institucional se logró con la inclusión, en las actividades en curso, de tres proyectos de desarrollo
rural financiados internacionalmente, y con la colaboración de la Fundación Hondureña para la
Investigación Agropecuaria y seis organizaciones campesinas (Anexo 2). A su vez, las
organizaciones campesinas se comprometieron a dar seguimiento a los grupos, mediante su personal
capacitado a través del proyecto.
El proyecto generó y/o fortaleció la capacidad de autogestión de las organizaciones campesinas
nacionales y de base, con el fin de eliminar las principales barreras que limitaban el acceso efectivo de
la mujer a los recursos de producción. En ese marco, dichas organizaciones participaron, a través de
sus líderes -hombres y mujeres-, como sujetos de consulta permanente, como actores en la
conducción del proyecto y como beneficiarios de la capacitación y ejecución del crédito, monitoreo y
evaluación. Los dirigentes de las organizaciones campesinas a nivel nacional, proporcionaron valiosa
información acerca de las experiencias, necesidades y expectativas relativas a la participación de la
mujer.
Fue así como los grupos directivos de las organizaciones reconocieron la necesidad de impulsar una
acción sistemática con miras a la apertura de nuevos espacios de participación de la mujer. Sobre esa
base se estructuró un primer programa de capacitación de Promotoras Campesinas (PROM) que
involucró 90 mujeres afiliadas a 11 centrales campesinas. Las promotoras se insertaron en los
cuadros directivos nacionales de organizaciones mixtas y femeninas para velar por los intereses de
las mujeres campesinas del país.
Es pertinente mencionar que también se adoptó un esquema de financiamiento alternativo para
facilitar el acceso de la mujer a los recursos financieros. Se adelantaron iniciativas destinadas a
promover la participación de las mujeres campesinas en proyectos de inversión a través de la
conformación de Cajas Rurales de Ahorro y Crédito -CRAH-. Las cajas son entidades comunales
que ofrecen servicios de ahorro y crédito a sus socias y a personas de la comunidad. 69 grupos de
base con más de 800 participantes en las zonas de operación de Choluteca, Valle, Comayagua,
Intibucá y Copán han tenido acceso a formas de crédito alternativas a las tradicionales . Más de la
mitad de los recursos otorgados derivaban de los ahorros de las asociadas y de las utilidades
provenientes de las actividades de intermediación.
Las socias de las cajas rurales recibieron capacitación en aspectos administrativos y contables pero,
debido a los bajos niveles de escolaridad prevalecientes en el área rural y a la falta de experiencia, se
hizo indispensable continuar las tareas de seguimiento de las CRAH con cuadros capacitados de seis
OC: FEHMUC, CODIMCA,UNC,CNTC,ANAMUC y ALCONH.
Con el fin de mejorar las condiciones de la mujer rural hondureña, que enfrenta tanto
discriminaciones relativas al acceso a los recursos, como un tratamiento desigual que limita su
desempeño eficiente como productora agropecuaria, se realizó, en concertación con el INA, un
diagnóstico nacional sobre las oportunidades y limitaciones que tiene la mujer campesina para
acceder a la tierra y a otros medios de producción.
Como resultado de una acción conjunta de representantes de las ONG, instituciones públicas,
organizaciones campesinas y grupos de mujeres, se inició una revisión de las políticas sectoriales
agrícolas para que integraran las nociones de género y equidad de género.
Ante el reconocimiento de la importancia y eficacia de la metodología PREN como instrumento para
fomentar un desarrollo agrícola y rural con enfoque de género, el gobierno hondureño está