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CAPACITACIÓN DE LOS JÓVENES POBRES EN CHILE Marcela Gajardo Pedro Milos C I D E MIDEPLAN
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CAPACITACIÓN DE LOS JÓVENES POBRES EN CHILE
SITUACIÓN RECIENTE Y PERSPECTIVA
Marcela
Gajardo
Pedro Milos
DICIEMBRE, 1999
CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y
DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN
C I D E
UNIDAD DE ESTUDIOS
PROSPECTIVOS
MIDEPLAN

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CAPACITACIÓN DE LOS JÓVENES POBRES EN CHILE
SITUACIÓN RECIENTE Y PERSPECTIVAS
© Ministerio de Planificación y Cooperación/Chile
ISBN 956-7463-60-3
Inscripción Nº 114.042
Producción editorial: Unidad de Reproducción de MIDEPLAN
Diseño de portada: Imprenta Salesianos
Composición y diagramación: Imprenta Salesianos
Impreso en Chile/Printed in Chile

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PRESENTACION
Este libro analiza la problemática de la capacitación de los jóvenes chilenos pobres, socialmente
vulnerables y en riesgo de exclusión, desde un enfoque prospectivo. Se trata de un esfuerzo
conjunto de la Unidad de Estudios Prospectivos del Ministerio de Planificación y Cooperación y
el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) de la Universidad Alberto
Hurtado.
Los datos analizados se refieren a las condiciones de vida y la precaria incorporación de algunos
jóvenes chilenos en el mercado de trabajo y en la sociedad en su conjunto. Se trata de más de
medio millón de jóvenes para los cuales existen pocas posibilidades de acceder a empleos que no
sean precarios o de baja calificación, por carecer de las competencias para ello. La magnitud de
este problema es enorme si se lo sitúa en el contexto de los esfuerzos realizados en el país por
superar las situaciones de pobreza y aprovechar todas sus capacidades para modernizar la
sociedad, aumentar la productividad y mejorar la competitividad de la economía nacional.
¿Qué oportunidades de formación o capacitación para el trabajo le ofrece la sociedad a estos
jóvenes? Paradojalmente, estas son pocas comparadas con la gama de servicios a los que pueden
acceder quienes ya se encuentran incorporados al mercado de trabajo o tienen vínculos
relativamente estables con el sector formal. Así puede observarse en la buena cantidad de
programas y proyectos de formación provenientes desde los ámbitos público y privado, en una
enorme diversidad de zonas y niveles, con diferentes organismos ejecutores y, en algunos casos,
vinculados con programas más amplios de empleo o coordinados con instituciones que ofrecen
canales de salida laboral. Sin embargo, la mayoría de estas acciones no se dirigen a los jóvenes
socialmente vulnerables y en riesgo de exclusión. Tan solo un par de programas atiende sus
necesidades y ellos no responden a una política integral que abra opciones de capacitación,
formales o no-formales, a quienes por razones de índole económica deben incorporarse al mundo
del trabajo. También contrasta con una ausencia de políticas para los jóvenes, hombre y mujeres,
que podrían beneficiarse de algunos programas que no se utilizan en toda su capacidad pero que
tampoco ofrecen alternativas de uso a los sectores más marginados y vulnerables.

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El estudio no sólo da cuenta de la magnitud y características de la población de los jóvenes de
sectores pobres y de las políticas y programas de capacitación existentes en el país sino que
anticipa, también, algunos escenarios de futuro.
Desde el punto de vista de la Unidad de Estudios Prospectivos del Ministerio de Planificación,
los escenarios más importantes son los que dicen relación con la creciente demanda por
educación y capacitación que se espera en los años venideros. Las proyecciones realizadas por
esta y otras instituciones han dejado en evidencia que los cambios en la composición de la
población coincidirán, en el futuro, con una mayor cobertura y equidad en el sistema educativo y
con una mayor incorporación de las mujeres al mundo laboral. Ello permitirá concentrar los
esfuerzos en el mejoramiento de la educación escolar, básica y media, en el perfeccionamiento
de las políticas y programas de formación para el trabajo y en el desarrollo de otros instrumentos
de capacitación para la incorporación de los sectores sociales actualmente excluidos de estos
beneficios.
Lo positivo es que el futuro puede empezar a construirse desde ahora. Sea a través del
fortalecimiento de las reformas educativas en marcha, sea promoviendo una mayor integración
del sistema educativo con el mundo del trabajo, estableciendo mayores y mejores alternativas de
integración y coordinación entre los distintos actores y sectores ocupados en programas de
capacitación o utilizando recursos hasta ahora sub-utilizados para potenciar la formación de los
grupos vulnerables.
Las recomendaciones del estudio así lo indican. Esperamos que ellas sirvan de base para
perfeccionar y aprovechar mejor el potencial de algunos programas y diseñar nuevas políticas
que permitan avanzar, desde ya, en la atención de las demandas sociales por una formación de
calidad, atenta a los requerimientos económicos y atenta a los cambios que se anuncian para el
futuro de nuestra sociedad.
Humberto Vega Fernández
Subsecretario
Ministerio de Planificación y Cooperación

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INDICE
ANTECEDENTES GENERALES
1. Desempleo y pobreza del sector juvenil
2. Los programas de capacitación de jóvenes
3. El objeto y objetivo del estudio
4. Metodología
I. Caracterización de los jóvenes pobres en riesgo de exclusión laboral
1. Jóvenes, pobreza e indigencia
2. Edad y pobreza
3. Sexo y pobreza
4. Tipo de actividad
5. La situación educativa
6. Asistencia a la escuela
7. Participación en la fuerza de trabajo
8. Categoría ocupacional: en qué trabajan los jóvenes
9. El trabajo de los jóvenes pobres
10. Nivel de ingresos
Conclusiones sobre las características de los jóvenes
II. Políticas y programas de capacitación de jóvenes
1. La oferta educativa del sistema escolar
2. Capacitación: políticas e institucionalidad
3. Los programas de capacitación para jóvenes
3.1. Programas de capacitación en la empresa vía franquicia tributaria
3.2. Programa aprendices vía franquicia tributaria
3.3. Programa becas SENCE

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3.3.1. Programa ordinario de becas
3.3.2. Programa extraordinario de becas (Programas Sectoriales)
3.4. Programa capacitación laboral de jóvenes, Chile Joven
3.5. Programa de formación dual
3.6. Fondo Nacional de Capacitación
3.7. Educación básica y media de jóvenes y adultos
3.8. Programa de capacitación para mujeres
3.8.1. Programa de mujeres jefas de hogar
3.8.2. Programa de mujeres microempresarias: capacitación en
gestión empresarial con perspectiva de género
4. Resultado de los programas de capacitación
4.1. Programas vía uso de franquicia tributaria
4.2. Programa Chile Joven
4.3. Educación formal de jóvenes y adultos
4.4. Programas de capacitación para mujeres jefas de hogar
4.5. Capacitación para la reinserción laboral
Conclusiones sobre la oferta de capacitación
Tercera Parte
Análisis cualitativo de la oferta de capacitación a través de
los organismos capacitadores
1. Perfil de los organismos capacitadores
1.1. Sistema educacional y formación para el trabajo
1.1.1 Educación Media Técnico Profesional
1.1.2. Educación Técnica Superior
1.2. Sistema nacional de capacitación laboral
1.2.1. Organismos ejecutores del Programa Chile Joven
1.2.2. Organismos ejecutores del programa especial de formación de
jóvenes del FONCAP
1.3. Cuadro resumen
2. Consideraciones metodológicas

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3. Establecimientos que actúan en el marco del sistema educacional
3.1. Liceo Técnico Profesional Víctor Bezanilla Salinas”
3.2. Centro de Formación Técnica, Zipter
4. Organismos que ejecutan programas sociales públicos en el marco del
Sistema Nacional de Capacitación Laboral
4.1. Centro de Profesionales para la Acción Comunitaria, CEPPAC
4.2. Servicios de Capacitación Limitada, SERPAC
4.3. Empresa de Capacitación y Actividades de Técnicas Manuales y
Administrativas Limitada, ECATEMA
4.4. Corporación Municipal de La Florida, COMUDEF
5. Organismos que ejecutan programan especiales, en el marco del sistema
nacional de capacitación laboral, y programas privadas.
5.1. Ejecución del programa especial para jóvenes del FONCAP:
Escuela
de Formación Profesional en Oficios, Fundación Cristo Vive
5.2. Ejecución de programas privados: Instituto de Capacitación y
Capacitación, INFOCAP
6. Conclusiones sobre la ejecución de programas y políticas
6.1. Beneficiarios o población objetivo
6.2. Modalidad formativa y estrategias
6.3. Características de los equipos docentes
6.4. Vinculación con empresas e inserción laboral
IV. Conclusiones y recomendaciones de política
1. Conclusiones Generales
2. Recomendación de Política
2.1. De los programas
2.2 De la oferta de capacitación y de los organismos capacitadores

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Cuadros
Cuadro Nº 1
Composición de la población según condición de pobreza
Cuadro Nº 2
Crecimiento del PIB y tasa de desempleo (porcentaje)
Cuadro Nº 3
Población joven según tramos de edad y línea de pobreza. Años 1990 y 1996
Cuadro Nº 4
Población total según sexo y línea de pobreza. Años 1990-1996.
Cuadro Nº 5
Población joven según línea de pobreza, sexo y tramos de edad. Años 1990-
1996
Cuadro Nº 6
Población de 15 a 24 años según quintil de ingreso por sexo y tipo de actividad.
Cuadro Nº 7
Promedio de años de escolaridad aprobados según línea de pobreza tramo edad
y sexo. Años 1990-1996.
Cuadro Nº 8
Población joven según línea de pobreza, tramos de edad y años
escolaridad.1996
Cuadro Nº 9
Incorporación a establecimientos educacionales de la población de 15 a 24 años
por quintil de ingreso según grupos de edad.
Cuadro Nº 10
Población joven por actividad y desempleo según edad y línea de pobreza
Cuadro Nº 11
Población joven según participación en la fuerza laboral y tramo de edad. Años
1990-1996.

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Cuadros
Cuadro Nº 12
Población joven según categoría ocupacional y tramo de edad. Años 1990-
1996.
Cuadro Nº 13
Población joven según participación en la fuerza laboral y tramo de edad. Año
1990.
Cuadro Nº 14
Población joven según categoría ocupacional, tramos de edad y sexo. Años
1990-1996.
Cuadro Nº 15
Población joven según carácter de la ocupación principal, tramo de edad y sexo.
Año 1996.
Cuadro Nº 16
Población joven según deciles de ingreso de la ocupación principal y tramo de
edad. Año 1996.
Cuadro Nº 17
Población joven según rama de actividad económica y tramo de edad. Año
1996.
Cuadro Nº 18
Población joven según línea de pobreza y rama de actividad económica.
Cuadro Nº 19
Población joven según línea de pobreza y oficio
Cuadro Nº 20
Población joven según deciles de ingresos de la ocupación principal y tramos de
edad

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Cuadros
Cuadro Nº 21
Entidades a cargo del diseño y ejecución de políticas y programas de
capacitación
Cuadro Nº 22
Chile-Joven distribución porcentual de inscritos a nivel nacional
Cuadro Nº 23
Evolución de los programas de capacitación SENCE. Años 1977-1996
Cuadro Nº 24
Número de trabajadores capacitados según niveles de ocupación
Cuadro Nº 25
Areas de capacitación (Nº trabajadores)
Cuadro Nº 26
Evolución Programa Aprendices y Adjudicación de Becas para Cursos.
Cuadro Nº 27
Número de Cursos adjudicados y participantes en el Programa Chile-Joven
(según modalidad)
Cuadro Nº 28
Característica de los jóvenes atendidos por el Programa Chile-Joven
(según modalidad)
Cuadro Nº 29
Chile-Joven. Número de personas capacitadas según subprogramas.
Cuadro Nº 30
Chile-Joven. Número resultados post programa línea CEL.
Cuadro Nº 31
Chile-Joven. Cambio en la situación ocupacional de los subprogramas SENCE
Cuadro Nº 32
Chije-Joven.. Recursos financieros asignados, según tipo de subprograma

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Cuadros
Cuadro Nº 33
Matrícula en educación de adultos según modalidad. Año 1997
Cuadro Nº 34
Situación ocupacional de las mujeres capacitadas en 1994.
Cuadro Nº 35
Distribución de las beneficiarias según razones que tuvo para inscribirse en la
línea de capacitación laboral del programa MJH
Cuadro Nº 36
Distribución de las beneficiarias según situación en el empleo, por edad.
Cuadro Nº 37
Distribución de las beneficiarias ocupadas después de la capacitación según
grado de calificación de los conocimientos aprendidos por curso tradicional o
no tradicional.
Cuadro Nº 38
Resultados del programa de reinserción ejecutado por SERCAP, 1995-1996.
Cuadro Nº 39
Resultados del programa de reinserción ejecutado por consorcio de AR*, 1995-
1996.
Gráficos
Gráfico Nº 1

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ANTECEDENTES GENERALES
1.
Desempleo y pobreza del sector juvenil
En el mundo contemporáneo, la capacitación de jóvenes en situación de pobreza y riesgo
de exclusión laboral puede representar una gran posibilidad de futuro para reducir las
desigualdades, crear capital humano y estimular el desarrollo a largo plazo. Esto es
particularmente cierto para el caso de la sociedad chilena donde se espera que los cambios
demográficos de aquí al 2010, desplazarán la demanda educativa desde la enseñanza
básica a los niveles medio y superior, cobrando especial relevancia la atención educativa
de jóvenes y adultos así como el rediseño de los programas de reconversión y
capacitación.
Se trata de los jóvenes que hoy tienen entre 15 y 24 años de edad y que aspiran a una
educación de calidad que los habilite para incorporarse a los mercados de trabajo. Si bien
muchos de ellos logran adquirirla otros ven mermadas sus posibilidades y, en un número
no despreciable de casos, se encuentran desempleados y viven en condiciones de pobreza
e indigencia.
Hay muchas explicaciones posibles para el problema del desempleo juvenil. En términos
muy simples se puede reunir estas explicaciones en tres grandes grupos. El primero,
recoge aquellos factores que se relacionan con un escaso capital cultural y ninguna
experiencia laboral. Un segundo grupo, se relaciona con la regulación de los mercados
laborales, incluido el salario mínimo, que pueden encarecer la contratación de los más
jóvenes. Un tercer grupo de factores, que no dice relación con los jóvenes más pobres, se
relaciona con el desempleo de carácter voluntario generalmente al inicio de la vida
laboral.
Para el caso chileno, la evidencia disponible indica que al egresar del sistema educacional
todos los jóvenes, independientemente de su situación económica, enfrentan problemas de

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empleabilidad. Esto es cierto para todos los niveles educacionales, incluso el de los
jóvenes con formación universitaria En el segundo año de egreso, el desempleo cae para
todos los jóvenes independientemente de su nivel educacional aún cuando la caída del
desempleo de los jóvenes con mayor nivel educacional es mucho más rápida que la tasa a
la que lo hace el desempleo de los jóvenes menos educados. Las diferencias tienden a
acentuarse con el tiempo. Mientras los jóvenes con estudios completos tienen tasas de
desempleo iguales al promedio nacional después de dos años de egreso, los jóvenes con
educación básica completa tienen un desempleo similar al promedio seis años después de
su egreso.
Los jóvenes sin escolaridad o con escolaridad incompleta se concentran en los grupos de
menores ingresos. Cuanto menos es su escolaridad mayores sus posibilidades de
encontrarse desempleados, recibir ingresos más bajos que los que no desertan y vivir
bajo constante amenaza de ser despedidos en ciclos de adversidad económica. Esto
significa que estas personas no sólo estarán más tiempo desempleadas durante su
juventud sino que tendrán, en promedio, ingresos más bajos que aquellos que no desertan
y mayor probabilidad de ser despedidos en ciclos económicos adversos.
Los sectores público y privado han invertido muchos esfuerzos en el aumento del capital
cultural y la experiencia laboral de los jóvenes como una vía de mejorar sus condiciones
de empleabilidad. La herramienta elegida ha sido la de su capacitación cifrándose en ella
grandes esperanzas. Sin embargo, la evidencia sugiere que ésta no siempre ha rendido
los frutos esperados cuando se examina sus resultados a la luz de la mejoría de las
condiciones de vida y de trabajo de sus beneficiarios. Dado que la prudencia no hace
aconsejable centrar todos los esfuerzos en estos programas, también existen políticas de
Estado que atacan el problema de la mala calidad de la enseñanza en los niveles básico y
medio y se desarrollan programas para retener a niños y jóvenes en las escuelas hasta
haber completado doce años de escolaridad. Los programas de mejoramiento de la
calidad y equidad de la educación básica y media ilustran el esfuerzo nacional por atacar
los problemas de repitencia y deserción que son los que acaban dejando fuera del sistema
a los hijos de las familias más pobres.

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Son, precisamente, la mala situación económica familiar y la necesidad de aportar a su
subsistencia dos de los factores que inciden con más fuerza en el abandono de la escuela.
Mientras menor es el ingreso familiar, mayor es la probabilidad de que el joven promedio
deje de estudiar. Por supuesto que la solución de este problema excede con creces la
posibilidades que brinda la educación. Se lo vincula, más bien, con cuestiones
relacionadas con la creación de empleos, el crecimiento económico y el desarrollo social.
Aún así es necesario registrarla porque una de las razones más frecuentes para la
inasistencia a clases de los jóvenes en edad escolar se encuentra en la precaria situación
económica de sus familias y en su propia necesidad de trabajar. A tal punto incide esta
variable en las oportunidades de los jóvenes que, recientemente se ha llegado a
comprobar que de no crearse condiciones para que niños y jóvenes permanezcan en la
escuela y accedan a una educación de calidad, difícilmente podrá modificarse la
desigualdad intra-generacional. Asimismo, todos los esfuerzos realizados por mejorar la
calidad de la educación y la enseñanza pueden resultar insuficientes para reducir la falta
de equidad si no se prevén medidas que contrarresten el impacto negativo de las
condiciones del hogar.
2.
Los programas de capacitación de jóvenes
En general se entiende que las políticas y programas de capacitación de aquellos jóvenes
que no completaron la enseñanza o para los cuáles no hubo condiciones de educabilidad
son un buen instrumento para ayudarlos a salir de la pobreza e integrarse a la sociedad.
También representan una oportunidad de mejorar sus competencias y habilitarlos para
contribuir, como trabajadores, a la mejoría de la productividad de las empresas y la
competitividad en el mundo internacional. Hoy es una posición de consenso el reconocer
en la capacitación un instrumento del desarrollo y en enfatizar el propósito estratégico de
fortalecerla para asegurar el dominio de los conocimientos y competencias necesarias
para participar en la vida pública y desenvolverse en la sociedad moderna.

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En este contexto, cabe preguntarse si las políticas y programas de capacitación de jóvenes
son realmente efectivas para que éstos puedan salir de la pobreza e incorporarse
productivamente al mundo laboral. Si éstas contribuyen o no a la mejoría de las
condiciones de vida y de trabajo de estos y si vale la pena invertir en ellas a futuro.
En los próximos dos decenios, en Chile, serán los jóvenes los que afluirán a la fuerza de
trabajo mientras se retiren de ella las personas mayores que en la actualidad aumentan
por efectos de la transición demográfica avanzada que vive el país. El envejecimiento de
la población y la menor tasa de natalidad disminuirán la presión sobre los niveles básicos
de la enseñanza y habrá así una oportunidad privilegiada de invertir en la educación y
capacitación de los jóvenes antes de que vuelvan a aumentar las proporciones de personas
en la tercera edad obligando al país a asumir nuevas tareas y responsabilidades no sólo en
materias de educación y reconversión laboral sino también en materias de salud y
previsión social.
3.
El objeto y objetivo del estudio
Este estudio se propone evaluar la efectividad que tienen las actuales políticas y
programas de capacitación en Chile para dar respuesta a las necesidades de capacitación
de los jóvenes provenientes de familias pobres, en riesgo de exclusión laboral.
Específicamente se pretende: i) describir las características de los jóvenes entre los 15 y
24 años de edad y dar cuenta de su situación educacional y ocupacional como una forma
de enmarcar la extensión del problema; ii) examinar las políticas y programas de
capacitación para jóvenes existentes en el país y, en particular, la oferta de servicios para
los grupos más vulnerables y evaluar lo que funciona y no funciona en estas experiencias
para extraer lecciones y formular recomendaciones que sirvan a la formulación y el
perfeccionamiento de políticas.
El análisis de las características de la población de jóvenes en situación de pobreza se
basa en la elaboración propia de datos provenientes de la Encuesta CASEN 1996,
realizada por el MIDEPLAN. Las variables analizadas son las de edad, sexo, hogar en

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situación de pobreza y variables básicas de situación educativa e inserción laboral. Con el
fin de dar cuenta de la magnitud del problema se examina, también, las características
educativas y laborales de los jóvenes en situación de pobreza procurando dar cuenta del
número de jóvenes con escolaridad incompleta y sin los niveles educativos necesarios
para su buen desempeño laboral. En lo ocupacional, se examina la condición o actividad,
categoría ocupacional, inserción informal o formal y tasas de actividad y desempleo
comparando siempre entre jóvenes pobres y no pobres.
Para dar cuenta de la oferta en materia de políticas y programas de capacitación de
jóvenes, y en particular aquella dirigida a los más pobres de este grupo se utiliza
información de fuentes secundarias, revisión de memorias institucionales y entrevistas
con directivos de programas y servicios educativos. Por último, para evaluar lo que
funciona y lo que no funciona y extraer lecciones de estas experiencias se procedió a
realizar entrevistas con directivos y docentes en una muestra intencionada de organismos
de capacitación.
4. Metodología
El enfoque de la investigación y la metodología utilizada fueron definidas por la
coordinación del Proyecto Regional “Programas y Políticas de Capacitación para Jóvenes
en situación de Pobreza y riesgo de exclusión”, ejecutado por el Centro de Estudios de
Población en Argentina (CENEP), que propuso implementar una estrategia metodológica
que integra un enfoque cuantitativo para dar cuenta del alcance del problema y de las
características de la población objetivo y una aproximación cualitativa para apreciar la
variedad y amplitud de los programas de formación focalizados en esa población para, a
posteriori, evaluar algunas experiencias de base significativas y proponer nuevas líneas de
investigación y recomendaciones de políticas. Este proyecto regional, y el caso de Chile
se ejecutó en el transcurso del año 1998.
Concordante con lo anterior, este informe se divide en cuatro partes. En la primera, se
examina las características socio-demográficas de los jóvenes objeto de estudio. En la

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segunda, se describe las políticas y programas de capacitación para los jóvenes
trabajadores donde se incluye el segmento en riesgo de exclusión. En la tercera parte, se
entregan los resultados del estudio de algunas experiencias de base ejecutadas en el marco
de las políticas y programas vigentes. Por último, en la parte final, se recapitula sobre los
hallazgos, se extrae lecciones y se entregan antecedentes para el diseño o reformulación
de las políticas.
Varios son los que aportaron a este esfuerzo de sistematización y análisis. Especial
mención merecen por ello Ana María De Andraca y Ana María Véliz que procesaron la
información estadística necesaria para la caracterización de la población en estudio, a
Daniela Bello y Leandro Sepúlveda que colaboraron en la realización de entrevistas y en
el análisis cuantitativo y Aniluz Zurita que revisó y rehizo incontables versiones del
trabajo.

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I. Caracterización de los jóvenes pobres en riesgo de exclusión laboral.
La pobreza es un fenómeno persistente en Chile. A comienzos de los noventa, más de un
tercio de los habitantes (38.6%) vivía en condiciones de pobreza, observándose en los
años siguiente una disminución sostenida (cercana al 5% cada dos años). Entre 1990 y
1996 el nivel de pobreza nacional se redujo en un 15.4%, lo que significa que existen
cerca de 1.6 millones de personas menos afectadas por el problema y alrededor de un
tercio menos de los pobres que había al comenzar la década. Esta situación se atribuye al
crecimiento del PIB (cercano a 8.3 promedio entre 1991 y 1996) y a la disminución de la
tasa de desempleo (7.8 en 1990 vs. 6.1 en el año 96).
Cuadro Nº 1
Composición de la población según condición de pobreza
1990 1992 1994 1996
Población total
12.852.423
13.288.523
13.723.469 14.157.766
Población indigente
1.659.301
12,9%
1.169.267
8,8%
1.097.588
8,0%
813.766
5,7%
Población pobre
no indigente
3.306303
25,7%
3.162.434
23,8%
2.805.629
20,4%
2.474.505
17,5%
Población no pobre
7.886.819
61,4%
8.956.822
67,4%
9.820.252
71,6%
10.869.495
76,8%
Fuente: CASEN 1990, 1992, 1994 y 1996.
Al
año 1996, con una población total de poco más de 14 millones de habitantes, más de
3.3 millones de ellos se ubicaban bajo la línea de pobreza
1
. Representaban cerca de la
cuarta parte de la población total (23,2%). Un 5,7% correspondía a población indigente y
1
El valor de la línea se estima a partir del costo de una canasta de alimentos que cubre las necesidades
nutricionales de la población y que considera sus hábitos de consumo. Al valor de dicha canasta se suma
una estimación de los recursos requeridos por los hogares para satisfacer el conjunto de las necesidades
básicas no alimentarias(*)
* El costo de una canasta de alimentos se estimó en $17.136 por persona en las zonas urbanas y en $13.204
en las zonas rurales a precios de noviembre de 1996. Esto significa que una familia urbana de 5 miembros
requiere de $85.680 para satisfacer adecuadamente sus necesidades alimentarias y que, para la satisfacción
del conjunto de necesidades básicas requiere de un presupuesto mensual de $171.360, siendo el costo per
cápita, o línea de pobreza de $34.272

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19
un 17,5% a población pobre no-indigente. Esto se traducía en un total de 706.071
familias con ingresos insuficientes para una digna sobrevivencia, situación que no ha
variado mucho hasta la actualidad.
Cuadro No 2
Crecimiento del PIB y tasa de desempleo
(porcentaje)
Año
PIB Desempleo
1990 3,7
7.8
1991 8,0
8.2
1992 12,3 6.7
1993 7,0
6.6
1994 5,7
7.8
1995 10,6 7.3
1996 7,4
6.3
1997 7,1
6.1
Fuente: Banco Central e Instituto Nacional de
Estadísticas.
Como se verá en los puntos siguientes, el progreso en la reducción de la pobreza
benefició en forma especial a los jóvenes entre los 15 y 24 años de edad ya que, en
comparación con la situación nacional, este grupo ha mostrado un desempeño superior al
promedio de la población al ubicarse sistemáticamente en proporciones crecientes,
aunque en una magnitud no muy significativa, en la categoría de no pobres.
1. Jóvenes, pobreza e indigencia
El número total de jóvenes en este tramo de edad en el país es de 2.512.216. De estos,
555.196 mil (22.1%) viven en condiciones de pobreza y enfrentan problemas de
desempleo juvenil. En el total, ellos tienen una tasa de desocupación cercana al 20%,
tres veces el promedio nacional. Estas diferencias no son nuevas. En los años 60, la tasa
de desempleo de los jóvenes en el Gran Santiago era 2.5 veces el promedio general. En
los años 70 la triplicaba. En los noventa, ésta ha disminuido considerablemente por
efectos del crecimiento económico sostenido y la disminución general del desempleo.

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Entre 1990 y 1996, el número de jóvenes pobres e indigentes disminuyó desde 953.796 a
555.196, cayendo la incidencia de la extrema pobreza desde 19,1% a 11,0%, lo que
significa que el número de jóvenes en estas condiciones bajó desde 288 mil a 139 mil (ver
Cuadro Nº 3).
La incidencia de la pobreza e indigencia juvenil disminuyó significativamente para los
distintos grupos de edad, hombres y mujeres, urbano y rural. Es así como, entre 1990 y
1996, la proporción de jóvenes pobres entre 15 y 19 años, quienes muestran una mayor
incidencia de la pobreza, disminuyó de 42,9% a 26,0%, la de los jóvenes entre 20 y 24
años bajó de 33,8% a 18,2%. Por otra parte, en el período 90-96 la incidencia de la
pobreza disminuyó tanto para hombres (de 40,8% a 24,5%) como para mujeres jóvenes
(de 44,8% a 27,5%).
Según zona de residencia, en 1996 la incidencia de la pobreza juvenil en las zonas rurales
alcanzó un porcentaje de 28,5% por sobre 20,7% en las zonas urbanas. Asimismo, la
incidencia de la indigencia en las zonas rurales, 8,9%, superó la de las zonas urbanas,
4,7%.
A algunos de estos aspectos se hará referencia específica en los puntos a seguir.
2.
Edad y Pobreza
La indigencia y la pobreza afectan con más fuerza a los jóvenes entre los 15 y 19 años de
edad. En 1990, 42,9% de los jóvenes en este tramo de edad vivían en condiciones de
pobreza (29,6% eran pobres no-indigentes y 13.3% eran indigentes). El porcentaje de
jóvenes entre 20 y 24 años en una situación similar en el mismo año incluía a un
importante 33.8%. En 1996, la proporción de jóvenes en situación de pobreza había
disminuido en ambos tramos de edad, reduciéndose en porcentajes cercanos al 16%
observado a nivel nacional en ambos casos (agrupando a un 26.1% del primer grupo y un
18.2% del segundo).

Page 21
21
Cuadro Nº 3
Población joven según tramos de edad y línea de pobreza. Años 1990 y 1996
Grupos de
edad
Línea de pobreza
1990
1996
N
%
N
%
Jóvenes Indigentes
163.735 13.3 84.793
6.7
15-19 No
Indigentes
365.111 29.6 243.676
19.3
años No-pobres 706.097 57.2 934.514
74.0
Total 1.234.94
3
100.0 1.262.983
100.0
Jóvenes Indigentes
124.721 9.9 54.459
4.4
20 -24
No Indigentes
300.229 23.9 172.268
13.8
años No-pobres 829.450 66.1 1.022.506
81.9
Total 1.254.40
0
100.0 1.249.233
100.0
Fuente: Encuestas CASEN 1990 y 1996. MIDEPLAN. Cuadro elaborado para el estudio
Una posible explicación a las diferencias entre los jóvenes en estos tramos de edad, válida
para el período contemplado, puede encontrarse en el acceso al empleo de los jóvenes
entre 20 y 24 años que a esa edad ya han finalizado su educación secundaria y
probablemente se han incorporado al mercado de trabajo, sobre todo en el caso de los
segmentos de menores ingresos. Otra posibilidad es que estos jóvenes se hayan
independizado formando su propio grupo familiar, que debiera estar constituido por
pocos miembros. En ambos casos, el ingreso per cápita del hogar tendería a aumentar,
reduciéndose así la probabilidad de ser clasificado como pobre al momento de la
encuesta.
3.
Sexo y Pobreza
Otra variable significativa al momento de explicar diferencias en la incidencia de la
pobreza entre la población, es el sexo de las personas. En el caso chileno, la pobreza es
levemente más frecuente en las mujeres que pertenecen a hogares pobres en comparación
con los hombres en igual situación.

Page 22
22
A nivel de la población total, en 1990 el 37.9% de los hombres entre los 15 y 24 años de
edad eran indigentes o pobres. Entre las mujeres, en cambio, ese mismo año la
proporción era un poco superior (39.3%). Para el año 96 se mantuvo la situación de
desventaja de las mujeres aunque disminuyen a la mitad las diferencias observadas (las
cifras para hombres y mujeres totalizan 22.9 y 23.5 % respectivamente; la pobreza afecta
a un 1.4% más entre las mujeres en 1990 y en 1996 la diferencia porcentual se reduce a
0.6).
Cuadro
Nº 4
Población total según sexo y línea de pobreza. Años 1990 y 1996.
Sexo Línea de
pobreza
1990
1996
%
%
Indigentes
789.024 12.6
395.098
5.7
Hombres No
Indigentes 1.582.888 25.3
1.197.169
17.2
No-pobres
3.887.629 62.1
5.351.017
77.1
Total 6.259.541 100.0
6.943.284
100.0
Indigentes
870.277 13.2
418.668
5.8
Mujeres No
Indigentes
1.723.415 26.1
1.277.336
17.7
No-pobres
3.999.190 60.7
5.518.478
76.5
Total 6.592.882 100.0
7.214.482
Fuente: Encuestas CASEN 1990 y 1996. MIDEPLAN. Cuadro elaborado para el estudio
Según la distribución por sexo y tramos de edad es evidente que las mujeres jóvenes
sufren más el rigor de la pobreza. Esto es válido en el caso de las mujeres entre 15 y 19
años en situación de pobreza no indigente, que representan un 20.9% versus el 17.7%
observado para hombres de las mismas edades (Ver Cuadro Nº5). En el grupo de
indigentes, las mujeres entre 20 y 24 años también agrupan concentraciones relativamente
mayores (5.1 vs 3.6 observado para los hombres).

Page 23
23
Cuadro Nº 5
Población joven según línea de pobreza,sexo y tramos de edad. Años 1990 y 1996.
Tramo de
edad
Sexo
Línea de pobreza
1990
1996
N % N
%
Indigentes
75.035 12.1
43.474
6.8
Hombres
No
Indigentes
178.040 28.7
113.124
17.7
Jóvenes
No-pobres
367.332 59.2
481.394
75.5
15- 19 años
Total
620.407 100.0
637.992
100.0
Indigentes 88.700 14.4
41.319
6.6
Mujeres
No
Indigentes
187.040 30.4
130.552
20.9
No-pobres 338.765 55.1
453.120
72.5
Total
614.536 100.0
624.991
100.0
Indigentes 50.498 8.2
22.985
3.6
Hombres
No
Indigentes
136.497 22.1
85.306
13.5
Jóvenes
No-
pobres
430.119 69.7
524.239
82.9
20-24 años
Total
617.114 100.0
632.530
100.0
Indigentes 74.223 11.6
31.474
5.1
Mujeres
No
Indigentes
163.732 25.7
86.962
14.1
No-pobres 399.331 62.7
498.267
80.8
Total
637.286 100.0
616.703
100.0
Fuente: Encuestas CASEN 1990 y 1996. MIDEPLAN. Cuadro elaborado para el estudio.
4.
Tipo de Actividad
El grueso de la población juvenil (47%) sólo estudia. Casi un tercio (29%) sólo trabaja.
Muy pocos (3%) realizan ambas actividades en forma simultánea. Al año 1996, 339 mil
jóvenes (13,5%) no trabajaban, ni estudiaban por razones diversas (embarazos, tareas del
hogar, prepara Prueba de Aptitud Académica, realizan trabajos esporádicos; entre otros)
Como era de esperar, se constata una mayor inserción en el mundo del trabajo y la
educación formal entre los jóvenes de mayores ingresos. Mientras más de dos tercios
(83.4%) de los jóvenes no pobres estudia y/o trabaja, sólo lo hace un 60% de los jóvenes
pobres (ver Cuadro Nº 6).

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24
Los jóvenes más pobres, se dedican en mayores proporciones relativas a tareas del hogar
o están inactivos (no estudian ni trabajan). Este hecho agrega otro elemento importante
sobre la necesidad juvenil de estrategias de capacitación e integración social.
Cuadro Nº 6
Población joven según línea de pobreza y tipo de actividad. Año 1996
Tipo de
actividad
Línea de pobreza
Pobres
Indigentes
Pobres No
Indigentes
No Pobres
Total
N % N % N % N %
Solo estudia
56.674 40.6
177.165 42.6
938.557
48.0
1.172.196 46.7
Solo trabaja
19.950 14.3 93.482 22.5
622.438
31.8 735.870 29.3
Estudia y trabaja
953 0.7 4.401 1.1
69.697
3.6 75.051 3.0
Qehaceres del hogar /
enfermos
26.345 18.9 75.046 18.0
168.095 8.6 269.486 10.7
Maternidad o
embarazo
1.560 1.1 4.664 1.1
11.300
0.6 17.524 0.7
Prepara P.A.A.
124 0.1 1.555 0.4
19.835
1.0 21.514 0.9
Realiza servicio
militar
2.269 1.6 2.664 0.6 8.170
0.4 13.103 0.5
Trabajo esporádico
3.802 2.7 5.334 1.3 8.537
0.4 17.673 0.7
Resto
27.775 19.9 51.633 12.4
110.391 5.6 189.799 7.6
Total
139.252 100.0 415.944 100.0
1.957.02
0
100.0 2.512.216 100.0
Fuente: Encuesta CASEN 1996. Mideplan. Cuadro elaborado para el estudio
Mientras una proporción semejante de hombres y mujeres sólo estudia (alrededor de
33.5%), se observan diferencias significativas entre la proporción de hombres que sólo
trabaja (52,4%) y la de las mujeres (27,6%) en igual situación. Asimismo, mientras un
27,7% de las mujeres realiza quehaceres del hogar, sólo un 1% de los hombres lo hace.
Por último, entre los jóvenes que no estudian ni trabajan, la variable sexo no introduce
diferencias significativas (MIDEPLAN:1997). En cambio, se observan otras importantes

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25
en los tipos de actividades de los jóvenes según nivel de ingreso, situación a la que se
aludirá más adelante.
5. La
situación educativa
La cobertura educacional en Chile alcanza al 98.2% de la población en edad escolar en
los niveles de enseñanza básica y a un 85.9% en el nivel de educación media
(MIDEPLAN: Noviembre de 1997:pp 7).
Al año 1996, el 83.8% de los jóvenes entre 15 y 17 años estaban matriculados en
establecimientos educacionales, proporción que se reducía a un 33.8% en el tramo de
edad entre 18 y 24 años. Las razones de no asistencia a la escuela del grupo más joven
obedecían, mayoritariamente, a problemas económicos de la familia como principal causa
directa y a problemas asociados con la oferta educativa como segunda dificultad
importante.
Es sabido que los años de escolaridad de las personas están íntimamente relacionados con
el nivel de ingresos y las posibilidades de encontrar una ocupación. En el gráfico Nº 1 se
advierte la importante relación existente entre los años de escolaridad y el nivel de
ingresos de los ocupados. En efecto, a medida que el nivel de escolaridad aumenta,
particularmente a partir de 14 años de estudio, se aprecia un gran incremento del ingreso
promedio mensual de los ocupados (MIDEPLAN: 1997).

Page 26
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Gráfico Nº 1
Ingreso promedio de la ocupación principal de los jóvenes entre 15 y 29 años
por años de escolaridad, 1996.
Fuente: MIDEPLAN, Encuesta CASEN 1996.
De acuerdo a datos de las Encuestas CASEN, en la última década el promedio de
escolaridad de la población de 15 años y más aumentó de 9.0 años de estudio observado
en 1990 a 9.5 años en 1996. Entre los jóvenes, se observan importantes diferencias en el
promedio de escolaridad según grupo de edad y nivel de ingreso. En el grupo de 15 a 24
años, el promedio de escolaridad de los jóvenes que provienen del 20% de hogares más
pobres equivale a aproximadamente tres cuartos de la de sus pares del 20% de hogares de
mayores ingresos (9.1 y 12.7 años de escolaridad respectivamente MIDEPLAN:
Noviembre 1997:pp.3). Esta brecha ha ido acortándose en cada generación. Sin embargo,
0.000
50.000
100.000
150.000
200.000
250.000
300.000
350.000
400.000
450.000
500.000
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10 11 12 13 14 15 16 17 18
Años de escolaridad
Pe
so
s d
e n
ov
iem
br
e d
e 1
99
6

Page 27
27
el promedio de escolaridad de la población de 15 a 24 años de los grupos ubicados bajo la
línea de pobreza resulta inferior al observado para la población total. En efecto, los
indigentes con edades entre 15 y 19 años presentan el promedio de años de escolaridad
más bajo (8.6 vs. 9.8 para la población total). Entre los jóvenes no indigentes la situación
mejora un poco (9,2 años de escolaridad promedio), pero se mantienen las diferencias
desfavorables. La situación observada en los jóvenes entre 20 y 24 años es similar.
Cuadro Nº 7
Promedio de años de escolaridad aprobados según línea de pobreza,
tramo de edad y sexo. Años 1990 y 1996
Tramo de
edad
Sexo
Línea de
pobreza
Años
1990 1996
Indigentes
8.6 8.4
Hombres
No
Indigentes
9.3 9.10
Jóvenes
No-pobres
9.9 9.9
15- 19 años
Total
9.6 9.7
Indigentes
9.0 8.8
Mujeres
No
Indigentes
9.5 9.3
No-pobres
10.2 10.3
Total
9.8 10.0
Total
Indigentes
8.6 8.8
No
Indigentes
9.2 9.4
No-pobres
10.1 10.1
Total
9.7 9.8
Indigentes
8.7 8.7
Hombres
No
Indigentes
9.2 9.8
Jóvenes
No-
pobres
11.1 11.7
20-24 años
Total
10.5 11.4
Indigentes
8.4 8.9
Mujeres
No
Indigentes
9.6 9.8
No-pobres
11.7 12.1
Total
10.8 11.6
Total
Indigentes
8.5 8.8
No
Indigentes
9.4 9.8
No-pobres
11.4 11.9
Total
10.6 11.5
Fuente: Encuestas CASEN 1990 y 1996. MIDEPLAN. Cuadro elaborado para el estudio

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28
Altas proporciones de jóvenes indigentes (más del 40%) y pobres (alrededor del 30%),
cualquiera sea el tramo de edad en que se ubiquen, sólo logran completar el ciclo de ocho
años de enseñanza básica obligatoria (ver Cuadro Nº 8). Asimismo, los jóvenes entre 20 y
24 años que viven en situación de pobreza, sólo ocasionalmente logran cursar estudios
superiores o alcanzan más de 12 años de escolaridad (13%).
Cuadro Nº 8
Población joven según línea de pobreza, tramos de edad y años de escolaridad.
Año 1996.
Tramos de
edad
Años de
escolaridad
Línea de pobreza
Indigentes No-
Indigentes
No-pobres
Total
N
%
N
% N % N %
1 a 4 años
4.390 5.3 5.753 2.4
11.846 1.3
21.989 1.8
Jóvenes
5 a 8 años
30.614 36.9 68.002 28.4
132.508 14.3
231.124 18.5
15- 19
años
9 a 12 años
46.464 56.1 160.174 66.9
697.829 75.5
904.467 72.6
13 y más