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por los Derechos Humanos de las Mujeres |
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A lo largo de las dos últimas decadas, las
organizaciones de mujeres hicieron de la violencia de género un
tema prioritario en sus actividades, logrando que fuera reconocida como
un asunto de derechos humanos por el gran impacto que ejerce sobre la vida
y la salud física y emocional de ellas. A su vez, dentro de este
reconocimiento, se incluyen los derechos sexuales y reproductivos mediante
los cuales toda mujer puede libremente ejercer su sexualidad y adoptar
decisiones sobre la reproduccion sin sufrir discriminación, coerción
ni violencia.
| La Plataforma de Acción de la IV Conferencia
Internacional de la Mujer realizada en Beijing en 1995, reconoce "los
derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos por ser una parte
inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales",
segun la experta María José de Alcalá de UNFPA. Esto
significa que la violación de este derecho constituye una forma
de violencia de género, que tiene impacto en la salud física
y mental de las mujeres.
El concepto de derechos sexuales y reproductivos,
a partir de su formulación en la IV Conferencia Internacional
de Población y Desarrollo, efectuada en El Cairo en 1994, está
ligado al enfoque de género, que establece una relación diferente
entre medicina y salud de acuerdo con lo aprobado en dicha Conferencia,
ya "que entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria
y sin riesgos de procrear" (CIPD, 7, 2). Como advierte la sicóloga
colombiana María Ladi Londoño,
"este concepto afirma explícitamente el derecho particular de mujeres
y hombres a decidir la procreación, cuándo y con qué
frecuencia, contando con información y diversos metodos para la
regulación de la fecundidad".
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Otra investigación realizada en 1994 bajo el título Violencia contra la Mujer: la carga oculta de salud, de las expertas Lori Heise, Jacqueline Pintanguy y Adrianne Germain, y publicado por el Banco Mundial, apunta a llamar la atención sobre el escaso interés por documentar el fenómeno en las instancias pertinentes. "Casi no se ha prestado ninguna atención política a la ubicación de la violencia contra la mujer como tema de salud pública y se ha hecho menos aún por abordar las causas subyacentes del abuso. Los esfuerzos por lograr que se reconozca a la violencia como un tema de justificado interes internacional, se han visto obstaculizados por la falta de datos poblacionales sobre el abuso y sus consecuencias sobre la salud".
De acuerdo con este estudio, existe en la región una alta incidencia de casos de violencia cometidos contra mujeres embarazadas de parte de sus cónyuges o parejas. Ellas son el blanco preferido presentando un riesgo dos veces mayor de aborto espontáneo y cuatro veces mayor de tener una niña o un niño de bajo peso al nacer. En México, una muestra de 342 mujeres elegidas al azar, indicó que 20 por ciento de quienes fueron golpeadas informaron que habían recibido puñetazos en el estómago durante el embarazo. En Costa Rica, un estudio realizado sobre 80 mujeres golpeadas que acudieron a las instancias judiciales, señaló que 49 por ciento denunció haber recibido golpes durante el embarazo. De ellas, 7,5 por ciento sufrieron aborto espontáneo debido a la violencia. A esto debe agregarse los cuadros de desnutrición, doble carga de trabajo y ningún acceso a los servicios de salud.
En Chile, un estudio prospectivo de 161 mujeres, reveló que quienes viven en zonas política y socialmente violentas, tenían un riesgo cinco veces mayor de tener complicaciones durante el embarazo como preeclampsia, parto prematuro, amenaza de aborto espontáneo e hipertensión gestacional. Otra gama de la violencia en el terreno de la salud está referida a las relaciones sexuales forzadas, un hecho bastante frecuente. El estudio mencionado indica que mujeres de Perú y Guatemala que viven con maridos alcohólicos y violentos fueron objeto de violaciones en repetidas oportunidades. El 58 por ciento de esposas golpeadas en Bolivia y Puerto Rico informaron haber sido agredidas sexualmente por sus maridos. En Colombia la tasa llego a 46 por ciento.
Otro fenómeno que configura un atentado
a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres es la mortalidad
materna, que en la region reviste caracter de pandemia. De acuerdo al Informe
Mujeres
del Mundo: Leyes y Políticas que Afectan sus Vidas Reproductivas,
Edición América Latina y el Caribe, del Centro Legal para
los Derechos Reproductivos y Políticas Públicas de Estados
Unidos, en la actualidad el promedio de muertes maternas en la región
es de 194 mujeres por cada cien mil nacidos vivos: la cuarta tasa mas alta
del mundo. La causa principal el aborto clandestino llega a los 4 millones
al año, de los cuales 800 mil casos requieren hospitalización
por complicaciones subsecuentes. En el Caribe, el aborto representa el
30 por ciento de las muertes maternas. "En
su mayor parte, advierte la experta Barbara Crosette refiriéndose
a la magnitud de este fenómeno, éstas
no son muertes de mujeres enfermas, o de las de muy ancianas o muy jóvenes,
sino de mujeres sanas en la mejor etapa de su vida".
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Primero "la
crisis económica que afecta directamente al sector salud; segundo
un modelo médico asistencialista, y tercero, la poca voluntad política
para intervenir en el sector salud por parte de los gobiernos, por considerarlo
no rentable para las arcas fiscales". Araujo señala
que en Sao Paulo, una de las ciudades con mayor renta per cápita
de América Latina, en 1992 el gobierno había asignado apenas
el 6,73 por ciento de la inversion publica para el area de salud.
En este plano, se ha establecido que las muertes
maternas están directamente ligadas a la cobertura institucional
de los partos y que el mal estado nutricional de las madres de los sectores
pobres contribuye a no poder enfrentar el parto en buenas condiciones.
Así, la hemorragia y la toxemia son causas importantes de muerte
materna. Otro capítulo dramático son los casos de infecciones
y sangramientos por abortos incompletos y cuadros de peritonitis aguda
resultando frecuentes las histerectomias.
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Si los derechos sexuales y reproductivos son la punta de lanza de la violencia de género, las palabras de Nafis Sadik, Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas a proposito del Día Internacional de la Mujer 1998, son bastante esclarecedoras dentro del marco de.la Campaña de Naciones Unidas por los Derechos Humanos de las Mujeres, en el año de celebración de los 50 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ella dijo: "La privación de los derechos reproductivos de las mujeres causa cada año la muerte de millones de mujeres, además de enfermedades y discapacidades evitables a muchas más. Para millones de mujeres, los derechos sexuales y reproductivos representan la diferencia entre la vida y la muerte. Para muchos más millones, esos derechos son la clave de una vida libre de enfermedades, libre de malos tratos y libre de sojuzgamiento economico".