v
planeados. Con frecuencia las jóvenes madres solteras son estigmatizadas y reciben poco apoyo
de sus familias. Existe la posibilidad de que abandonen a sus hijos o acudan a la prostitución
para sostenerse a sí mismas.
La desigualdad en las relaciones sexuales contribuye al mayor riesgo de que las mujeres contraigan
VIH/SIDA. La mujeres se infectan, en promedio 5 a 10 años antes que los hombres. Las normas
sociales que requieren la pasividad de las mujeres y la dependencia económica en los hombres
dificulta que las mujeres puedan insistir en fidelidad mutua o uso del condón. De la misma manera
las normas sociales contribuyen a la violencia contra las mujeres incluyendo la violación, la violencia
doméstica el asesinato, y el abuso sexual. Las mujeres víctimas de la violencia raramente reciben
protección legal, rehabilitación o compensación.
La educación de las mujeres, a todos los niveles, va a la zaga de la de los hombres. De los 129
millones de niños en edad escolar (primaria) que no asisten a la escuela en el mundo, 77 millones
o sea el 60%, son niñas. A pesar de los progresos efectuados en las pasadas tres décadas, en
el aumento de las tasas de inscripción escolar, la desigualdad de género persiste debido a factores
culturales, responsabilidades dentro del hogar, el matrimonio temprano y el embarazo. En tanto
se espera que los varones permanezcan en la escuela y se conviertan en los principales proveedores,
se cree que las mujeres requieren de menos educación ya que serán madres y esposas y con
frecuencia son retiradas de la escuela para realizar las labores del hogar o trabajos que puedan
dar una remuneración a la familia. La falta de facilidades educativas apropiadas tales como salones
separados, maestras, y escuelas cercanas al hogar afectan en algunos países las probabilidades
de que las niñas permanezcan en la escuela.
Las tasas de abandono en las escuelas para las niñas llegan al máximo al rededor del 5o. Año
y permanecen altas. Se puede obligar a las adolescentes embarazadas a abandonar la escuela
o a sostenerse a sí mismas. Cuando las mujeres pueden continuar su educación después de la
escuela secundaria encuentran un sesgo de género que restringe su entrada a sectores técnicos
tales como agricultura, silvicultura, acuacultura, y a ciencias como las matemáticas y la fisica y
a profesiones como la ingeniería.
De los 1,200 millones de personas que viven en la pobreza, el 70% son mujeres, la pobreza
de las mujeres está directamente relacionada a la ausencia de acceso a oportunidades y recursos
económicos, incluyendo el crédito, la tenencia de la tierra y la posibilidad de heredar, así mismo
como una participación mínima en los procesos de toma de decisiones. A pesar de que la mujeres
realizan dos tercios del trabajo en el mundo, son propietarias de menos del 1% de los bienes
del planeta.
Las mujeres y los hombres tienen un desigual acceso al trabajo, a las oportunidades de avance,
y a las posiciones de autoridad (Sesión 5). Las mujeres trabajan en diferentes ocupaciones que
los hombres, tienen un rango más estrecho de elecciones, y ganan entre 60 y 70% menos de
lo que los hombres reciben. Las mujeres ocupan más tiempo en trabajos remunerados y no
remunerados que el tiempo que los hombres ocupan sólo en trabajo remunerado, y además su
trabajo es valorado de manera diferente. En agricultura, las mujeres se emplean como trabajadoras