crecimiento relativo de las distintas ramas de actividad y de las distintas formas de producción, pero que a la
vez cambia sus contenidos en la medida que la división sexual del trabajo se recompone.
El empleo femenino está influido por otra multiplicidad de factores como la apertura comercial, los
cambios institucionales en la legalidad laboral, los salarios relativos por sexo, los costos laborales de
hombres y mujeres, todo ello en el contexto de una cultura empresarial con visión de género hacia los
trabajadores. Aunque todos ellos tienen influencias importantes, y podrían ser motivo de otros informes, no
son incluidos en éste.
2. Contexto y crecimiento
Es usual contar la historia realzando los hechos políticos y económicos, sin embargo, los trabajos de
Humberto Vega, basado en F. Braudel, han traído al escenario del recuento hechos demográficos y
culturales que se desarrollan lenta pero decididamente. Tras la breve historia que se reseña a continuación,
hay una población que crece más lentamente - nacen menos niños y sobreviven en mayor medida - y una
importante feminización de la fuerza de trabajo.
La historia económica desde 1970 hasta hoy se desenvuelve en un contexto de grandes cambios de
gobierno y de situación política de la población: 36 años en que gran parte de la población se ha renovado.
La mayoría de los que eran mayores de 40 años en los años 70 ya no están y los que hoy son menores de 40
eran niños o no habían nacido en los 70, siendo en 1995 el 71% de la población.
Los mil días de gobierno de la Unidad Popular son pocos en el total de los días transcurridos, pero
dejaron su señal en el recuerdo y en la reacción que provocaron. Los aumentos del PIB y de la ocupación, la
caída de la desocupación, la redistribución progresiva del ingreso, se diluyen después del golpe de Estado de
1973. Sigue a ellos la "inauguración de un proceso de reestructuración capitalista y destrucción del sistema
político anterior acompañado de recesión económica y atomización social", en palabras de Hola (1989),
refiriéndose a los años 73-75.
La crisis posterior al golpe de Estado es tan fuerte que recién en 1977 se recupera el nivel del PIB
de 1970 en términos reales, volviendo a caer con la crisis de 1982. Durante la segunda mitad de los ochenta
y hasta la fecha, el crecimiento del PIB es sostenido y supera el del empleo.
Los procesos de reestructuración económica provocan un gran problema de empleo, y los
Programas Especiales de Empleo que nacen en 1975 se mantienen hasta 1988, es decir, la mayor parte de la
trayectoria de la dictadura. En el peor año, 1983, emplean a 500.000 personas, ó el 16% de los ocupados.
Son empleos casi improductivos, pagados con salarios menores que el mínimo vigente en la época, que
pretenden resolver un problema de distribución y no de producción. Hay una alta participación de mujeres
en ellos, aún cuando no han sido diseñados con esa intención. En esta coyuntura la motivación para trabajar
de las mujeres tiene que ver con la alta cesantía masculina ocasionada por la crisis.
El
gráfico 1 muestra las tasas de variación del P.I.B. y del total de ocupados, excluidos los ocupados
en programas de emergencia. La economía cae hasta la crisis de 1975 y se recupera para volver a caer en
1982, siempre acompañada por el empleo. En la recuperación posterior, hay unos primeros años de
crecimiento ocupacional por sobre el de la producción, con caídas en la productividad, situación que cambia
a partir de 1989. (Anexo 1, cuadro 1.)