mujeres al mercado laboral y especialmente para determinados
colectivos; por ejemplo, mujeres jóvenes que abandonaron el mercado
de trabajo para hacerse cargo de responsabilidades familiares, mujeres
adultas con bajos niveles de formación que necesitan reincorporarse, o
mujeres que lo intentan por primera vez. A todo esto habría que añadir
los tradicionales prejuicios sociales sobre la capacidad de las mujeres
para realizar determinados trabajos.
Por ello, se debe tener en cuenta que, elaborar un currículum
funcional, en vez de cronológico o saber positivar las competencias
adquiridas en el ámbito doméstico, pueden resultar factores decisivos
para el éxito en un proceso de selección.
Es por lo tanto imprescindible que, al planificar la formación
ocupacional, se atienda la capacitación, como un instrumento que
contribuye a compensar las prácticas discriminatorias que se producen
en el mercado de trabajo. Esto porque, la formación profesional no debe
ser entendida solo como una mera transmisión de conocimientos, sino
también, como un proceso transformador de la posición de la mujer
en el mercado laboral.
La persona facilitadora, deberá realizar particulares esfuerzos para
que las mujeres respondan en un plano de igualdad al desafío
tecnológico y al desarrollo de la iniciativa empresarial, por lo cual se hace
imprescindible asegurar la igualdad de oportunidades en el acceso a
cualquier tipo de formación profesional, de manera que cada persona
pueda optar a la mayor diversidad posible de empleos en función de sus
aptitudes, intereses y opciones profesionales.
Por último, si mediante este documento se logra incorporar en el
trabajo buenas prácticas para la equidad de género, se estará
cumpliendo realmente con el cometido: ayudar a mejorar la situación y
perspectivas de mujeres y hombres por igual en el mercado laboral. Si
no es así, se estará ocultando la realidad, reproduciendo desigualdades
con actitudes neutrales que impiden el progreso.
En la medida en que se vaya incorporando la igualdad de
oportunidades, la perspectiva de género y las buenas prácticas al “saber
hacer” y al trabajo cotidiano; en la medida en que se quiera innovar,
aprender y concienciar acerca de la importancia de esta labor: SE
ESTARÁ AYUDANDO A PROMOVER UN CAMBIO DE LA REALIDAD.