This is the html version of the file http://www.oit.org.pe/gpe/documentos/hond_gpe_jfp.pdf.
G o o g l e automatically generates html versions of documents as we crawl the web.
To link to or bookmark this page, use the following url: http://www.google.com/search?q=cache:fqwRasXUF7YJ:www.oit.org.pe/gpe/documentos/hond_gpe_jfp.pdf+%22teor%C3%ADa+de+g%C3%A9nero%22&hl=en&ie=UTF-8


Google is not affiliated with the authors of this page nor responsible for its content.
These search terms have been highlighted: teoría de género 

GENERO, POBREZA Y MERCADO DE TRABAJO PARA LAS MUJERES EN HONDURAS Janina Fernández
Page 1
GENERO, POBREZA Y MERCADO DE TRABAJO PARA LAS
MUJERES EN HONDURAS
Janina Fernández
febrero-2003
OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO
P r o y e c t o “ I n c o r p o r a c i ó n d e l a D i m e n s i ó n d e G é n e r o e n l a s P o l í t i c a s d e
E r r a d i c a c i ó n d e l a P o b r e z a y G e n e r a c i ó n d e E m p l e o e n A m é r i c a L a t i n a –
A r g e n t i n a , B o l i v i a , H o n d u r a s , N i c a r a g u a , P a r a g u a y y P e r ú ” R L A / 0 2 / 5 2 M / N E T

Page 2
2
Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva
de la autora y no reflejan necesariamente el punto de vista de la OIT

Page 3
3
INDICE DE CONTENIDO
Resumen Ejecutivo
6
Introducción
8
1. Metodología utilizada en el estudio
9
1.1. Marco teórico del análisis
10
1.2. Marco empírico del análisis
11
1.3. El análisis de la OIT sobre las inequidades de género en el mercado de trabajo
14
2. La contrib ución de la Oficina Internacional del Trabajo para América Central, Panamá y
República Dominicana al análisis de Las Interrelaciones entre empleo, mercados de
trabajo y pobreza, en Honduras.
15
3. La pobreza en Honduras: una mirada desde la perspectiva de género
19
3.1. Características generales de la pobreza en Honduras
20
3.2. El mapa de pobreza por Departamento y la pobreza de género
21
4. Dimensiones sociales relevantes para comprender la situación social de las mujeres
23
4.1. Fecundidad
23
4.2. Educación
24
4.3. Familia
27
4.4. Relación de dependencia y el trabajo no pago de las mujeres
29
4.5. El trabajo doméstico no pagado en los hogares
31
5. La incidencia de la distribución del ingreso global del país (PIB) sobre el empleo de
hombres y mujeres
31
5.1. Tendencias en la distribución del ingreso por sexo en Honduras
34
5.2. La sincronía entre nivel educativo y pobreza
36
5.3. Concentración y distribución del ingreso
37
5.4. Brechas de ingreso por género y por edad
38
5.5. Brechas en los ingresos promedio en los sectores no agrícolas
39
6. Las brechas de participación de la fuerza de trabajo
40
7. Las brechas de empleo en el sector formal y el sector informal de la economía
41
7.1. Las brechas en el sector informal
42
8. Las brechas por ocupación a nivel nacional, urbano y rural
47
8.1. Las características de las mujeres ocupadas
50
8.2. La brecha de ingresos por tipo de ocupación
52
8.3. Las brechas por horas semanales de trabajo
53
8.4. Las brechas en la estabilidad laboral
54
9. Las brechas de desempleo y subempleo
55
9.1. Las brechas por duración en el desempleo
57
9.2. Brechas de género en el trabajo a tiempo parcial
58
10. Síntesis de los principales hallazgos del Estudio
60
Bibliografía consultada
71
ANEXO 1 - Honduras: Estrategia para la Reducción de la Pobreza - Gobierno de Honduras
2001
75
ANEXO 2 - Trabajo decente para la mujer Una propuesta de la OIT para acelerar la puesta
en práctica de la Plataforma de Acción de Pekín Oficina para la Igualdad de
Género, Oficina Internacional del Trabajo Ginebra, Suiza
82

Page 4
4
INDICE DE CUADROS
Cuadro 1: Honduras Incidencia de la pobreza por áreas: Nacional, Urbana y Rural 1991-
2001
20
Cuadro 2: Honduras Clasificación de los departamentos por incidencia de la pobreza,
ordenados por rangos con base en los porcentajes a/1999
21
Cuadro 3: Honduras Indice de desarrollo relativo al género en el 2002 por departamento y
ordenado de mayor a menor
22
Cuardo 4: Honduras Tasa global de fecundidad por nivel de instrucción de la madre y área de
residencia
24
Cuadro 5: Honduras Promedio de años de estudio de la población económicamente activa de
15 años y más, por sexo y área de residencia
24
Cuadro 6: Honduras Población de 14 y 15 años de edad que completó 6 años de estudio por
condición de pobreza y área de residencia
24
Cuadro 7: Honduras Población urbana y rural de 15 a 24 años de edad, por sexo y años de
instrucción
26
Cuadro 8: Honduras Porcentaje de hogares encabezados por una mujer por tipo de hogar y
área de residencia 1999
27
Cuadro 9: Honduras Comparación de la magnitud de los hogares con jefatura femenina (de
jure) con los hogares donde la mujer es la aportante económica principal (de
facto) 1999
27
Cuadro 10: Honduras Porcentaje de hogares encabezados por mujeres, por estrato de
pobreza, área urbana. 1990-1999
28
Cuadro 11: Honduras Hogares en lo que la mujer es quien más aporta al ingreso familiar, por
tipo de hogar y área de residencia
28
Cuadro 12: Honduras Relación de dependencia total de la niñez y del adulto mayor; por
edad y área de residencia 1970-2000
30
Cuadro 13: Honduras Percepción de ingresos por jubilaciones y pensiones de la población de
adultos mayores, por sexo, grupos de edad y área de residencia en porcentajes
1997
30
Cuadro 14: Honduras Personas de 20 a 64 años dedicadas exclusivamente al trabajo
doméstico por cada 100 activos/as en las zonas urbanas
31
Cuadro 15: Honduras Indice del producto interno bruto por habitante en dólares
internacionales
32
Cuadro 16 :América Central Tasas de corto, mediano y largo plazo en el crecimiento del
empleo
32
Cuadro 17: Honduras Coeficientes de correlación entre el empleo y el PIB
33
Cuadro 18: Honduras Coeficie ntes de correlación entre las tasas de crecimiento del empleo y
del PIB
33
Cuadro 19: Honduras Brechas de Ingresos promedio de las mujeres con respecto a los
hombres a nivel nacional de la población que trabaja 40 horas o más por semana
por nivel educativo y años seleccionados
35
Cuadro 20: Honduras Tasa de ocupados trabajando 40 horas o más por semana, ganando
menos de lo necesario para cubrir la canasta básica alimentaria por nivel educativo
y sexo para el periodo 1991-1999
36
Cuadro 21: Honduras Nivel y distribución del ingreso de los hogares por participación en el
ingreso total
37

Page 5
5
Cuadro 22: Honduras Relación entre ingresos promedio mujer/hombre por hora, según
tramos de edad en los sectores no agrícolas 1990-1999
38
Cuadro 23: Honduras Relación entre ingresos promedio mujer/hombre por hora según tramos
de edad en los sectores no agrícolas 1990-2000
39
Cuadro 24: Honduras Tasas de participación por sexo y por tramos de edad para el período
1995-2001
40
Cuadro 25: Honduras Empleo por rama de actividad: distribución, crecimiento y
contribución 1990-1999 a nivel total y por sexo
42
Cuadro 26: Honduras Estructura del empleo no agrícola 1999
43
Cuadro 27: Honduras Empleo de las mujeres en los micronegocios no agrícolas por estrato
productivo y por tipo de establecimiento 1999
44
Cuadro 28: Honduras Sector Informal brechas de empleo comparativas entre mujeres y
hombres a nivelnacional por rama de actividad y sexo (tasas de empleo población
mayor de 15 años por año)
45
Cuadro 29: Honduras Sector informal brechas de empleo a nivel urbano por rama de
actividad y sexo (tasas de empleo población mayor de 15 años por año)
46
Cuadro 30: Honduras Sector informal brechas de empleo a nivel rural por rama de actividad
y sexo (tasas de empleo población mayor de 15 años por año)
46
Cuadro 31: Honduras Mujeres ocupadas en el área urbana por rama de actividad y categoría
ocupacional 1998 en cifras y porcentajes
48
Cuadro 32: Honduras Mujeres ocupadas en el área rural por rama de actividad y categoría
ocupacional 1998
50
Cuadro 33: Honduras Tasa de ocupación y desocupación, por sexo y grupos de edad
51
Cuadro 34: Honduras Empleo por ocupación y categoría ocupacional (CIUO-68) y sexo
52
Cuadro 35: Honduras Empleo por grupo ocupacional y deciles de ingreso 1999
53
Cuadro 36: Honduras Ocupados según horas semanales de trabajo
53
Cuadro 37: Honduras Ocupados, según duración media en el empleo total, formal e informal
no agrícola (porcentajes para 1990 y 1999)
55
Cuadro 38: Honduras Desempleo por sexo 1990-2001
56
Cuadro 39: Honduras Tasas de desempleo Abierto, Subempleo visible e invisible 2001
57
Cuadro 40 :Honduras Desocupados por duración en el desempleo
58
Cuadro 41: Honduras Brechas de trabajo a tiempo parcial a nivel nacional urbano y rural
59

Page 6
6
RESUMEN
En términos generales Honduras comparte con otros países centroamericanos las secuelas
de la crisis del modelo de sustitución de importaciones, el deterioro en los términos reales
de intercambio comercial, las fluctuaciones hacia la baja de los precios de los principales
productos tradicionales de exportación, los desastres naturales como el Huracán Mitch
en 1998 y las sequías que han impactado importantes zonas productivas en los últimos
tres años.
El producto interno bruto (PIB) durante la década de los noventa y hasta la fecha ha
tenido un crecimiento insuficiente e inestable. tal y como se analizada en un reciente
estudio de la OIT. Como una paradoja aparente y solamente aparente, durante estos diez
años, Honduras es el país de la región que muestra un mayor dinamismo en la
generación de empleo. Entre 1980 y 1999, la ocupación total creció en esta economía a
una tasa anual promedio de 4.61%, la más alta de América Central. Esta tasa es superior
incluso a la de Panamá y Costa Rica donde el peso del sector formal en el empleo es
mayor que en los otros países.
A esto se suma como un factor sobredeterminante la orientación de la política económica
durante los últimos veinte años, con un fuerte enfásis en la estabilización de la economía,
que inevitablemente ha impactado la dirección de las politícas de crecimiento y
desarrollo.
Todos estos fenómenos han tenido incidencia en la aparición de nuevos mecanismos de
ajuste del mercado de trabajo en las últimas décadas, como son la acelerada extensión del
sector informal, la incorporación masiva de mujeres al mercado de trabajo en condiciones
precarias y la tendencia a la migración, sobretodo de los hombres hacia las economías
desarrolladas de América del Norte. Para 1999 se estimó que la migración representaba
el 5% de la población total y las remesas de los migrantes alcanzaron un monto
equivalente al 18.1 del valor de las exportaciones del país, excluyendo las de la maquila.
El saldo ha sido, un deslizamiento en condiciones de gran vulnerabilidad desde el lado
de la demanda hacia el lado de la oferta de fuerza de trabajo y una profundización de la
extensión y características de la pobreza. De forma tal que la generación de empleo es
cada vez más una tarea de los propios trabajadores y trabajadoras, no obstante el
relativo impacto positivo que ha tenido para el empleo femenino la maquila de vestuario.
Esta vulnerabilidad viene precedida y se refuerza por la insuficiencia de la cobertura,
la calidad y la orientación de la educación formal y técnica , la insuficiencia de los
ingresos para cubrir los costos de la canasta básica y por los bajos niveles de cobertura
de la seguridad social y el sistema de pensiones.

Page 7
7
La pobreza, afectó en el 2001 al 56% de la población urbana y al 74% de la población
rural, lo que a nivel nacional significó un incremento de dos puntos porcentuales con
respecto a 1999. En este Estudio se aborda la pobreza como un fenómeno
multidimensional que abarca dimensiones tan diversas como el crecimiento y la
distribución del producto, la estructura y dinámica productiva del mercado interno, el
desarrollo social en aspectos tan sensibles como salud, educación, vivienda, etc; el nivel
de desarrollo político, la persistencia de los patrones culturales excluyentes por razones
de género, raza/etnia, y edad, que se manifiestan en la reproducción de la pobreza tanto
a nivel público como a nivel privado de las familias y los mecanismos normativos y
operativos de jure y de facto, que contextualizan la participación ciudadana y la equidad
entre los géneros.
La desigualdad en las condiciones laborales y en la distribución de los frutos del trabajo,
es un fenómeno que trasciende la lógica económica y que se relaciona no solo con los
niveles de ingreso y salariales y las brechas, que de los mismos se derivan ; sino que es
incluyente de otras dimensiones, como son la existencia y aplicación real de las leyes
laborales, la existencia y el acceso real a la protección social, la existencia de una
oferta educativa y de capacitación o formación que responda a la demanda del mercado
de trabajo no solo en el corto plazo, sino que en el mediano y en el largo plazo, para lo
cual se requiere no solo una tasa de crecimiento sostenido, sino que también de un fuerte
anudamiento entre la política económica y social del Estado, que privilegie el gasto social
como una herramienta que trascienda el corto plazo.
La presentación de estos primeros resultados de la investigación, es una contribución en
proceso de construccción para transversalizar género en las políticas de reducción de la
pobreza y generación de empleo. Es simplemente un punto de partida que irá adquiriendo
cuerpo en la medida en que se avance en el análisis entre lo deseado y lo posible en el
marco los esfuerzos que está realizando Honduras para construír una sociedad más
equitativa y justa.
El estudio no incorpora recomendaciones, porque se espera que sean los interlocutores
sociales hondureños y en particular el Gobierno de Honduras, quienes definan con base
en la situación descrita, los lineamientos prioritarios para que sean incorporados a la
generación de empleo desde la perspectiva de la equidad laboral entre los géneros, en la
Estrategia para la Reducción de la Pobreza.

Page 8
8
Introducción
Honduras ocupa una superficie de 112.492 kilómetros cuadrados y se encuentra situada en
el centro de América. Tiene fronteras con Nicaragua al sureste y con El Salvador y
Guatemala al oeste. Al norte posee cerca de 800 kilómetros de costas con el Mar Caribe y
al Sur se emplaza el Golfo de Fonseca, sobre el Océano Pacífico.
La zona del interior está atravesada por un sistema montañoso orientado del noroeste al
suroeste donde se encue ntran los picos más altos del país. Los valles y los paisajes
montañosos se entremezclan con extensas llanuras de tierra fértil. Su población total se
estima en 6.6 millones de habitantes para el 2001, de los cuales un 7.5% pertenecen a
pueblos indígenas y afrocaribeños.
En términos generales Honduras comparte con otros países centroamericanos las secuelas
de la crisis del modelo de sustitución de importaciones, el deterioro de los términos de
intercambio comercial, las fluctuaciones hacia la baja de los principales productos
tradicionales de exportación y los desastres naturales como el Huracán Mitch
1
y las sequías
que han impactado importantes zonas productivas.
2
A esto se suma como un factor
sobredeterminante la orientación de la política econó mica durante los últimos veinte
años, con un fuerte énfasis en la estabilización de la economía. Todos estos fenómenos
han tenido incidencia en la aparición de nuevos mecanismos de ajuste del mercado de
trabajo en las últimas décadas, como son la acelerada extensión del sector informal, la
incorporación masiva de mujeres al mercado de trabajo en condiciones precarias y la
tendencia a la migración, sobretodo de los hombres hacia las economías desarrolladas de
América del Norte.
El saldo es un deslizamiento en condiciones de gran vulnerabilidad desde el lado de la
demanda hacia el lado de la oferta de fuerza de trabajo. De forma tal que la generación
de empleo es cada vez más una tarea de los propios trabajadores y trabajadoras. Esta
vulnerabilidad viene precedida por la insuficiencia de la cobertura, la calidad y la
orientación de la educación formal y técnica, la insuficiencia de los ingresos para cubrir
los costos de la canasta básica y por los bajos niveles de cobertura de la seguridad social
y el sistema de pensiones.
Como tendencia general, en la mayoría de los países de la región se observan dos grandes
propensiones en el acceso al empleo: la demanda de trabajadores con determinados
estándares de educación y calificación y una sobreoferta de trabajadores con poco o nulo
1
1998: El huracán Mitch dejó unos 14 mil muertos (5,657 oficiales y 8,058 desaparecidos), 12,272 heridos, 1.5 millones
de damnificados y 3,794 millones de dólares en pérdidas económicas (70 por ciento del PIB).
2
Como ejemplo del impacto de los fenómenos naturlaes en el
2001 :La sequía que azotó de mayo a julio ael país
afectó a unos 63 000 pequeños productores de granos básicos de Honduras, causando pérdidas por cerca de 2.7 millones
de quintales. A fines de año la tormenta tropical Michelle también ocasionó pérdidas de producción agrícola nacional.

Page 9
9
nivel educativo formal y sin capacitación. La consecuencia ha sido doble: por un lado la
incapacidad para remontar las brechas de precariedad histórica en las condiciones de
trabajo y por otro la aceleración de esas condiciones precarias, que se expresan en los
salarios insuficientes para cubrir la canasta básica alimentaria de un importante contingente
de trabajadores del sector formal y en la ampliación y precariedad del sector informal de la
economía.
Los sucedáneos de esta situación para el caso hondureño en específico han sido: la
demanda de empleo, altamente feminizado, en las maquilas de vestuario, la persistencia
del empleo precario en el sector agrícola, así como el acelerado crecimiento de las
actividades en el sector informal. Como analizaremos en este estudio el sector informal es
el reducto por excelencia de la pobreza y la "esponja" del trabajo femenino. A nivel rural la
informalidad muestra una tendencia al incremento, cuya magnitud y características han
sido poco estudiadas. Finalmente, la emigración hacia los Estados Unidos que se estimó
en 1999 en unos 300.000 hondureños, (5% de la población total para ese año) la mayoría
hombres.
3
Para ese mismo año las remesas de los migrantes hondureños alcanzaron los
US$320 millones de dólares, lo que representó el 18.1 del valor de la exportación de
bienes.
4
Para el año 2001 ese monto se incrementó a US$ 460 millones de dólares
,
5
cuyo
destino más frecuente es para el consumo en los hogares.
1.
Metodología utilizada en el estudio:
Para realizar el estudio se hizo una amplia revisión documental que permitiera una visión
inclusiva del "estado del arte" de los análisis que en forma directa o indirecta analizan la
dinámica de la pobreza y del mercado de trabajo en Honduras De particular relevancia
son los diagnósticos realizados en el 2002, por la Oficina para América Central, Panamá y
República Dominicana (OIT), así como otros estudios más focalizados sobre el
comportamiento de los salarios y la productividad, realizados por Miguel del Cid.
6
Asimismo se revisaron los aportes al tema de Género y Trabajo de Lais Abramo,
Especialista Regional de la OIT en género, de María Elena Valenzuela, Thelma Galvéz,
3
El Area de Población en el Instituto de Estadística hondureño, llevó a cabo un estudio con una muestra de 7628 del
total de 16459 deportados por los Estados Unidos en el período 1990 -1999, de los cuales 9% son mujeres y 91% son
hombres, un 79.85% son personas solteras entre los 11 y 40 años de edad que vivían en áreas urbanas al momento de
emigrar del país, principalmente en los departamentos de Cortés, Francisco Morazán y Yoro. El principal motivo por el
cual migraron fue en busca de trabajo.
4
Nota: el porcentaje no incluye las exportaciones de maquila. Ver : CEPAL, Estilos de Desarrollo y Mutaciones en el
Sector Laboral en la Región Norte de América Latina, LC/MEX/L.539, agosto, 2002. p:84
5
Fuente Fondo Multilateral de Inversiones ( FOMIN).
6
Del Cid, José Rafael; Ordóñez, Fidel Trabajo decente y pobreza en Honduras. Hacia un pacto social para
un crecimiento económico con equidad y el combate de la pobreza extrema. Tegucigalpa, Oficina
Internacional del Trabajo, ISBN 92-2-313335-1, 2002.

Page 10
10
Rosalba Todaro e Irma Arriadaga, ent re otras teóricas que enriquecen con sus aportes, el
conocimiento y el debate sobre el tema.
En términos generales el estudio, parte del conocimiento más reciente acumulado y desde
ahí, hace una lectura desde el género, e introduce nuevas dimensiones ana líticas para
ofrecer una visión de conjunto a los y las funcionarias hondureños, tanto del gobierno
como de la sociedad civil, que están en el proceso de operacionalizar los acuerdos de la
Estrategia para la Reducción de la Pobreza.
1.1 Marco teórico del análisis: El Estudio se basa en los aportes de la teoría de género
sobre la exclusión social por razones de género, pero focalizado a las manifestaciones más
evidentes sobre la participación de las mujeres en el mercado de trabajo y su sobre-
representación en los estratos más pobres de la sociedad.
La exclusión social la entendemos como un concepto multidimensional de pobreza, por
cuanto el problema no es solo económico, - de insuficiencia de ingresos- sino que incluye
el "saldo" de una determinada forma de funcionamiento y multirelación de la
participación económica, social, política y cultural de hombres y mujeres.
7
En esta misma dirección María Elena Valenzuela, analiza el origen de las causas de la
segmentación de las ocupaciones por sexo y la subvaloración del trabajo femenino, como
dos fenómenos que siendo por un lado producto de la exclusión social por razones de
género, son asimismo causas de la persistencia de esa exclusión en el mundo del trabajo.
8
"La incorporación de la mujer al trabajo y su acceso a recursos económicos redefine
la relación entre los géneros tanto dentro como fuera de la familia. Este proceso está,
sin embargo, lleno de ambigüedades. A nivel de la empresa, si bien se abren nuevas
oportunidades a la mujer, se devalúa su trabajo, otorgando menor salario, asignando
menor valor a sus ocupaciones, ocupando posiciones subordinadas. En el hogar, se
refuerza socialmente el rol del hombre como proveedor, y a pesar de lo crucial del
aporte económico de la mujer, la redistribución de tareas domésticas es mucho más
lenta. Así, por ejemplo, incluso muchas mujeres aceptan la noción que los hombres
necesitan ganar salarios más altos por sus obligaciones familiares. Si el tema de la
diferencia salarial se pone fuera de este contexto y se plantea en términos de trabajo
de igual valor, difícilmente se reconocerá la legitimidad del mayor salario masculino.
La aceptación de un estatus inferior como parte del orden natural de las cosas y la
falta de reivindicación por salarios más altos e igualitarios depende de la mantención
de la ilusión de que el trabajo masculino tiene mayor valor lo que conlleva a las
mujeres a dudar de su propia capacidad y restringir sus demandas e intereses en
avanzar por la igualdad.
7
Para un desarrollo sobre el tema ver : Tortosa, José María, Pobreza y perspectiva de género, Ed Ikaria,
Barcelona, 2001.
8
Valenzuela, María Elena, Equidad de Género y Trabajo de la Mujer en América Latina, Proyecto Género,
Pobreza y Empleo para América Latina, OIT, 2003

Page 11
11
Esto es reforzado por la común percepción de que el ingreso de la mujer es útil pero
suplementario, en tanto el aporte de los hombres es principal. Esto se vincula a la
noción a partir de la cual se espera que las mujeres dediquen la mayor parte de sus
energías en el largo plazo a los niños y la familia, en tanto el compromiso de los
hombres con el trabajo justamente es reforzado con las responsabilidades que asumen
con el matrimonio y la paternidad. Así, se tiende a percibir a las mujeres como
trabajadoras inestables, cuyo período laboral se concentra en el período previo al
matrimonio y posterior a la crianza de los niños, con lo que se quita la legitimidad de
su autonomía económica. Los hombres en cambio, se ven a sí mismos como
trabajadores de toda la vida, buscando hacer carrera que les permita mantener a sus
familias. Aún cuando las cifras expuestas anteriormente refutan este prejuicio, en la
práctica opera como si constituyera una realidad.
La generación de estereotipos, el énfasis en la oposición entre géneros y el
establecimiento de jerarquías entre ellos caracterizan la actual construcción de la
identidad económica de los géneros. La devaluación de la mujer en relación a los
hombres en términos de sus capacidades como trabajadoras se produce a través de un
doble proceso de marginalización de las mujeres de los trabajos prestigiosos y de
devaluación del tipo de trabajo que realizan las mujeres. La clara separación entre
dos géneros que se observa en el mundo del trabajo, con estereotipos sobre atributos
femeninos y masculinos y la superioridad de lo masculino sobre lo femenino, no se
origina en el mundo de la economía. Por el contrario, ésta es la base con que opera el
sistema sexo-género en cualquier sociedad. Tal como plantea Chodorow, este sistema
incluye "...formas en que el sexo biológico se convierte en género cultural, división
sexual del trabajo, relaciones sociales para la producción de género y de mundo
social organizado por género, reglas y regulaciones para la elección de objeto sexual
y conceptos de niñez. El sistema sexo-género es como un modo de producción social,
un determinante fundamental y elemento constitutivo de la sociedad, socialmente
construido y sujeto a cambios históricos y a evolucionar" (Chodorow, 1979, 84-5).
Así, la realidad laboral de las mujeres está marcada por dos fenómenos: la
segmentación de las ocupaciones según sexo y la subvaloración del trabajo femenino.
La distinción sobre las causas detrás de la posición subordinada de la mujer en el
mercado de trabajo, identificando los factores ligados a la oferta - como nivel
educacional, capacitación, etc. - y otros ligados a la demanda - como barreras que
enfrentan - no es tan sólo de interés teórico. Ella genera perspectivas muy distintas
acerca de las políticas. Mucha de la acción contra la discriminación intenta
proporcionar a los individuos instrumentos para superar sus desventajas, pero a esto
es necesario sumar la acción contra la segmentación de modo de tender a modificar
las estructuras del mercado laboral y de este modo generar una verdadera igualdad
de oportunidades y trato."
1.2 Marco empírico del análisis: Se parte de la premisa de que, para lograr contar con
información adecuada para el análisis de las desigualdades de género no es suficiente el
análisis cuantitativo en términos de comparación de cada variable, por ejemplo: tasa de

Page 12
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
12
ocupación, brecha de ingresos, tasa de desempleo, entre hombres y mujeres. Es necesario
conocer la totalidad de la dinámica del mercado de trabajo y el impacto que sobre la misma
tienen las políticas económicas y sociales. En este sentido la premisa sería que las
mujeres, independientemente de la clase social, estrato económico y grupo ocupacional o
conglomerado racial o étnico al que pertenecen, sufren de distintos tipos y niveles de
discriminación, por razones históricas y culturales, que las ubica en desventaja con
respecto a los hombres.
En prácticamente todas las sociedades humanas, lo que no se contabiliza no existe desde el
punto de vista de las acciones políticas. Por eso es tan importante una buena contabilidad
de las diferencias entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo.
La visibilización de estas diferencias contribuye a la formulación de políticas que tiendan a
la eliminación de la discriminación por razones de sexo, lo que responde a la aspiración
legitimada a nivel internacional y nacional de avanzar en la observancia y respeto a los
derechos humanos.
Pero aun siendo éste un paso fundamental y prioritario, es importante avanzar aún más:
usualmente las estadísticas en Centroamérica presentan debilidades en la conceptualización
del sector rural, tanto a nivel de la periodicidad de las Encuestas que incluyen este sector
como al privilegiar datos del sector agropecuario y no incluir datos sobre la creciente
importancia que tienen otras ramas de actividad y particularmente el sector informal en
esas áreas. Persiste una visión de la ruralidad muy ligada a la producción agropecuaria para
el mercado interno, al enclave agroexportador o a la economía campesina.
Para contextualizar la dinámica de la pobreza y sus determinantes macroeconómicos en la
última década se hizo una revisión de los estudios de la CEPAL, del BID, la FAO y del
Banco Mundial, sobre el país. Para una visión más multidimensional del desarrollo en
Honduras, se consultaron los Informes sobre el Desarrollo Humano del PNUD, para los
últimos cinco años.
De incuestionable valor es la información contenida en los Informes y las series
estadísticas del Banco Central, y la información del Instituto Nacional de Estadística de
Honduras, así como el diagnóstico que sustenta la Estrategia para la Reducción de la
Pobreza.
Desde la perspectiva del análisis cuantitativo se utilizaron para la información social y
demográfica las siguientes publicaciones: CEPAL, CELADE, Unidad Mujer y Desarrollo
Cepal, Indicadores seleccionados con una perspectiva de género, Doc. No 70, Santiago,
Chile, julio 2002; CEPAL, Panorama Social 2002, Chile, 2002, subsitio Pobreza del
Grupo del Banco Mundial, y la información estadística gene rada por el PNUD.
Para la información cuantitativa laboral y de brechas de género, las fuentes principales de
información han sido el Panorama Laboral de América Latina que publica anualmente la
sede regional de la OIT y la Base de Datos Laboral de la OIT /San José con sus dos

Page 13
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
13
fuentes prioritarias: una sobre indicadores clave del mercado de trabajo y otra sobre
indicadores de trabajo decente. Los Cuadros han sido elaborados por la autora, con base en
los microdatos y datos de esta base. Una ayuda fundamental ha sido la cooperación de
Jesper Venema en el acceso a la información.
Para la cuantificación de las brechas laborales,
9
el estudio compara el "progreso absoluto"
en la situación laboral de las mujeres en dos puntos del tiempo, entre 1990-1999 y en
algunos casos con datos hasta el 2002 y compara asimismo el "progreso relativo" por
medio de la cuantificación de la evolución de las brechas laborales con respecto a los
hombres.
Las brechas con las que se ha trabajado son las siguientes:
Brechas de pobreza a nivel nacional y por Departamento.
Brechas de educación.
Brechas de participación entre hombres y mujeres.
Brechas de participación mujeres pobres x total de la fuerza de trabajo femenina.
Brechas de ocupación.
Brechas de desempleo.
Brechas de subempleo.
Brechas de informalidad.
Brechas de ingresos.
Brechas por horas semanales de trabajo.
Brechas en la estabilidad laboral.
Brechas por duración en el desempleo.
Brechas de género en el trabajo a tiempo parcial.
Estas brechas se desagregan en categorías analiticas y en indicadores, tratando en la
medida en que fue posible, procesar datos, cruzarlas con variables tales como edad, nivel
educativo, situación familiar, rama de actividad, tipo de ocupación, situación en el empleo,
sector formal e informal y área de residencia: urbana o rural de la fuerza de trabajo.
Otras brechas para las que no se cuenta con información suficiente y confiable son:
Brechas en la cobertura de la seguridad social.
Brechas en la percepción de pensiones.
Brechas entre la participación y los ingresos de mujeres indígenas y negras vis a vis
la participación y los ingresos de otras mujeres de otras razas, por rama de actividad y
tipo de ocupación.
Brechas de participación y representación en las organizaciones de trabajadores/as.
9
Las brechas laborales por razones de género son las diferencias cuantificadas por sexo en las diferentes
variables e indicadores que describen estadísticamente las características de empleo.

Page 14
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
14
1.3 El análisis de la OIT sobre las inequidades de género en el mercado de trabajo.
Desde la perspectiva de la OIT existen varías áreas críticas para avanzar hacia el trabajo
decente de las mujeres, entre otras: la pobreza con su impacto en las crecientes
desigualdades, las brechas de género en los sectores formal e informal de la economía,
(brechas de ingreso, por tipo de ocupación, por jornadas de trabajo, por estabilidad laboral,
etc.) el trabajo no pagado de las mujeres en la esfera reproductiva y en la esfera
comunitaria, las implicaciones de las políticas de ajuste estructural con relación al género,
el desempleo y el subempleo, las brechas en la cobertura de la seguridad social y en los
sistemas de pensiones, la segmentación por sexo del mercado de trabajo, las brechas de
participación en las organizaciones de trabajadores y en los espacios políticos y técnicos en
que se definen las políticas de empleo y salarios.
La OIT reconoce que existe una interacción dialéctica entre el mercado de trabajo y la
totalidad social, por lo cual no se puede comprender la inequidad de género a nivel laboral,
como una variable independiente de la totalidad del funcionamiento del sistema.
"Muchas causas básicas de la discriminación en razón del género y de la
vulnerabilidad de la mujer radican fuera del mercado de trabajo. Los prejuicios de
género arraigan ante todo en percepciones sociales y en normas sociales que
repercuten económicamente para las mujeres en casi todos los órdenes, ya sea sus
derechos de propiedad, en el empleo o en la asignación de los recursos de la familia.
En el nivel de las percepciones, a menudo se da una divergencia entre las
capacidades reales de una persona, sus contribuciones y necesidades, y la forma
como se ven éstas. En el mercado de trabajo, los roles de género suelen definir
percepciones sobre capacidades y pueden llevar a prácticas discriminatorias en
cuanto a contratación y remuneración.
La desigualdad entre los trabajadores por razón del género asume, por consiguiente,
tanto una forma material como una forma ideológica: la primera se condensa en
quién controla los recursos de producción públicos y privados, y la segunda en las
normas y prejuicios sociales. Ambos aspectos deben ser abordados para que se
produzca un cambio. Las políticas sobre el mercado de trabajo deberían dirigirse en
la medida de lo posible a las causas de la discriminación entre los géneros y no
meramente a compensar sus efectos; pero, a la vez, han de contemplarse en relación
con el medio favorable o desfavorable a la capacitación en el que se supone que han
de actuar. Por consiguiente, las estrategias de amplio alcance destinadas a
proporcionar a la mujer un empleo pleno, productivo y libremente elegido tendrán
como elemento integrante políticas sobre el mercado de trabajo, pero a la vez tendrán
que incluir reformas legislativas, campañas de apoyo y sensibilización, políticas

Page 15
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
15
macroeconómicas, presupuestarias y financieras, de creación de instituciones,
movilización y organización de grupos, etc."
10
2.
La contribución de la Oficina Internacional del Trabajo para América Central,
Panamá y República Dominicana al análisis de las interrelaciones entre empleo,
mercados de trabajo y pobreza, en Honduras.
Para comprender la dinámica de la inserción laboral de las mujeres en Honduras e intentar
hacer una lectura desde el género de la tríada: género, pobreza y mercado de trabajo, que
contribuya a la transversalización de género en las políticas de empleo, hemos considerado
de fundamental importancia, partir del más reciente estudio realizado por la OIT en el país,
que además tiene la virtud de haber sido consensuado a nivel tripartito por los
interlocutores sociales. Se trata de un estudio concluido en el 2002, sobre la situación del
mercado laboral hondureño y los desafíos de las políticas de empleo para avanzar hacia lo
que la OIT define como " Trabajo Decente ", entendiendo por el mismo aquella
ocupación productiva que es justamente remunerada y que se ejerce en condiciones de
libertad, equidad, seguridad y respeto a la dignidad humana.
Miguel del Cid, experto en empleo de la Oficina Internacional del Trabajo para los países
del área, elaboro una síntesis analítica y propositiva, por medio de la cual caracteriza el
desarrollo del mercado de trabajo en el país en el marco de los retos para avanzar hacia la
disminución de la pobreza y la generación de empleos de mejor calidad. Este será el
punto de partida para el análisis que nos proponemos realizar, porque permite una visión
de conjunto de las principales dimensiones del problema.
" Las Interrelaciones entre empleo, mercados de trabajo y pobreza. Los desafíos de las
políticas de empleo y trabajo decente en Honduras.
11
1.
Durante los años noventa, la economía hondureña registró una dinámica de
crecimiento del producto interno bruto (PIB) insuficiente e inestable (3.2% anual),
mostrando para algunos años tendencias negativas (1994 y 1999); y reflejando en el
último año el deterioro provocado por el huracán Mitch que afectó de manera
significativa el sector agrícola, y puso de relieve el alto grado de vulnerabilidad de los
pobres ante los desastres de la naturaleza.
2.
Un rasgo relativamente positivo de la dinámica del PIB se da en el sector industrial,
con un ritmo de crecimiento superior al promedio (5% anual), en lo cual contribuyó
10
Trabajo decente para la mujer Una propuesta de la OIT para acelerar la puesta en práctica de la Plataforma de Acción de Pekín
Oficina para la Igualdad de Género, Oficina Internacional del Trabajo Ginebra, Suiza, 2001
11
Del Cid, Miguel, TRABAJO DECENTE Y POBREZA EN HONDURAS (Síntesis y Lineamientos de
Política), en : Del Cid Rafael, et. al. OP.CIT

Page 16
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
16
mucho el desarrollo de la industria de la maquila, especialmente de la textil, que a su vez
impactó significativamente el mercado de trabajo y en particular el empleo de la mujer.
3.
Un aspecto deficitario del desempeño económico fue el bajo crecimiento del sector
agropecuario (2% promedio anual en el período) y que fue negativo durante dos años
consecutivos (1998 y 1999) como consecuencia del fenómeno natural citado. Este
comportamiento deficiente en una act ividad de la que dependen los pobres del campo,
explica el deterioro en las condiciones de trabajo decente de una proporción importante
de la fuerza de trabajo rural.
4.
En general, la economía se movió hacia un proceso de terciarización, reflejado en un
mayor ritmo de crecimiento de las actividades comerciales y de servicios (finanzas 9.3%;
electricidad, gas y agua 7.7%; servicios sociales y personales 4.8%; comercio 4.1%, etc.),
lo cual también tuvo sus repercusiones en el mercado laboral.
5.
En el período considerado, la oferta de fuerza de trabajo (PEA) registra una gran
dinámica en función de los factores económicos y sociales que determinan su
comportamiento y muestra un acelerado ritmo de crecimiento (6% promedio anual) muy
superior a la población en edad de trabajar (3.4%), lo cual refleja un aumento
significativo en la tasa de participación global del 47.4% en 1991 al 54.9% en 1999.
6.
El acentuado crecimiento de la fuerza de trabajo estuvo marcado en primer término,
por un incremento en las tasas de participación de las mujeres (de 11 puntos
porcentuales), en respuesta principalmente a la demanda de mano de obra de la industria
de la maquila y a la visible expansión del comercio informal, fenómenos que conllevaron a
cambios importantes en la condición de actividad y estructura de la ocupación femenina.
7.
Esta tendencia también está determinada por el comportamiento de la oferta laboral
en el ámbito urbano, cuyo ritmo alcanzó el 9% anual (casi el doble del promedio rural),
reflejando en gran medida los usuales flujos migratorios rural-urbanos, debido a los
conocidos factores de expulsión del campo (escaso acceso a la propiedad de la tierra y a
los servicios básicos de educación, salud, etc., y en general a las oportunidades), así como
por los factores de atracción de las ciudades (mayores posibilidades de empleo e
ingresos). No obstante el proceso de urbanización de los mercados laborales y los
cambios en la estructura ocupacional durante la década, se debe subrayar que en el caso
de Honduras el trabajo en el área rural sigue representando más de la mitad de la
ocupación total del país (52.7% en 1999).
8.
Un primer déficit en las condiciones de trabajo decente tiene que ver con la evolución
de la subutilización de fuerza laboral, que vista a partir del desempleo abierto mostró un
comportamiento favorable a lo largo de la década. Así, la tasa de desempleo total se
redujo en un punto porcentual (aunque en términos absolutos aumentó) y también
disminuyó la tasa de desempleo urbano y juvenil. Sin embargo, aumentó el desempleo
femenino, lo cual refleja sobre todo el acelerado crecimiento en la tasa de participación
de las mujeres.

Page 17
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
17
9.
No obstante, en una economía como la hondureña, el principal componente del
problema del empleo no es el desempleo abierto, sino el subempleo o trabajo precario,
derivado de la altísima proporción de trabajadores en el sector informal urbano y la
economía campesina, que se desempeñan en actividades de muy baja productividad e
ingresos y en condiciones de subsistencia. Las tendencias muestran un deterioro en la
calidad del mercado laboral pues la ocupación en los segmentos más rezagados aumentó
en casi 5 puntos porcentuales, con lo cual, hacia fines de la década, dos de cada tres
ocupados dependían de la economía informal o campesina, siendo muy susceptibles de
verse afectados por trabajo precario o subempleo. Para estos grupos de fuerza laboral
resultaría muy difícil alcanzar condiciones de trabajo decente en los términos de
productividad, remuneración, protección y dignidad humana propugnadas por la OIT.
10.
Desde la perspectiva del género, el alto crecimiento de la fuerza laboral y del empleo
femenino estuvo muy marcado por la gran dinámica de la industria maquila, que en el
período creó cerca de 110 mil empleos. Un rasgo positivo de este fenómeno es que indujo
un cambio significativo en el nivel de actividad y composición de la ocupación femenina,
sacando mujeres de la inactividad laboral (de las labores del hogar) y a su vez
movilizándolas de ocupaciones tradicionales del servicio doméstico hacia actividades
asalariadas de mayores ingresos y con mayor disfrute de derechos. Esto ha de
representar un cierto avance en las condiciones de trabajo decente de la mujer hondureña,
con las restricciones y límites conocidos de una actividad que insume mano de obra de
limitadas calificaciones y donde prevalecen relaciones laborales signadas en muchos
casos por la conflictividad y alta frecuencia de reclamos y demandas de incumplimiento de
las normas internacionales de trabajo.
11.
Los datos estadísticos disponibles confirman la incidencia que tiene el déficit de
trabajo decente sobre las condiciones de pobreza de los hogares; y el hecho clave es que
las oportunidades de acceso a un trabajo productivo, bien remunerado y en condiciones
de seguridad y dignidad humana resultan inferiores para la fuerza laboral de los hogares
pobres. Esta desigualdad de oportunidades tiene que ver tanto con un problema de
insuficiencia de demanda (demanda agregada de la economía y demanda de fuerza de
trabajo de limitadas calificaciones), como con el déficit de formación y capacitación entre
los pobres y su exclusión de los beneficios de gran parte de las políticas y programas del
Estado.
12.
La desigualdad de oportunidades comienza a mostrarse a partir de una inferior tasa
de participación entre los hogares pobres respecto a los no pobres, brecha de
participación que suele afectar más a las mujeres debido al mayor tamaño medio de estos
hogares y a la presión creciente por el cuidado de niños menores entre las madres de las
familias más pobres.
13.
Las inferiores tasas de participación entre los hogares pobres también se asocian con
los menores niveles de educación y escasas oportunidades de capacitación de esta fuerza

Page 18
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
18
de trabajo y su limitado acceso a programas y servicios de información y orientación que
podrían facilitar su inserción ocupacional.
14.
El déficit de trabajo decente en contra de los pobres se refleja también en una mayor
extensión del desempleo abierto que tiende a duplicar su tasa respecto a los hogares no
pobres. Sin embargo, el mayor déficit se registra por sus limitadas oportunidades de
empleo productivo y de calidad ya que casi tres de cuatro ocupados entre los hogares
pobres sólo logran insertarse en el sector informal y en la economía campesina, donde
prevalece el trabajo precario, de baja productividad y sin protección.
15.
Una de las consecuencias claras de la pobreza generalizada es el fenómeno del
trabajo infantil al que se ven empujados unos 350 mil niños, niñas y adolescentes en
Honduras (OIT/SIAL e IPEC con base a la encuesta de hogares, 1999), quienes dedican su
mayor tiempo al trabajo en lugar del estudio. Más de la mitad de ellos/as trabajan en el
sector agropecuario y en el comercio y servicios informales, muchas veces expuestos (en
el caso de los primeros) a productos químicos dañinos para la salud, realizando tareas
duras, a la intemperie y por lo general, sin protección ni derechos de ningún tipo. Los
desafíos de las políticas para la erradicación del trabajo infantil pasan por la reducción
de las condiciones de pobreza de los hogares.
16.
Una variable importante en el progreso de las condiciones de trabajo decente se
refiere a la dinámica de los salarios e ingresos reales, que determina la capacidad de
satisfacción de las necesidades básicas del trabajador y su familia; y, a su vez, constituyen
un componente importante de los costos de producción y competitividad de las empresas.
17.
En este sentido, tanto los salarios medios (o de mercado) como los mínimos legales
han registrado aumentos en términos reales durante la última década, lo cual denota una
mejoría relativa en las condiciones de trabajo decente a partir de esta condición. No
obstante, ambas categorías siguen ostentando un bajo poder de compra, tanto en términos
de canastas alimentarias adquiribles, como de las horas de trabajo necesarias para
comprar determinados bienes y servicios. Un ejemplo patético que refleja limitadas
perspectivas de movilidad social se deriva del elevado número de horas que requiere
trabajar un operario industrial percibiendo salarios mínimos o de mercado para comprar
un uniforme escolar de un niño/niña de escuela pública primaria, y que correspondía a
fines de los noventa a 29 y 13 horas respectivamente (OIT, 1999). Para un hogar de un
solo ocupado devengando alrededor del mínimo legal, enviar un niño/niña a la escuela
podría tener como costo el caer en la indigencia.
18.
Está de más señalar que el déficit en los ingresos reales resulta mayor entre los
trabajadores del sector informal y la economía campesina, situación que responde
fundamentalmente a los bajos niveles de productividad prevalecientes en dichas
actividades. A su vez, a lo largo de la década se mantienen las brechas de salarios entre
hombres y mujeres en los segmentos modernos del mercado laboral (público y privado), lo
cual podría explicarse, entre otras razones, por las condiciones desventajosas de inserción
laboral de la mujer en actividades de menor productividad e ingresos.

Page 19
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
19
19.
Mejorar los salarios e ingresos de los trabajadores y trabajadoras representa otro de
los grandes desafíos de las políticas de trabajo decente y reducción de la pobreza. Ello
exige, por el lado de los asalariados, incidir sobre los factores determinantes de los
salarios (gran parte de los cuales son de naturaleza estructural), y que se refieren al
propio nivel de actividad económica, al grado de organización tecnológica y condiciones
de productividad de las empresas, a las condiciones de oferta y demanda de mano de obra,
al nivel educativo de la fuerza de trabajo, a sus calificaciones y competencias, etc. Este es
un desafío que atañe tanto al gobierno como a las organizaciones de empleadores y
trabajadores.
20.
Por su parte, mejorar los ingresos reales en el sector informal y la economía
campesina exige de políticas y programas que permitan potenciar la productividad de
estos segmentos, en términos de mejores infraestructuras y servicios eficientes en materia
de crédito, capacitación, asistencia técnica, apoyo en comercialización, etc.
21.
En otro orden, prevalecen importantes desafíos en materia de protección y seguridad
social tomando en cuenta la baja proporción de la fuerza de trabajo (28% en 1999) y de la
población (11% en 1999) cubiertos por algún régimen de seguridad social (Gobierno de
Honduras, ERP, 2000). Este déficit ha de ser mucho mayor entre la fuerza de trabajo del
sector informal y de la economía campesina (que representan dos tercios del total de la
fuerza de trabajo), donde suele haber una situación de desprotección generalizada.
22.
Finalmente, los interlocutores sociales hondureños han avanzado significativamente
en materia de diálogo social, lo cual representa un factor favorable a la concertación de
políticas y programas de empleo, trabajo decente y reducción de la pobreza. La creación
reciente del Consejo Económico y Social (CES) representa un hito en el desarrollo de la
institucionalidad democrática del país, que la sociedad hondureña debe saber
aprovechar."
3.
La pobreza en Honduras: una mirada desde la perspectiva de género
La pobreza es un fenómeno multidimensional que abarca dimensiones tan diversas como
el crecimiento y la distribución del producto, las características de la inserción de las
economías al mercado mundial, la estructura y dinámica productiva del mercado interno,
el desarrollo social en aspectos tan sensibles como salud, educación, vivienda, etc.; el
nivel de desarrollo político, los patrones culturales excluyentes por razones de género,
raza/etnia, y edad, que se manifiestan en la reproducción de la pobreza tanto a nivel
público como a nivel privado de las familias y los mecanismos normativos y operativos
que contextualizan la participación ciudadana y la equidad entre los géneros.
El análisis de la situación de las mujeres en el mercado de trabajo en Honduras y
particularmente de las mujeres en situación de pobreza, que son la mayoría, no puede ser
claramente explicado sin tener presente ese carácter multidimensional de la pobreza: Por

Page 20
Proyecto Género, Pobreza y Empleo, OIT
Doc. JFP
06/11/03
20
otra parte si se analiza la inserción de las mujeres en el mercado de trabajo a nivel de tasas
de participación, brechas de ingreso, de derechos, de empleo y de desempleo como
variables independientes, el resultado sería una visión distorsionada de los complejos
mecanismos de la exclusión social por razones de género, tanto a nivel de la participación
de las mujeres en la sociedad como a nivel más específico de participación en el mercado
de trabajo.
3.1 Características generales de la pobreza en Honduras.
La medición de la pobreza en Honduras hecha por el Instituto Nacional de Estadística,
utilizando como instrumento las Encuestas Permanentes de Hogares, se realiza utilizando
la metodología de cálculo de la línea de pobreza, cuyo indicador clásico es el ingreso.
12
La insuficiencia de ingresos para satisfacer las necesidades de la canasta básica, permite
establecer la incidencia de la pobreza por tipos de hogar.
En la última década
(1991-2001),
se observa una tendencia a la disminución de la pobreza en
las áreas urbanas de 6 puntos porcentuales y un incremento de la pobreza en las áreas
rurales de 3 puntos porcentua les.
Aún así la pobreza, afectó en el 2001 al 56% de la población urbana y al 74% de la
población rural, lo que a nivel nacional significó un incremento de dos puntos
porcentuales con respecto a 1999. Este incremento en la perspectiva del bienio 1999-
2001,