mujeres, de las que 581 son oficiales, 37 suboficiales, 1.255 alumnas y 5.844 son
militares profesionales de tropa y marinería (las cifras son de mayo de 2000).
Hay varias razones que propiciaron la incorporación de la mujer a los ejércitos,
no sólo en España, sino en todos los países. Por un lado, la idea de no discriminación,
es decir, de la plena integración de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Por
otro, el descenso de la natalidad en los países occidentales. Hay menos hombres y,
por tanto, crece la necesidad de que la mujer se incorpore a las fuerzas armadas. Por
último, la profesionalización de los ejércitos. A medida que se hacen profesionales
tiene más sentido que la mujer se incorpore a ellos. Por todo ello, la presencia de la
mujer en las fuerzas armadas de los países de nuestro entorno es cada día más
notable. Sin embargo, todavía existen, en casi todos ellos, restricciones para su
ingreso en algunas unidades. El caso más llamativo es el alemán, donde las mujeres
únicamente pueden servir en los Servicios de Sanidad y de Música Militar. En el lado
contrario se encuentra Bélgica, donde se mantiene una total igualdad entre hombres y
mujeres en cuanto a derechos y deberes. Tienen acceso a todos los destinos,
especialidades y cursos, y los criterios de ingreso y selección son idénticos para todos.
Las belgas sólo tienen una limitación a la hora de incorporarse: no pueden hacerlo si
están embarazadas, pero si el embarazo se produce mientras están en activo tienen
derecho a un permiso por maternidad.
El país con un mayor número de mujeres son los Estados Unidos, con un 12
por 100 del colectivo. En ese país tienen restringido su acceso a las unidades que
implican combate directo y no pueden ser destinadas a submarinos. Sin embargo, tras
la guerra del Golfo se reabrió el debate sobre si la mujer debe ser excluida de las
armas o de misiones que implicaran combate directo. En ese conflicto fueron
desplegadas 40.000 mujeres, el 6,8 por 100 de la fuerza. Algunas de ellas fueron
condecoradas por su actuación bajo el fuego enemigo y demostraron cotas de
profesionalidad iguales a las de sus compañeros varones.
En Francia las mujeres sólo pueden servir en unidades de apoyo y tienen
vedadas las fuerzas operativas. Las reglas de admisión de la mujer en los distintos
ejércitos se fijan por estatutos particulares, siempre bajo el control del Consejo de
Estado de acuerdo con el Consejo Superior de la Función Militar. En el Reino Unido
existe una política de no discriminación por razones de sexo con la que se busca
conseguir la plena integración. Sin embargo, las especialidades a las que tienen
acceso varían. El que menos limitaciones presenta es el del Aire, donde no pueden ser
bomberos, y dentro del Regimiento de la RAF, tirador. En el Ejército de Tierra no
Rights in the Twentieth Century, Amsterdam: Kluwer Academic Publishers, 1993, ps. 419 a 436.