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Participaci y liderazgo en Am ica Latina y el Caribe: indicadores de g ero
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PARTICIPACIÓN, LIDERAZGO Y EQUIDAD
DE GÉNERO EN AMÉRICA
LATINA Y EL CARIBE
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
Santiago de Chile, 1999

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LC/L.1302
Diciembre de 1999
La definición de los indicadores y la recolección de los datos estuvieron a cargo de la
Unidad Mujer y Desarrollo de la CEPAL en conjunto con FLACSO. El informe final
estuvo a cargo de Teresa Valdés e Indira Palacios, consultoras de la Unidad Mujer y
Desarrollo. Las opiniones expresadas en este documento son de la exclusiva responsabilidad
de las autoras y pueden no coincidir con las de la Organización.
Diseño y fotocomposición de: María Eugenia Gilabert

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ÍNDICE
Introducción ............................................................................................................... 9
I. Participación sociopolítica y liderazgo de las mujeres en la agenda internacional 13
II. Estadísticas e indicadores de participación sociopolítica ...................................... 19
A. Marco de referencia para los indicadores ................................................... 21
B. Los indicadores seleccionados ................................................................... 23
C. Información presentada .............................................................................. 25
III. El acceso de las mujeres a la ciudadanía .............................................................. 27
IV. Las mujeres en el Estado ...................................................................................... 35
1. El Poder Ejecutivo ....................................................................................... 36
a) Presidencia de la República ............................................................. 38
b) Vicepresidencias .............................................................................. 40
c) Ministerios o Secretarías de Estado ................................................. 40
d) Viceministerios o subsecretarías ...................................................... 44
e) Embajadas ........................................................................................ 44
f) Gobernaciones .................................................................................. 46
g) Alcaldías .......................................................................................... 48
h) Mecanismos nacionales para el adelanto
de las mujeres ....................................................................................... 49
i) Instrumentos de gobierno para la igualdad
de oportunidades entre mujeres y hombres .......................................... 55
j) Otros mecanismos nacionales .......................................................... 56
k) Mecanismos para el seguimiento de los acuerdos de Beijing ......... 59

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2. Poder Legislativo ........................................................................................ 61
a) Comisiones parlamentarias para los asuntos de las mujeres ........... 64
b) Leyes de cupo o cuotas .................................................................... 67
3. Poder Judicial .............................................................................................. 68
V. Partidos políticos .................................................................................................... 75
VI. La participación y liderazgo social de las mujeres ............................................... 81
1. Sindicatos .................................................................................................... 81
2. Organizaciones Gremiales ........................................................................... 83
3. Organizaciones empresariales ..................................................................... 87
4. Organizaciones sociales de mujeres ............................................................ 87
5. Programas y cátedras de la mujer en centros de educación superior .......... 94
VII. Algunas consideraciones finales ......................................................................... 97
1. Información para el cambio ........................................................................ 97
2. Participación y liderazgo en América Latina y El Caribe ......................... 100
3. Los desafíos planteados ............................................................................. 103
Bibliografía
........................................................................................................... 105
Anexo
............................................................................................................ 111
ÍNDICE DE CUADROS
Cuadro 1
AÑO DE OBTENCIÓN DEL VOTO FEMENINO ................................................... 29
Cuadro 2
AÑO DE RATIFICACIÓN Y FIRMA DE LA CONVENCIÓN SOBRE
LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN
CONTRA LA MUJER, SEGÚN FECHA DE RECEPCIÓN DEL
INSTRUMENTO, DICIEMBRE 1998 ...................................................................... 33
Cuadro 3
PRIMERA MUJER QUE OCUPÓ UN MINISTERIO O SECRETARÍA
DE ESTADO; SEGÚN AÑO Y CARTERA, PAÍSES SELECCIONADOS .............. 37
Cuadro 4
MUJERES PRESIDENTAS, PRIMERAS MINISTRAS O EQUIVALENTE,
AÑO DE EJERCICIO ................................................................................................ 39

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Cuadro 5
MUJERES VICEPRESIDENTAS O EQUIVALENTES, ÚLTIMO AÑO
DISPONIBLE ............................................................................................................. 40
Cuadro 6
MUJERES MINISTRAS, SECRETARIAS O EQUIVALENTES,
ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE ................................................................................... 41
Cuadro 7
CARTERAS MINISTERIALES Y SECRETARÍAS OCUPADAS POR
MUJERES, ALREDEDOR DE 1997 ......................................................................... 43
Cuadro 8
MUJERES VICEMINISTRAS, SUBSECRETARIAS O
EQUIVALENTES ALREDEDOR DE 1997 .............................................................. 45
Cuadro 9
MUJERES EMBAJADORAS, EN REPRESENTACIÓN
DIPLOMÁTICA OFICIAL, ALREDEDOR DE 1997 ............................................... 47
Cuadro 10
MUJERES GOBERNADORAS EN PAÍSES FEDERADOS,
DÉCADA DE 1990 .................................................................................................... 47
Cuadro 11
MUJERES EN EL GOBIERNO LOCAL: ALCALDESAS, ÚLTIMO AÑO
DISPONIBLE ............................................................................................................. 50
Cuadro 12
MECANISMOS NACIONALES PARA EL ADELANTO DE LA MUJER ............. 53
Cuadro 13
INSTRUMENTOS PARA EL LOGRO DE LA IGUALDAD ENTRE
MUJERES Y HOMBRES .......................................................................................... 57
Cuadro 14
MECANISMOS ESTATALES ESPECIALES DE SEGUIMIENTO DE BEIJING .. 60
Cuadro 15
MUJERES EN EL PODER LEGISLATIVO: PAÍSES CON PARLAMENTO
BICAMERAL. ÚLTIMAS ELECCIONES ................................................................ 63

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Cuadro 16
MUJERES EN EL PODER LEGISLATIVO: PAÍSES CON PARLAMENTO
UNICAMERAL. ÚLTIMAS ELECCIONES ............................................................. 64
Cuadro 17
COMISIONES PARLAMENTARIAS PARA ASUNTOS DE LA MUJER,
AÑO DE CREACIÓN ................................................................................................ 66
Cuadro 18
LEGISLACIÓN EN MATERIA DE CUOTAS .......................................................... 69
Cuadro 19
MUJERES MAGISTRADAS EN LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,
DÉCADA DE 1990 .................................................................................................... 72
Cuadro 20
MUJERES EN DIRECTIVAS NACIONALES DE PARTIDOS POLÍTICOS,
PAÍSES SELECCIONADOS, ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE .................................. 76
Cuadro 21
PARTIDOS POLÍTICOS CON NORMATIVA INTERNA RELATIVA A
CUPOS PARA LAS MUJERES, alrededor de 1998 ................................................. 79
Cuadro 22
MUJERES EN DIRECTIVAS NACIONALES DE CENTRALES SINDICALES Y
SINDICATOS NACIONALES, ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE ............................... 84
Cuadro 23
MUJERES EN DIRECTIVAS DE COLEGIOS O ASOCIACIONES
PROFESIONALES SELECCIONADOS, ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE ............... 86
Cuadro 24
MUJERES EN DIRECTIVAS DE ORGANIZACIONES EMPRESARIALES O
PATRONALES SELECCIONADAS, ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE ...................... 89
Cuadro 25
REDES Y COORDINACIONES DE MUJERES A NIVEL NACIONAL,
ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE a ............................................................................... 91
Cuadro 26
CÁTEDRAS Y PROGRAMAS DE LA MUJER EN UNIVERSIDADES EN LOS
NIVELES DE PREGRADO Y POSGRADO, 1997-1998 ......................................... 95

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INTRODUCCIÓN
Con la adopción en 1967 de la Declaración sobre la eliminación de la discriminación
contra la mujer por la Asamblea General de las Naciones Unidas se dio un primer paso en
el plano internacional para avanzar en la búsqueda de la equidad de género y en la supera-
ción de la discriminación que afecta a las mujeres. El segundo paso importante fue la
celebración de la Conferencia Mundial del año Internacional de la Mujer realizada en
México (1975) donde se empezó a construir una agenda internacional de las mujeres. En
este proceso social —no exento de dificultades— se han ido comprometiendo progresiva-
mente los gobiernos de América Latina y el Caribe.
Poco después, la Convención de Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la Mujer, adoptada por los gobiernos en 1979, creó una
normativa internacional para avanzar en el logro de la equidad entre los géneros. Al fina-
lizar el siglo, esta Convención ha sido ratificada por todos los países de la región, lo que
significa un adelanto decisivo para las mujeres, en tanto cuentan con un instrumento jurí-
dico internacional contra la discriminación, cuyo carácter vínculante fue reforzado en
1999 por la preparación de un protocolo facultativo que establece procedimientos para
ejercer el derecho de petición respecto de la Convención y para investigar violaciones
graves o sistemáticas de los derechos humanos enunciados en ésta, el que fue adoptado
por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su quincuagésimo cuarto período de
sesiones.

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En todo este proceso, la lucha por la equidad ha articulado a diversos actores y su
principal motor han sido las propias mujeres, sus organizaciones y los organismos no
gubernamentales. No obstante, los organismos de las Naciones Unidas han cumplido un
rol muy importante tanto al legitimar las luchas de las mujeres organizadas, como al ase-
sorar y acompañar los esfuerzos de los gobiernos.
En efecto, autoridades y parlamentarios han ido asumiendo un papel de relevancia
creciente, al transformar en políticas públicas los compromisos contraídos a partir de la
ratificación de la Convención de 1979.
En América Latina y el Caribe, el proceso regional se inició en 1977 con la primera
sesión de la Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Eco-
nómico y Social de América Latina y el Caribe (La Habana), la cual se ha transformado en
un órgano de carácter regular y permanente que elige una Mesa Directiva y se convoca
cada tres años. La Mesa se reúne dos veces al año y sirve de vínculo de enlace entre los
gobiernos y la Secretaría de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL) en el campo del adelanto de la mujer y de la equidad de género.
En la primera Conferencia Regional se aprobó el Plan de Acción Regional sobre la Inte-
gración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina, el cual fue
complementado en 1994 por la adopción del Programa de Acción Regional para las Mujeres
de América Latina y el Caribe, 1995-2001 (CEPAL, 1995) por la sexta Conferencia celebra-
da en Mar del Plata, Argentina en 1994 para tomar en cuenta los cambios ocurridos en la
región desde la adopción del Plan y sus efectos sobre la situación de las mujeres. Entre otros
aportes, el Programa de Acción define “el acceso equitativo de las mujeres a las estructuras
de poder y los procesos de toma de decisiones mediante mecanismos y acciones que permi-
tan su participación efectiva en el desarrollo de una democracia integral” como una de las
prioridades y líneas estratégicas para el mejoramiento de la condición de las mujeres.
Por otra parte, tras la realización de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer:
Acción para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz, realizada en Beijing en 1995 ha habido un
interés creciente por desarrollar mecanismos para evaluar el modo en que las mujeres van
mejorando su situación en la sociedad y en especial cómo los gobiernos y la sociedad civil
de los países toman medidas para avanzar en tal dirección. La evaluación supone no sólo
hacer un seguimiento de las medidas, sino también la valoración cuantitativa y cualitativa
de su efectividad e impacto.

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En este sentido, la misma Plataforma de Acción de Beijing plantea como uno de los
compromisos de los países, vigilar y evaluar los adelantos logrados en la representación y
participación de las mujeres. Señala que, para ello, los gobiernos deben llevar estadísticas
regulares sobre la presencia femenina en todos los niveles de adopción de decisiones, en el
ámbito gubernamental y no gubernamental, así como en aquellos procesos que tengan
como resultado la equidad de género (Naciones Unidas, 1995). Asimismo, deben analizar
y difundir anualmente esa información, junto con datos cualitativos relativos a la situa-
ción de mujeres y hombres.
En este contexto, durante la vigésima segunda reunión de la Mesa Directiva de la
Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y
Social de América Latina y el Caribe realizada en 1996, los países presentes le encomen-
daron a la Secretaría de la CEPAL la tarea de establecer indicadores para evaluar la situa-
ción actual y los avances esperables en el futuro respecto a la participación y liderazgo de
las mujeres como expresión del logro de la equidad de género.
Para llevar adelante esta tarea se suscribió, entonces, un convenio de trabajo entre la
Unidad Mujer y Desarrollo de la CEPAL y el Área de Estudios de Género de la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en el marco de su Programa de Santia-
go de Chile. Ésta fue realizada en varias fases. La primera se desarrolló en 1997, oportuni-
dad en que se definió un conjunto de indicadores que permitiera dar una suerte de fotogra-
fía de la situación de la participación sociopolítica de las mujeres y de su presencia en
puestos de liderazgo en 37 países de América Latina y el Caribe.
Este primer listado de indicadores fue enviado a los países y poco después se recibió
información de organismos gubernamentales y no gubernamentales. La evaluación de la
información recibida llevó a revisar los indicadores seleccionados y a insistir nuevamente
en la importancia de la búsqueda de información ante las encargadas de las oficinas guber-
namentales para el adelanto de la mujer en los países.
La respuesta de los países fue muy positiva y se recibió un aporte importante de datos.
Entre los meses de junio y septiembre de 1998 se ordenó, procesó y sistematizó la infor-
mación recibida. Sin embargo, persistieron vacíos de información que impidieron tener
una visión global y a la vez precisa sobre la situación de participación y acceso al poder de
las mujeres en América Latina y el Caribe.

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Para satisfacer, en la medida de lo posible, la demanda informativa se accedió a otras
fuentes disponibles. Entre estas fuentes se consideró el último informe de la Organización
de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo (WEDO), la información entregada
por otros organismos de las Naciones Unidas, la Unión Interparlamentaria y los propios
gobiernos a través de sus páginas electrónicas en Internet, así como la Base de datos de
mujeres latinoamericanas en cifras de la FLACSO y algunas publicaciones de organismos
no gubernamentales de mujeres de diferentes países de la región.
La presente publicación tiene por objeto entregar los resultados de este esfuerzo y
ponerlos a disposición de los organismos gubernamentales y no gubernamentales intere-
sados en el mejoramiento de la equidad de género.
1
Se trata de un punto de partida que
servirá como base para informes futuros que evalúen los avances o posibles retrocesos.
Al mismo tiempo, en la medida en que se identifican aquí vacíos de información y de
investigación, los países podrán incluirlos en sus agendas nacionales y subsanar las defi-
ciencias actuales.
Este informe básicamente descriptivo es como una fotografía actualizada, una visión
general con pocos matices. La realización de un análisis riguroso y contextualizado de la
información reunida, así como la comparación entre los países y subregiones requeriría
mayor investigación, tiempo y espacio.
Los distintos capítulos de este texto abordan aspectos conceptuales relativos a la parti-
cipación sociopolítica de las mujeres y a los indicadores, entregan la información estadís-
tica reunida sobre la presencia de las mujeres en el espacio político y social y sobre los
avances logrados en la aplicación de políticas públicas para la equidad de género. Tam-
bién se incluye la bibliografía y las fuentes de información utilizadas y el listado completo
de indicadores solicitados, indicando los vacíos y la dificultad de acceso o disponibilidad
de la información respectiva.
1
El análisis de la información considera exclusivamente los datos a los cuales se tuvo acceso hasta septiembre de
1999.

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I. PARTICIPACIÓN SOCIOPOLÍTICA Y
LIDERAZGO DE LAS MUJERES EN
LA AGENDA INTERNACIONAL
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a condición de las mujeres ha sido objeto de preocupación internacional
desde hace decenios, tanto en Naciones Unidas (Comisión de la Condición
Social y Jurídica de la Mujer) como en la Organización de los Estados Americanos
(Comisión Interamericana de Mujeres). Uno de los focos de atención de esta preocu-
pación ha sido la ausencia de las mujeres en las esferas decisorias, expresión visible
de la desigualdad.
Ya en 1975, en la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer celebrada
en Ciudad de México, se planteó que la participación política era una de las claves para
integrar a la mujer en el desarrollo. A partir de un diagnóstico que daba cuenta de la
inequitativa presencia de las mujeres en puestos de liderazgo se recomendó incluir entre
los objetivos estratégicos la ampliación de la participación de las mujeres en la toma de
decisiones. A ese fin se propuso una serie de medidas que fueron retomadas en las agendas
de las siguientes Conferencias de las Naciones Unidas.
Algunas de estas medidas fueron: promover la información y el ejercicio de los dere-
chos ciudadanos de las mujeres, garantizar el derecho a voto y la elegibilidad de las muje-
res para cargos de responsabilidad pública, así como promover su amplia incorporación
en todos los niveles de toma de decisiones.

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En la primera Conferencia celebrada en México se había declarado el Decenio de
Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz (1976-1985), con la expectati-
va de obtener avances sustantivos durante la década. Para ello, los diferentes organismos
de las Naciones Unidas canalizaron recursos técnicos y materiales y crearon programas
específicos orientados a contribuir a la incorporación de las mujeres al desarrollo.
Desde esta primera Conferencia Mundial y la celebración de la primera sesión de la
Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y
Social de América Latina y el Caribe (La Habana, 1977), se han realizado con regularidad
reuniones de carácter regional y mundial en torno a la preocupación por la integración de
las mujeres a la esfera de toma de decisiones. Es pertinente destacar que a lo largo de este
período se han producido importantes transformaciones de la situación internacional y
también ha cambiado el discurso sobre la mujer. Ello es el resultado de una mayor acumu-
lación de información y conocimientos sobre las diferentes dimensiones que afectan su
condición de género, lo que ha llevado a una creciente precisión conceptual.
En las diversas reuniones y conferencias se ha hecho manifiesto este cambio junto con
los grandes obstáculos existentes para el acceso de las mujeres a los niveles de decisión e
influencia en sus países. En la segunda Conferencia Mundial del Decenio de las Naciones
Unidas para la Mujer, realizada en Copenhague en 1980, se retomó la discusión y los
debates de México y se constató los escasos avances logrados. Los avances y retrocesos
no se vinculan sólo con la voluntad de los gobiernos y los organismos internacionales o
con la fuerza de las organizaciones del movimiento de mujeres, sino también se articulan
estrechamente con los procesos económicos y sociopolíticos mundiales.
La tercera Conferencia Mundial (Nairobi, Kenia 1985) se realizó en el contexto de una
gravísima crisis económica mundial, que afectó gravemente a América Latina y el Caribe.
Los temas de la pobreza, la deuda de los países del Tercer Mundo y los programas de ajuste
impuestos por las autoridades económicas mundiales marcaron el debate de los organismos
y las organizaciones no gubernamentales (ONG) de mujeres en el Foro de Organizaciones
No Gubernamentales. En efecto, si los países eran sometidos a drásticas reducciones presu-
puestarias y al recorte de las políticas de protección social difícilmente se avanzaría en equi-
dad. Fue la llamada “década perdida” en la región, cuyo crecimiento fue nulo en diez años.
En la Conferencia Mundial se evaluó los avances logrados en el Decenio para la Mu-
jer, cuyo lema era “Igualdad, desarrollo y paz” y se confirmó el impacto negativo de la

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crisis económica en la situación de las mujeres. La evaluación reveló que, si bien no se
habían alcanzado las metas y aspiraciones acordadas por los actores internacionales, gu-
bernamentales y de la sociedad civil, durante el período se logró poner el tema en el tapete
del debate nacional e internacional y se creó una normativa que hoy día influye en la
política y en la sociedad de las naciones latinoamericanas así como en la vida de miles de
mujeres que tratan de desarrollarse como ciudadanas plenas.
Se aprobó entonces el documento ˝Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro
para el adelanto de la Mujer˝. En materia de participación y liderazgo, dicho documento
señala la necesidad de una estrategia conjunta de los gobiernos, Organizaciones no Guber-
namentales, el mundo académico y otros actores a fin de promover la participación de las
mujeres en la formulación de políticas y decisiones para el desarrollo.
En la década de 1980, diversos países de América Latina y el Caribe iniciaron proce-
sos de redemocratización y paralelamente las mujeres, y en particular las feministas, lo-
graron universalizar un discurso que, a partir del concepto de género y el análisis a que da
origen, se ha mostrado eficaz para comprender la transformación de la diferencia sexual
en desigualdad en los procesos sociales. Todo ello ha puesto en un lugar preponderante el
liderazgo de las mujeres y la participación de éstas en los espacios en que se adoptan las
decisiones. Cristalizó en ese contexto cierta voluntad política de los gobiernos por avan-
zar hacia la equidad de género, particularmente, con la creación de instituciones guberna-
mentales destinadas a impulsar políticas para el adelanto de las mujeres. Posteriormente,
la Plataforma de Acción mundial aprobada por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer, en Beijing, en su punto G dedicado a “la mujer en el ejercicio del poder y la
adopción de decisiones”, fundamenta sus objetivos estratégicos y medidas argumentando
que, de acuerdo con la Declaración Universal de Derechos Humanos, toda persona tiene
derecho a participar en el gobierno de su país. Asimismo, señala que el logro de la igualdad
de participación de las mujeres y los hombres en la adopción de decisiones permitirá un
equilibrio que reflejará de manera más exacta la composición de la sociedad y que es nece-
sario reforzar la democracia y promover su correcto funcionamiento. La participación equi-
tativa en la vida política desempeñaría un papel crucial en el adelanto de las mujeres.
Según la Plataforma de Acción, este proceso puede reforzar y promover el ejercicio de
la democracia al hacer viable la integración de la igualdad en la formulación de las políti-
cas públicas, una administración de los asuntos de gobierno transparente y responsable y
finalmente, un tipo de desarrollo sostenible en todas las esferas de la vida. Se señala que

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para ello es necesario avanzar en la habilitación y autonomía de las mujeres y en el mejo-
ramiento de su condición social, económica y política (Naciones Unidas, 1995, p. 98).
Como diagnóstico plantea que, si bien la mayoría de los países enfrenta procesos de de-
mocratización, las mujeres suelen estar insuficientemente representadas en casi todos los
niveles y poderes del Estado, en los puestos directivos sindicales, empresariales, gremia-
les y de los partidos políticos. Se señala que los obstáculos para la plena participación de
las mujeres no sólo dicen relación con las estructuras y mecanismos institucionales, sino
también con los estereotipos y prácticas discriminatorias en los espacios públicos y priva-
dos. Asimismo, se hace especial mención al efecto disuasivo que tiene para las mujeres el
enfrentar las responsabilidades en la familia y la crianza de los hijos conjuntamente con
un trabajo, una carrera política o un liderazgo social.
Si bien en materia de participación y liderazgo la Plataforma de Acción se apoya en el
concepto de la igualdad de derechos, reconoce que las mujeres tienen distintas capacida-
des y recursos de acuerdo con las condiciones económicas, sociales y culturales en que
viven. Estas diferencias se observan tanto en comparación con los hombres como entre las
propias mujeres. Ello supone, desde la perspectiva del Estado, la necesidad de desarrollar
políticas públicas específicas dirigidas a grupos de mujeres en situación de exclusión o
marginación social por razones de edad, raza, discapacidad, etnia, pobreza, o de ambos
factores, además de políticas que beneficien a las mujeres en su conjunto, que busquen el
equilibrio entre mujeres y hombres. En síntesis, la Plataforma busca la equidad, que es
vista como igualdad y como atención a la diferencia.
A nivel regional, la sexta Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el
Desarrollo Económico y Social de América Latina y el Caribe (Mar del Plata, 1994),
preparatoria de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing en
1995, aprobó un Programa de Acción Regional que sirvió como insumo para el documen-
to que preparaban los gobiernos para Beijing. Este Programa comprometió como objeti-
vos estratégicos:
a) La promoción de acciones afirmativas que permitan y amplíen el acceso de las
mujeres al ejercicio del poder en los ámbitos legislativo, judicial, ejecutivo, directivo y
de planificación.
b) La promoción de acciones tendientes a generar condiciones que permitan la partici-
pación y la representación política equitativa de las mujeres en los espacios formales e

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informales de la sociedad civil, en todos los procesos de adopción de decisiones y en el
área de la planificación del desarrollo.
La propuesta de equidad en la participación se sustenta en el ideal democrático según
el cual la incorporación activa de la mujer a la política y otras instancias de decisión
pública profundizaría la democracia, ofrecería caminos para la generación de un tipo de
desarrollo sustentable y aportaría a la transparencia y representación genérica en el siste-
ma. Ello se produciría tanto por la incorporación de un sector subrepresentado en la esfera
pública, como por los aportes específicos de las mujeres a la política desde su condición
social de género.
La ausencia de paridad y equilibrio en la representación femenina en la adopción de
decisiones que se observa en nuestras sociedades, revela que existe una desigual distribu-
ción de poderes tanto en las esferas privadas como públicas. Eso significa que el acceso no
es suficiente por sí mismo y que debe acompañarse de un aumento de las capacidades de
las mujeres y por políticas estatales que incorporen este concepto de equilibrio entre los
géneros tanto en las políticas focalizadas como en las universales. Asimismo, se precisa
una acción política que incluya no sólo modificaciones en las estructuras, mecanismos e
instituciones, sino también en los estereotipos y pautas culturales discriminatorias. Es
decir, cambios en el ámbito macrosocial que caminen de la mano con modificaciones en la
vida cotidiana, en una relación dialéctica y recíproca.
La noción de equidad de género implica, en primer término, el adelanto de las mujeres
en la participación mediante acciones positivas y de habilitación social. Sin embargo, en
forma más o menos implícita, este adelanto se sustenta tanto en la autonomía y la adquisi-
ción de poder por los sujetos, como en el cambio de relaciones de género en el ámbito
privado, teniendo como telón de fondo el respeto de identidades culturales no sólo de
género, sino también de clase y raza, entre otras.
Subyace a todo esto la noción de proceso: social, político, económico y cultural, en el
cual una diversidad de actores concurren en el tiempo y en distintos espacios, con distintas
capacidades y recursos. En este contexto, el Estado debe proteger, promover, asistir, eva-
luar y fiscalizar tareas que debe realizar en forma conjunta con los organismos no guber-
namentales y con la sociedad civil, a fin de poner en práctica políticas más cooperativas y
menos verticales.

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Este proceso de establecimiento de una agenda internacional para el avance en la equi-
dad de género impulsado por las Naciones Unidas ha sido acompañado por otras iniciati-
vas. Entre ellas destacan las Cumbres Interamericanas celebradas en Miami, en 1994, y en
Santiago de Chile, en 1998, que han incluido compromisos explícitos de los gobiernos con
acciones dirigidas a aumentar la presencia de las mujeres en posiciones de poder.
Al mismo tiempo, en 1997 la Conferencia Interparlamentaria Mundial examinó las
cuotas para acceder a cargos legislativos y estableció que éstas debían fijarse en torno al
30%.
2
Ese mismo año, en la Séptima Conferencia Regional sobre la Mujer en América
Latina y el Caribe, celebrada en Santiago de Chile, se firmó el Consenso de Santiago
donde, entre otros acuerdos, se propone la adopción de medidas de acción afirmativa. Las
ministras responsables de los asuntos de la mujer en los países del Caribe integrantes del
Commonwealth
3
habían definido poco antes como meta en el ámbito de la participación,
el establecimiento de cuotas del 30% en las instancias de toma de decisiones.
2
Esta cifra no es arbitraria, sino que se basa en que al aumentar la representación de un grupo minoritario en las
instituciones políticas (partidos, congreso) a una cifra cercana al 30%, éste adquiere la capacidad de plantear
agendas y establecer alianzas que los favorecen. (Vease Dahlerup Drude (1985).
3
El Commonwealth es una asociación voluntaria de 50 gobiernos (de países soberanos, originalmente vincula-
dos al Imperio Británico), que trabajan en torno a la paz y entendimiento internacional.

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II. ESTADÍSTICAS E INDICADORES DE
PARTICIPACIÓN SOCIOPOLÍTICA
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a afirmación de que la presencia de las mujeres en puestos en la esfera decisoria
no es proporcional al aporte que hacen a la sociedad no es ideológica o antojadi-
za, sino que puede ser demostrada con datos objetivados. En efecto, las mujeres de la
región han dejado progresivamente el espacio doméstico, se han incorporado al mercado
laboral y a diferentes ámbitos del quehacer público. No obstante, su integración es subor-
dinada y no se refleja en las esferas del poder políticas y sociales.
La información que se presenta a continuación apunta a dar cuenta de la limitada par-
ticipación sociopolítica de las mujeres. Corresponde, principalmente, a datos estadísticos
cuantitativos, pero también a otro tipo de antecedentes. Todos ellos dan origen a diferentes
indicadores para medir o evaluar el avance de las mujeres y en la equidad de género.
Las estadísticas son datos numéricos relativos al registro de ciertas características
de un conjunto de individuos u observaciones que permiten extraer conclusiones y adop-
tar decisiones. Sirven para diferenciar situaciones, mostrar aspectos de ellas y estudiar
relaciones; conocer una característica, hecho o acción particular, su distribución en la
población estudiada y su evolución a lo largo del tiempo.
La comprensión de los fenómenos sociales es la que guía el proceso de selección
de áreas o temas que deben ser ordenados en las estadísticas. Esto implica definir qué es lo

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que se va a medir y cómo se va a medir. Ello se debe a que las estadísticas responden a
ciertos criterios u objetivos específicos, es decir, no todas las características de un conjun-
to de personas son registradas sistemáticamente, sino que los registros y mediciones se
definen por un propósito que puede ser de estudio, administrativo, o político.
En este caso interesan estadísticas que permitan evaluar los avances de las mujeres
en el ámbito de la participación y el liderazgo, así como contribuir a la formulación,
ejecución y evaluación de políticas y programas que se traduzcan en nuevos mejoramien-
tos en esta esfera.
Los indicadores, por su parte, son medidas elaboradas que sintetizan situaciones
importantes cuya evolución en el tiempo interesa conocer (Gálvez, 1994). Se construyen
a partir de la información estadística disponible para responder a preguntas específicas,
formuladas basándose en un determinado marco conceptual o un proyecto de cambio.
Deben ser, por tanto, medidas pertinentes y relevantes, resultantes de una selección y
elaboración particular a partir de los datos que ofrecen los sistemas estadísticos. Pueden
ser descriptivas o analíticas (Guzmán y Ríos, 1995). Los indicadores sirven para analizar
los resultados que se definen como esperables o deseables en relación con una variable,
establecer comparaciones justas y rigurosas entre grupos y sectores de la población, entre
zonas geográficas, etc., e identificar problemas y disparidades sociales. Permiten el estu-
dio de tendencias, es decir, conocer los cambios experimentados a lo largo del tiempo, los
avances o retrocesos.
En el caso de los indicadores relativos a la participación y liderazgo de las muje-
res, se pretende dar cuenta de un proceso social complejo cuya meta es la equidad de
género, en el que intervienen distintos actores de diferentes formas. Se busca conocer los
cambios de una organización social, de una cultura que tradicionalmente ha relegado a las
mujeres a la esfera privada, reservando para los varones la esfera pública.
Para estos efectos se ha distinguido en este estudio tanto indicadores de “voluntad
política” como de “resultado”. Los “indicadores de voluntad política” son medidas que
señalan el grado en que los gobiernos se comprometen con la equidad de género y entre-
gan información acerca de los esfuerzos que se están desplegando para cumplir con esa
tarea. Se trata de variables de tipo cualitativo, por lo cual son indicadores sustitutivos, que
miden aproximadamente el fenómeno que interesa conocer (Instituto del Tercer Mundo,
1997). Se refieren, por ejemplo, a la creación de organismos para el avance de las mujeres,

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la presentación de proyectos de ley, de normativas de nivel regional o local y a la formu-
lación de programas específicos, entre otros. Los “indicadores de resultado”, por su parte,
miden las consecuencias de los diversos procesos o intervenciones respecto de una meta
específica (Faletto y Baño, 1993). Se trata de indicadores cuantitativos, una medida que
puede expresar el grado de éxito a través de un resultado porcentual o numérico logrado,
o en tasas de variación en la relación de dos o más variables.
Para apreciar los procesos de cambio que interesan aquí fue preciso establecer un mar-
co conceptual particular que permita tanto seleccionar las estadísticas relevantes, como
construir indicadores adecuados.
A. MARCO DE REFERENCIA PARA LOS INDICADORES
El marco de referencia utilizado para la identificación de indicadores es el que definen
los documentos mencionados en la sección anterior. De acuerdo con los diagnósticos ela-
borados para la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, se entiende que la exclusión de
las mujeres de la vida pública tiene como causa fundamental el desequilibrio en las rela-
ciones de género (entre mujeres y hombres) y las prácticas cotidianas de discriminación
que se expresan asimismo en las esferas públicas. Esta desigualdad de género constituye
uno de los principales obstáculos para el logro de la equidad social y para la profundización
democrática.
Históricamente, la acción política ha producido y reproducido, ha alimentado y se ha
alimentado de una organización social donde la división sexual del trabajo configura nor-
mas, identidades e instituciones que estereotipan y discriminan a las mujeres (Astelarra,
1990). De allí que las persistentes inequidades que las afectan se reflejen también en los
espacios políticos y en la subrepresentación femenina en los principales espacios del poder.
Aun cuando las mujeres han demostrado capacidades de liderazgo social, los estereo-
tipos tradicionales de la división sexual del trabajo que definen lo femenino y lo masculi-
no, refuerzan la tendencia a que las decisiones políticas sean predominantemente una ta-
rea de los hombres. En este contexto, la presencia de las mujeres en los espacios públicos
en la región ha sido, en una medida muy importante, el logro de una lucha política por parte
de ellas. Ésta se ha dado en condiciones adversas, en una cultura en que la participación y

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los liderazgos se construyen en el marco de relaciones de poder que las colocan en un
lugar de subordinación frente a los hombres. En gran medida, lo que observamos hoy
como avance expresa las acciones y el rol desempeñado por el movimiento de mujeres,
tanto en el ambiente de los países como de las estructuras y organismos internacionales.
No obstante, existen diferencias en la acción desplegada por las mujeres, de acuerdo con
las condiciones políticas, económicas y sociales y las trayectorias específicas de dicha
acción en cada país.
La participación es una poderosa herramienta política para negociar con otros actores
la toma de ciertas decisiones que modifiquen el equilibrio de género en la sociedad.
En la esfera pública es posible distinguir diferentes espacios y niveles de decisión. Las
cifras muestran que proporcionalmente son los hombres los que acceden a las posiciones
de mayor jerarquía, mientras que para las mujeres tanto el acceso como la permanencia
son precarios. Más allá de ciertos avances, los esfuerzos aún resultan insuficientes.
El poder político permite la construcción de un orden deseado. Ese orden debe incluir
la equidad de género como condición para mejorar los niveles de participación y democra-
cia de nuestros países. Una participación equitativa supone la inserción creciente de muje-
res en los espacios públicos, desde la perspectiva de la igualdad de los derechos políticos
y sociales. Ésta no sólo significa aumentar la transparencia de los procesos políticos, sino
también la posibilidad de acortar la distancia entre la acción estatal y las inquietudes ciu-
dadanas, es decir, reforzar y profundizar los procesos democráticos.
Si la participación remite a la idea de influir en la vida pública, el liderazgo lo hace a la
capacidad de transformar la realidad y llevar a cabo proyectos de cambio social. Ambos
conceptos apuntan a la idea de que su ejercicio pleno ayudaría a la conformación de una
democracia pluralista, representativa y participativa. Esto quiere decir que la participa-
ción y el liderazgo generan más participación y liderazgo. En efecto, superar las dificulta-
des que enfrentan las mujeres supone eliminar las barreras que inhiben su participación y
crear condiciones que la faciliten. Para revertir esta situación deben confluir la voluntad
de los poderes de Estado de avanzar en la equidad de género a través de la adecuación de
la legislación y su fiscalización, el diseño y puesta en práctica de políticas públicas y la
entrega de recursos para ello; también, la voluntad de los partidos políticos, los agentes
económicos y culturales. Supone, asimismo, eliminar o disminuir aquellos elementos sub-
jetivos que actúan como obstáculos para una vida política activa por parte de las mujeres,

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23
como son el temor a la competencia con los hombres, la inseguridad en las propias capa-
cidades, la internalización de estereotipos respecto del tipo de rol que les cabe asumir,
entre otros.
B. LOS INDICADORES SELECCIONADOS
En la selección de los indicadores se aplicó la distinción enunciada entre “indicadores
de voluntad política” y “de resultado”: éstos se resumen a continuación, con sus metas.
De acuerdo con el concepto de participación que interesa en este estudio, la presencia
de mujeres en aquellos espacios y eventos públicos fundamentales en la vida social y
política de los países constituye un “indicador de resultados”, obtenidos por efecto de una
serie de procesos sociales de cambio y de la aplicación de medidas de promoción de la
participación femenina. La meta para ello sería alcanzar la representación paritaria o una
participación equivalente de mujeres y hombres. Esto quiere decir que la diferencia entre
el valor efectivo del indicador y la meta de paridad es la distancia que se debe recorrer
para lograr la equidad de género.
En el ámbito político, se identificaron los poderes de Estado —ejecutivo (nacional, local,
la representación diplomática), legislativo y judicial— y los partidos políticos. En cada uno
de ellos la meta es la presencia paritaria (50%). También se consideró la intervención en
aquellos eventos que expresan el ejercicio de la ciudadanía, como las elecciones presiden-
ciales, parlamentarias y municipales, como “indicador de resultados” que resume procesos
subjetivos de participación de las mujeres en la política y en los asuntos públicos. La meta
sería que ésta fuese proporcional a la población femenina en edad de votar.
En el plano gubernamental son “indicadores de voluntad política” el establecimiento
de los mecanismos de gobierno para el adelanto de las mujeres en los distintos niveles
nacional, provincial y local, de programas en ministerios y secretarías de Estado, así
como el desarrollo de planes y políticas específicas para la igualdad de oportunidades
de las mujeres.
A nivel parlamentario y de los partidos políticos, se consideró “indicador de voluntad polí-
tica” la creación de comisiones especializadas para la legislación que afecta a las mujeres.

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También la dictación de leyes y normativas de acción positiva, como son las cuotas o
cupos, en la legislación nacional o en la normativa interna de los partidos.
En la esfera social son “indicadores de resultados” la presencia femenina en las direc-
tivas de las centrales sindicales y de los sindicatos de trabajadores urbanos y rurales, coo-
perativas, organizaciones gremiales, organizaciones empresariales o patronales, federa-
ciones estudiantiles y todas aquellas organizaciones que denotan distribución diferencial
del poder social. La meta sería la participación paritaria en las directivas o al menos,
proporcional a la existente a nivel de la base.
Por otra parte, las organizaciones de mujeres que articulan acciones y una agenda
política de mujeres y las organizaciones no gubernamentales tienen gran importancia en el
tejido social de la región. Su presencia, su aumento en el tiempo y el dinamismo que
muestren constituyen tanto un “indicador de voluntad política” como “de resultados”, en
la medida en que esos hechos reflejan una sociedad que reconoce su rol y legitimidad. La
meta guardará relación con la trayectoria de las mujeres organizadas en cada país.
Finalmente, la incorporación de los estudios de género en los ámbitos universitarios
(programas de formación e investigación) constituyen un “indicador de voluntad políti-
ca”. Dan cuenta de procesos de formación para el liderazgo, así como para el diseño de
políticas y programas de acción para la mujer o con perspectiva de género. La meta será
que todas las universidades cuenten con este tipo de programas.
Si bien para este informe se identificaron indicadores que expresan niveles de participa-
ción femenina —de resultados— e indicadores de voluntad política para su mejoramiento,
en el futuro corresponderá construir indicadores que, más allá del establecimiento de instan-
cias institucionales en los ámbitos nacional, provincial o local y de la elaboración de norma-
tivas para la equidad de género, permitan evaluar los efectos de estas instancias y medidas.
Los indicadores que se entregan a continuación sintetizan diversos procesos socio-
políticos y culturales vividos en los países y en la región, así como los proyectos democrá-
ticos en juego y los elementos que limitan y posibilitan sociedades más justas y democrá-
ticas. Sólo desde este marco interpretativo los indicadores adquieren un sentido al encar-
nar, más que las presencias individuales de las mujeres y una enumeración de medidas, su
constitución como actoras sociopolíticas. Con ellos se puede tener una visión comparada
de la región.

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A partir de estos resultados se deberá investigar cómo las mujeres en ciertos países han
logrado niveles de participación más elevados que en otros, o estudiar las particularidades y
las barreras existentes en países con niveles de participación comparativamente más bajos.
Dichos estudios permitirán identificar factores asociados a los avances o retrocesos.
C. INFORMACIÓN PRESENTADA
De acuerdo con lo señalado, en el proceso de selección de estos indicadores confluye-
ron aspectos teóricos, metodológicos y prácticos. Los indicadores propuestos en la prime-
ra fase del estudio tuvieron que ser afinados, eliminados o debieron realizarse ambas ope-
raciones, reestructurados, atendiendo a la información disponible, homologándola entre
los países de modo que el indicador signifique lo mismo en Barbados que en Chile y
Nicaragua.
En esta publicación se presentan sólo aquellos datos que cumplían con las condiciones
de confiabilidad de la fuente y de comparabilidad en un nivel general. Por ese motivo se
descartó información, se redujo el número de indicadores presentados, utilizándose aqué-
llos más estratégicos en lo que se refiere a hacer más visible la situación de las mujeres y
se incluyeron cuadros en que figuran algunos países solamente. Como se podrá apreciar,
subsisten vacíos importantes. Por otra parte, como en muy pocas ocasiones se obtuvo
información histórica, es decir, no sólo los datos actuales, sino también para los períodos
anteriores, no fue posible dar cuenta de la evolución de los diferentes indicadores.
Sólo se entrega una fotografía de la situación actual, la que no es posible interpretar en
forma aislada. La participación femenina que revelan estos datos se da en el marco de
sistemas políticos diferentes, con historias disímiles, con leyes electorales y de partidos
distintas, en contextos de reformas políticas de modernización y de descentralización par-
ticulares de cada país. Por este motivo, una adecuada lectura de los mismos requerirá una
investigación comparativa sustantiva.

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III. EL ACCESO DE LAS MUJERES A
LA CIUDADANÍA
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ara comprender y evaluar la presencia actual de las mujeres en los espacios públi-
cos, es necesario remontarse a la historia de este siglo y conocer el momento en
que las mujeres de América Latina y el Caribe accedieron a la ciudadanía, es decir, obtuvie-
ron el derecho a voto. Asimismo, es pertinente dar cuenta de la ampliación de la ciudadanía
desde el ámbito nacional, hacia el espacio mundial, es decir, la adquisición de derechos en la
legislación internacional, específicamente, a través de la ratificación por los países de la
Convención sobre la eliminación de todas las forma de discriminación contra la mujer.
Si bien la historia que se enseña en los países de la región silencia en forma sistemática
la acción colectiva de las mujeres, hoy día se cuenta con crónicas, investigaciones pione-
ras y actuales que muestran una gama de experiencias en el campo de la participación
social y política de las mujeres. Éstas se remontan a la formación de los estados nacionales
y se traducen en un creciente protagonismo en diferentes espacios locales y nacionales.
En este proceso, la obtención del voto representa un hito fundamental que da origen a
la ciudadanía al otorgar derechos políticos para elegir y ser elegida en elecciones demo-
cráticas. También es un punto de partida para la equidad de género. Por ello constituyó
una de las principales luchas de los movimientos de mujeres de principios de siglo. La
lucha por el sufragio femenino aglutinó a una diversidad de mujeres en un amplio y hete-
rogéneo movimiento, no sin dificultades. Basados en las ideas del liberalismo, socialismo

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y anarquismo europeos del siglo pasado, así como en la experiencia de los movimientos
sufragistas de ese continente, los primeros movimientos de mujeres se opusieron a las
prácticas y normativas que las discriminaban, siendo el derecho a voto una de sus reivin-
dicaciones más importantes. Líderes feministas y librepensadoras europeas viajaron al
nuevo mundo para divulgar el pensamiento emancipador. Nacieron entonces organizacio-
nes y grupos que divulgaron estas ideas en reuniones y revistas femeninas.
Al menos en cuatro congresos internacionales femeninos celebrados en América Lati-
na (en Argentina en 1910, en Chile en 1923, en Perú en 1924 y en Colombia en 1930) el
derecho a voto estuvo en el centro del debate. Algunas de sus líderes participaron en la
creación de la Comisión Interamericana de Mujeres, cuya primera conferencia se realizó
en 1930 en La Habana, Cuba. Se formaron grupos sufragistas de mujeres en casi todos los
países y también se crearon partidos femeninos en Argentina (1918), Brasil (1910), Cuba
(1914), Chile (1922 y 1924), y Panamá (1923) destinados a liderar esa lucha. Su acción y
las alianzas con otros partidos políticos, junto con la prensa femenina y feminista y las
protestas y acciones callejeras llevaron, finalmente, a la obtención del derecho a voto.
En algunos países fueron necesarios arduos años de lucha —hasta medio siglo en los
casos de Chile y México— para que los parlamentarios y el gobierno acogieran la deman-
da de las mujeres. En efecto, eran varones los que debían aprobar la legislación o el decre-
to respectivo. La incorporación de las mujeres despertaba temores de diversa índole en
muchos de ellos, en la medida en que se rompía con la segregación por sexo entre lo
público y lo privado y se daba inicio a procesos cuyos efectos no era posible prever.
En ciertos casos las mujeres reclamaron ejercer el derecho a voto amparadas en cons-
tituciones nacionales que no se los negaban explícitamente. En Ecuador el voto fue conce-
dido a las mujeres sin que mediara una acción colectiva de su parte, por iniciativa del
Presidente. En otros países, la acción emprendida desde la Comisión Interamericana de
Mujeres y desde las Naciones Unidas favoreció el logro de la ciudadanía femenina. Para
que las latinoamericanas y caribeñas pudieran votar masivamente en las elecciones presi-
denciales pasaron más de tres décadas. El primer país en reconocer el derecho a sufragio a
las mujeres fue Ecuador, en 1929, y los dos últimos fueron Bahamas y Paraguay, en 1961.
En los años treinta sólo en tres países, Brasil, Cuba y Uruguay, las mujeres obtuvieron este
derecho, mientras en el decenio de 1940 fueron once países. En la década de 1950 lo
hicieron en dieciocho países y dos en la de 1960.

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Cuadro 1
AÑO DE OBTENCIÓN DEL VOTO FEMENINO
(por orden cronológico)
PAÍS
AÑO
Ecuador
1929
Uruguay
1932
Brasil
1932
Cuba
1934
R. Dominicana
1942
Jamaica
1944
Guatemala
1946
Panamá
1946
Trinidad y Tabago
1946
Argentina
1947
Aruba
1948
Suriname
1948
Chile
1949
Costa Rica
1949
Islas Vírgenes Británicas
1950
El Salvador
1950
Haití
1950
Antigua y Barbuda
1951
Barbados
1951
Dominica
1951
Granada
1951
Saint Kitts y Nevis
1951
San Vicente y las Granadinas
1951
Santa Lucía
1951
Bolivia
1952
Guyana
1953
México
1953
Belice
1954
Colombia
1954
Honduras
1955
Nicaragua
1955
Perú
1955
Bahamas
1961
Paraguay
1961
Fuente: Teresa Valdés y Enrique Gómariz, Mujeres latinoamericanas en cifras, Instituto de la Mujer,
Santiago de Chile, Ministerio de Asuntos Sociales de España y Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales (FLACSO), 1995; Informe a la CEPAL, Bureau of Women Affairs, Aruba, 1998; Informe a la
CEPAL, Bureau of Women’s Affairs, Bahamas, 1998 ; Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs,
Bahamas, 1998; Informe a la CEPAL, Bureau of Women’s Affairs, Barbados, 1998; Informe a la
CEPAL, Women´s Desk - Chief Minister´s Office, Islas Vírgenes Británicas, 1998; Informe a la CEPAL,
Bureau of Women´s Affairs, Santa Lucía, 1998; página Web de la Unión Interparlamentaria (IPU)
[http://www.ipu.org/wmn-e/suffrage.htm].

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En el Caribe no hispano parlante, el primer país en conceder el voto femenino fue
Jamaica y un gran número de países sólo lo hizo en los años cincuenta. Siete países reco-
nocieron este derecho el año 1951.
En aquellos países en situación colonial, las mujeres obtuvieron el voto al mismo tiem-
po que en la metrópoli respectiva.
En Bahamas, Chile, Ecuador y Panamá, las mujeres obtuvieron la ciudadanía parcial.
En algunos casos, sólo tuvieron derecho a voto en elecciones municipales, y en otros, a
pesar de poder sufragar no fueron elegibles para cargos de representación popular. Es
decir, debieron adquirir cierta experiencia antes de ser plenamente ciudadanas. En Repú-
blica Dominicana ˝ensayaron˝ votando en dos oportunidades antes de obtener la ciudada-
nía efectiva.
Por otra parte, algunos países restringieron inicialmente el derecho a voto sólo a las
mujeres poseedoras de cierto patrimonio y casi la totalidad a las que tenían educación. De
hecho, las analfabetas debieron esperar, en algunos casos, hasta la década de 1980 para
acceder a la ciudadanía. En un continente con un elevado porcentaje de población rural e
indígena, este hecho representó la marginación de millones de mujeres. La exigencia de
inscripción en registros electorales también dificultó enormemente el ejercicio del dere-
cho adquirido.
Actualmente, en todos los países de la región el voto es un derecho universal y, salvo
en Cuba y Nicaragua, donde se puede votar desde los 16 años, los y las jóvenes obtienen
la ciudadanía a los 18 años. En algunos países el voto tiene carácter obligatorio, como
Bolivia, Brasil, Costa Rica, Chile, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Repú-
blica Dominicana y Uruguay. Esta obligatoriedad tiene límites en algunos países; por ejem-
plo en Brasil, es obligatorio sólo entre los 18 y los 70 años y en otros, como Bolivia, otorgan
el derecho a votar a las personas casadas desde los 16 años. En algunos países, la inscripción
es voluntaria. En otros, como Argentina, es automática al alcanzar la edad para votar.
No obstante, es preciso recordar que el ejercicio de la ciudadanía de las mujeres estuvo
limitado por la suspensión o restricción de los derechos políticos decretada por diferentes
dictaduras militares y gobiernos autoritarios que asolaron a numerosos países de la región.
En este sentido, en algunos países las mujeres han gozado de su derecho en pocas oportu-
nidades. Los procesos de redemocratización de los años ochenta, sin duda, representaron

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31
una oportunidad fundamental para la práctica democrática de las mujeres. En Paraguay,
las mujeres votaron por primera vez en elecciones competitivas en 1993.
En toda la región la obtención del voto significó un paso decisivo para que las mujeres
accedieran a la toma de decisiones públicas. El debate legislativo en torno a ello inició en
los países una discusión sobre la inserción de las mujeres en el mundo político, lo que
significaba reemplazar las imágenes tradicionales que situaban a la mujer exclusivamente
en la esfera privada y al hombre en la esfera pública.
La lucha por la ciudadanía femenina no se detuvo con la obtención del voto, sino que se
mantuvo a lo largo de los años al ampliarla las mujeres a la conquista de los derechos econó-
micos y sociales. Las décadas de 1970 y las siguientes fueron fructíferas en el desarrollo de
las bases para la extensión de la ciudadanía desde el ámbito nacional al internacional,
entendida ésta como un proceso en permanente construcción, cuyo principal motor es “el
derecho a tener derechos” (Lefort, 1987 y Jelin, 1996).
En diciembre de 1979 —como resultado del trabajo desarrollado desde 1946 por la
Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas— la
Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer, sentando las bases para nuevos dere-
chos de las mujeres, internacionalmente reconocidos. En efecto, al ratificar los países
dicha Convención, las mujeres podrían exigir su cumplimiento.
La Convención se sustenta en la Declaración Universal de Derechos Humanos y busca
el respeto de la igualdad de derechos de mujeres y hombres. Considera que, a pesar de los
avances en la situación de la mujer, aún persisten graves situaciones de discriminación en
el mundo. La Convención entiende la discriminación contra la mujer como ˝toda distin-
ción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado me-
noscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer (...) de los derechos
humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural
y civil o de cualquier otra esfera˝ (Naciones Unidas, 1979 a). Se refiere a los derechos
políticos, civiles, económicos y sociales, a los derechos reproductivos y al impacto de los
factores culturales y de las relaciones de género en los derechos humanos.
En el ámbito de los derechos políticos se preocupa por el derecho a voto y a la elegibi-
lidad para cargos en la esfera decisoria. Esto implica básicamente garantizar la

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representatividad pública de las mujeres. En relación con los derechos civiles, por el esta-
tuto legal de la mujer casada, la igualdad ante la ley, la familia. En cuanto a los derechos
económicos y sociales, por la educación, la discriminación en el empleo, la salud, las
prestaciones familiares, el acceso a crédito y al esparcimiento y la cultura. En materia de
derechos reproductivos, por el de decidir libre y responsablemente el número y
espaciamiento de los hijos, el acceso a la información, educación y medios para ejercer-
los. Especial énfasis se da a la situación de la mujer rural.
La Convención aborda también la relación entre el rol reproductivo de la mujer y la
discriminación. La reproducción no es abordada desde la perspectiva de la planificación
familiar, sino desde la óptica de los derechos individuales y la libre opción en torno a la
sexualidad y la reproducción.
Finalmente, alude a la influencia de la cultura y de la tradición como elementos que
pueden dificultar el ejercicio de los derechos por las mujeres. Estereotipos, normas y cos-
tumbres más o menos institucionalizados van moldeando las características y atributos de
las relaciones de género y, en particular, han ido construyendo una situación de subordina-
ción y subvaloración para las mujeres, así como roles y condiciones jurídicas y sociales
que las ubican en una posición de discriminación.
Para asegurar su cumplimiento, la Convención creó un comité de expertas. Se compo-
ne de 23 expertas nominadas por los países, consideradas personas con calidad moral y
competencia técnica en las materias que abarca la Convención. Cada cuatro años, aproxi-
madamente, los gobiernos deben entregar un informe nacional al Comité para la Elimina-
ción de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) que realiza el seguimiento de la
Convención, indicando las medidas que se han puesto en práctica durante el período ante-
rior para hacer efectivos los principios de la Convención.
La importancia de esta Convención radica en que plantea las discriminaciones contra
las mujeres en el nudo de la equidad y el respeto a los derechos humanos desde una pers-
pectiva de género. No sólo en términos de una construcción teórica sino también política.
Esto quiere decir que plantea una agenda estratégica de los derechos de las mujeres. En
septiembre de 1981, cuando alcanzó a veinte el número de países que la habían ratificado,
pasó a tener fuerza vinculante, es decir, obligatoria para los países que lo hicieran. De este
modo, la Convención constituye un instrumento jurídico de carácter internacional, que
obliga a los países que la han ratificado a establecer agendas de acción nacionales para el
avance de las mujeres y la equidad de género y a garantizar su cumplimiento.

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33
Cuadro 2
AÑO DE RATIFICACIÓN Y FIRMA DE LA CONVENCIÓN SOBRE
LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA
LA MUJER, SEGÚN FECHA DE RECEPCIÓN DEL INSTRUMENTO, DICIEMBRE 1998
PAÍS
AÑO
Barbados
1980
Cuba
1980
Dominica
1980
Guyana
1980
Ecuador
1981
El Salvador
1981
Haití
1981
México
1981
Nicaragua
1981
Panamá
1981
San Vicente y las Granadinas a
1981
Uruguay
1981
Colombia
1982
Guatemala
1982
Perú
1982
República Dominicana
1982
Honduras
1983
Santa Lucía
1983
Venezuela
1983
Brasil
1984
Jamaica
1984
Argentina
1985
Saint Kitts y Nevis
1985
Islas Vírgenes Británicas
1986
Costa Rica
1986
Paraguay a
1987
Antigua y Barbuda a
1989
Chile
1989
Belice
1990
Bolivia
1990
Granada
1990
Trinidad y Tabago
1990
Antillas Neerlandesas b
1991
Aruba
1991
Bahamas a
1993
Suriname a
1993
Fuente: Página Web de las Naciones Unidas [http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/ratifica.htm].
a Ratificado con carácter de adhesión o aceptación.
b Depende de los Países Bajos Neerlandeses.

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En 1998 eran 154 los países parte de esta Convención, entre ellos la totalidad de los de
América Latina y el Caribe. En los casos de Antigua y Barbuda, Bahamas, Paraguay,
Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y Suriname, fue ratificada con carácter
de adhesión y aceptación. Ello significa que si bien esos países adhieren a los principios
generales, no se obligan a realizar las modificaciones a la normativa nacional y a estable-
cer planes pertinentes. Ocho países han expresado reservas: si bien ratifican la Conven-
ción, el Estado no acepta algunos artículos que considera atentan contra la autonomía del
país, sea por razones políticas, ideológicas, jurídicas o culturales. Éstos son: Argentina,
Bahamas, Brasil, Cuba, El Salvador, Jamaica, Trinidad y Tabago y Venezuela, y las reser-
vas se refieren total o parcialmente al artículo 29, relacionado con la solución de disputas
entre países parte de la Convención mediante arbitraje de la Corte Internacional de Justi-
cia. En el caso de Bahamas se hicieron, además, reservas a los artículos: 2(a), que obliga
a incorporar la igualdad entre mujeres y hombres en la Constitución y establecer norma-
tivas para su real ejercicio; 9 párrafo 2, que garantiza la nacionalidad de los hijos para
hombres y mujeres; y 16 párrafo 1(h), que establece la igualdad de hombres y mujeres
para celebrar matrimonio.
Respecto a la composición del Comité CEDAW, en 1998 había en él tres represen-
tantes de América Latina y el Caribe: Ecuador, Cuba y México. El período de la repre-
sentante de Ecuador expiraba ese mismo año mientras el período de las otras dos termi-
na el año 2000.
La ratificación de la Convención es un indicador que revela la voluntad política de los
Estados de sumarse a la agenda internacional por el logro de la equidad de género. No
obstante, sería necesario conocer el rango que tiene en la legislación nacional y cuánto se
ha adecuado ésta a la Convención. En algunos países la han transformado en ley nacional.
En otros se ha seguido el camino de modificar paulatinamente las propias leyes. En los
países federados hay variaciones entre un Estado y otro, como es el caso de Brasil.

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35
IV. LAS MUJERES EN EL ESTADO
L
a obtención de la ciudadanía abrió a las mujeres las puertas al ámbito político
institucional en todos los países. No obstante, su ingreso no fue automático y
varió notablemente entre los distintos países, y dentro de éstos, entre los diferentes pode-
res del Estado, dependiendo de sus sistemas políticos.
En el Poder Ejecutivo la llegada de las mujeres fue más bien lenta e incluso tardía, si se
compara la fecha de obtención del voto y la designación de la primera mujer como ministra
o secretaria de Estado. A contar de la década de 1970, la región vio a algunas mujeres
ejercer temporalmente la primera magistratura, sin embargo, recién en 1989, llegó una
mujer a la presidencia del país mediante elecciones democráticas.
En el Poder Legislativo su ingreso fue más temprano, pero en proporciones muy redu-
cidas. Sin embargo, las mujeres se integraron antes al Poder Judicial, por cuanto numero-
sas mujeres habían ingresado a la carrera judicial cuando se obtuvo el derecho a voto. A
pesar de ello, el acceso a la Corte Suprema les estuvo vedado por largos años y lo sigue
estando en muchos países de la región. Esta situación ha cambiado a partir de las impor-
tantes reformas introducidas en ese poder de Estado en los últimos años. Se exceptúan los
países caribeños.

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ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
36
1. EL PODER EJECUTIVO
La incorporación de mujeres a ministerios o secretarías de Estado se inició en Cuba,
con la designación en 1948 de una Ministra (sin cartera).
Le siguieron en América Latina, el año 1950, Panamá con una Ministra en la cartera de
Trabajo, Previsión Social y Salud Pública y en 1952 Chile, en la cartera de Justicia. Los
últimos países en incorporar una mujer al gabinete de ministros fueron Aruba, Bahamas y
las Islas Vírgenes Británicas que lo hicieron en los años noventa.
La mayoría de los ministerios ocupados por estas pioneras se relacionan con el área
social: educación, salud, trabajo y bienestar social, justicia. Ninguna mujer fue designada en
economía, finanzas, defensa o relaciones exteriores y mucho menos, en ministerios eminen-
temente políticos. Esto da cuenta de una extensión del rol femenino desde el ámbito privado
hacia el ámbito público. Esta situación ha tendido a modificarse muy lentamente con el
tiempo, si bien sigue siendo más frecuente que las mujeres sean designadas en los ministe-
rios sociales. En la medida en que más mujeres han ido ocupando posiciones de responsabi-
lidad, se ha formado una masa crítica que ha facilitado su incorporación a otras áreas.
La mayoría de los países contó por primera vez con una mujer en su gabinete ministe-
rial con posterioridad a la década de 1960 cuando hacía años que se había consagrado la
ciudadanía femenina. Ello implica que el proceso cultural y social por el cual se aceptaran
nuevos roles para las mujeres y su igualdad con los hombres fue lento.
Los años sesenta fueron un período de grandes transformaciones culturales que posi-
bilitaron cambios en las relaciones de género. No sólo las mujeres elevaban sus niveles
educacionales en forma masiva e ingresaban —a distintos ritmos según cada país— al
mercado laboral, sino que el acceso creciente a los anticonceptivos modernos les permitía
separar la sexualidad y la reproducción y controlar más eficientemente su fecundidad.
Pueden desde entonces desarrollar autonomía y ejercer poder en la esfera privada.
Más adelante, el decenio de 1970 marcó una mayor presencia de mujeres a nivel mun-
dial con el Año Internacional de la Mujer y el Decenio de las Naciones Unidas para la
Mujer, que tenía por objeto impulsar su incorporación al desarrollo.

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37
Cuadro 3
PRIMERA MUJER QUE OCUPÓ UN MINISTERIO O SECRETARÍA DE ESTADO;
SEGÚN AÑO Y CARTERA, PAÍSES SELECCIONADOS
PAÍS
AÑO
CARTERA
Cuba
1948
Sin cartera
Panamá
1950
Trabajo, Previsión Social y Salud Pública
Chile
1952
Justicia
Colombia
1954
Comunicaciones
Haití
1957
Trabajo
Costa Rica
1958
Educación
Guyana
1961
Ministerio de Trabajo, Bienestar,
Seguridad Social y Vivienda
R. Dominicana
1963
Secretaría de Educación
Granada
1967
Educación y Servicios Sociales
Honduras
1967
Trabajo y Previsión Social
Bolivia
1968
Trabajo y Desarrollo Laboral
Uruguay
1968
Educación
Venezuela
1968
Fomento
Santa Lucía
1974
Community Development, Youth,
Sports and Social Affairs
Ecuador
1979
Bienestar Social
Nicaragua
1979
Educación
México
1981
Turismo
Brasil
1982
Educación
Guatemala
1983
No especificado
Perú
1987
Salud y Educación
Argentina
1989
Relaciones Exteriores
Paraguay
1989
Salud Pública y Bienestar Social
Aruba
1991
Plenipotenciaria
Bahamas
1992
Minister of Social Services, National
Insurance and Housing
Islas Vírgenes
Británicas
1995
Health, Education and Welfare
Fuente: Teresa Valdés y Enrique Gómariz, Mujeres latinoamericanas en cifras, Santiago de Chile,
Instituto de la Mujer, Ministerio de Asuntos Sociales de España y Facultad Latinoamericana de Cien-
cias Sociales (FLACSO), 1995; Informe a la CEPAL, Bureau of Women´s Affairs, Aruba, 1998; Infor-
me a la CEPAL, Bureau of Women´s Affairs, Bahamas, 1998; Informe a la CEPAL, Ministry of
Foreign Affairs, Guyana, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de la Condición Femenina y Dere-
chos de las Mujeres, Haití, 1998; Informe a la CEPAL, Women´s Desk, Chief Minister´s Office, Islas
Vírgenes Británicas, 1998; Informe a la CEPAL, Dirección General de Promoción de la Mujer, Repú-
blica Dominicana, 1998; Informe a la CEPAL, Bureau of Women´s Affairs, Santa Lucía, 1998; Infor-
me a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos
(OEA) presentado por Guyana en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM celebrada en
República Dominicana, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organi-
zación de los Estados Americanos (OEA) presentado por Panamá en la Vigesimonovena Asamblea de
Delegadas de la CIM celebrada en República Dominicana, 1998.

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:
INDICADORES
DE
GÉNERO
38
La postergación de la presencia femenina en el Poder Ejecutivo en algunos países
obedece, probablemente, a procesos políticos nacionales, como son los procesos de des-
colonización en países del Caribe. En su condición de colonia, los cargos eran elegidos
por el Primer Ministro y el Gobernador, los que a su vez daban cuenta de la gestión de la
metrópoli británica.
En la mayoría de los casos, la designación de mujeres —y de hombres— en ministe-
rios o secretarías está relacionada con su adscripción a los partidos políticos en el gobier-
no. En este sentido, los partidos políticos devienen mediadores del acceso de las mujeres
a esta esfera del poder estatal.
a) Presidencia de la República
Los países de la región tienen distintos sistemas de gobierno, por consiguiente la orga-
nización, funciones y atribuciones de los primeros mandatarios varía. En este sentido, la
situación del Caribe anglófono y francófono difiere de la del resto de América Latina,
ya que la figura del jefe de Estado no coincide con el jefe de Gobierno. Se trata, en
general, de países que fueron colonias europeas, la mayoría de los cuales mantienen la
organización que tenían previamente. El gobernador representaba a la monarquía euro-
pea y era un delegado de la metrópoli. Nunca una mujer detentó este cargo. En estos
países existe un gobernador y un primer ministro; o un presidente y un primer ministro.
Los segundos se desempeñan como jefe de Gobierno. Solamente en Haití y Guyana ha
ejercido una mujer como Presidenta, en tanto que en Guyana ocupó ese cargo luego de
haber sido Primera Ministra.
La llegada de las mujeres a la primera magistratura fue muy tardía. Hasta 1989, sólo lo
hicieron temporalmente, en el marco de crisis políticas de sus países. En Argentina en
1974, tras la muerte del Presidente Juan Domingo Perón, asumió la Presidencia su viuda
María Estela Martínez de Perón quien detentaba el cargo de Vicepresidenta. Ella ejerció la
Presidencia entre 1974 y 1976, año en que fue derrocada por un golpe militar. Lidia Gueiler
fue Presidenta de Bolivia durante ocho meses (noviembre de 1979 a julio de 1980), desig-
nada por el Parlamento, siendo derrocada también por un golpe militar. Violeta Chamorro
fue la primera mujer que accedió a la Presidencia de la República a través de elecciones
democráticas, en Nicaragua en 1989. Durante los años 1990, la más alta magistratura
estuvo o está ocupada por mujeres en cuatro países: Haití, Guyana, Ecuador y Panamá.
En marzo de 1990, la Jueza Ertha Pascal-Trouillot asumió en forma provisional

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39
la presidencia de Haití, cargo que le había sido cedido por el General Abraham después de
un golpe de Estado que derrocó al General Prosper Avril. La nueva Presidenta se encargó
de crear las condiciones para aplicar la Constitución de 1987 y convocar a elecciones
presidenciales a fines de ese mismo año. En Guyana, en diciembre de 1997 asumió la
presidencia Janet Jagan, quien ejercía hasta entonces como Primera Ministra del país.
Cuadro 4
MUJERES PRESIDENTAS, PRIMERAS MINISTRAS O EQUIVALENTE,
AÑO DE EJERCICIO
PAÍS
AÑO
Argentina
1974
Bolivia
1979
Nicaragua
1989
Haití
1990
Ecuador
1996
Guyana
1998
Panamá
1999
Fuente: Teresa Valdés y Enrique Gómariz, Mujeres latinoamericanas en cifras, Santiago de Chile,
Instituto de la Mujer, Ministerio de Asuntos Sociales de España y Facultad Latinoamericana de Cien-
cias Sociales (FLACSO), 1995; Página Web de Zárate’s Political Collections [http://web.jet.es/ziaorarr/
ecuador.htm]; Página Web de la Central Intelligence Agency (CIA) [http://www.odci.gov/cia/
publications/chiefs].
En Ecuador, Rosalía Arteaga detentó ese cargo por sólo tres días, por mandato del
Congreso Nacional, en medio de la crisis ocasionada por la inhabilitación y destitución de
Abdalá Bucaram. Finalmente, en Panamá, en las elecciones realizadas en 1999 fue elegida
Mireya Moscoso, viuda de Arnulfo Arias, del partido ARENA de gran arraigo popular. Al
igual que en el caso de Violeta Chamorro, el capital político de que dispuso había sido
acumulado por su cónyuge.
Sólo en los últimos años algunos partidos políticos han postulado mujeres para el car-
go de Presidente de la República, propuesta a la que tradicionalmente han sido reticentes,
independientemente de su tendencia política. La excepción es México donde ya en 1976
se presentó a la más alta investidura Rosario Ibarra de Piedra.

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:
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b) Vicepresidencias
La situación difiere parcialmente en el caso de las vicepresidencias de la República. Se
trata de un cargo que existe sólo en algunos países de la región. Ultimamente ha habido
vicepresidentas en cuatro países. En décadas anteriores hubo otros casos, como el de María
Estela Martínez de Perón quien en 1974 fue elegida Vicepresidenta por elección popular.
Los procesos electorales de los últimos años revelan que los partidos políticos están
considerando más frecuentemente postular un candidato varón para Presidente y una mu-
jer para Vicepresidenta.
Cuadro 5
MUJERES VICEPRESIDENTAS O EQUIVALENTES,
ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE
PAÍS
AÑO
MUJERES
Costa Rica
1998
2
Ecuador
1997
1
Honduras
1997
1
Nicaragua
1995
1
Fuente: Informe a la CEPAL, Alianza de Mujeres Costarricences, Costa Rica, 1998; Informe a la
CEPAL, Fundación Mujer y Sociedad, Ecuador, 1998; Informe a la CEPAL, Instituto Nacional de la
Mujer Nicaragüense, Nicaragua, 1998; Página Web de la Central Intelligence Agency (CIA) [http://
www.odci.gov/cia/publications/chiefs].
La importancia de la vicepresidencia en los sistemas republicanos radica en que
reemplazan al Presidente cuando éste se ausenta del país. Además, desempeñan tareas
vinculadas al gobierno interior del país. Su origen y rol es eminentemente político.
c) Ministerios o Secretarías de Estado
En Ministerios y Secretarías de Estado la situación actual es bastante heterogénea.
Considerando los países para los que se dispuso de información completa, en torno a 1999
en la mayoría de los países la presencia femenina varía entre el 7 y el 20% de los cargos.
Sobresalen Aruba y Ecuador, cuya representación femenina bordea el 30%, muy por sobre
el promedio, acercándose a la meta del 50%. En Guyana, la presencia femenina es del
5.2% y en Brasil, es de menos del 5% de las carteras (en el gobierno federal).

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41
Cuadro 6
MUJERES MINISTRAS, SECRETARIAS O EQUIVALENTES,
ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE
(por orden de magnitud porcentual)
PAÍS
AÑO
T
M
PORCENTAJE
DE MUJERES
EN EL TOTAL
Aruba
1999
7
2
28.6
Ecuador
1999
14
4
28.5
Bahamas
1999
13
3
23.1
Panamá
1999
13
3
23.1
Dominica
1997
9
2
22.2
Honduras
1999
17
3
17.6
Colombia
1999
18
3
16.6
Haití
1999
18
3
16.6
Jamaica
1999
18
3
16.6
Chile
1998
19
3
15.8
Costa Rica
1999
14
2
14.2
Granada
1999
14
2
14.2
Trinidad y Tabago
1997
22
3
13.6
Perú
1999
15
2
13.3
Barbados
1999
17
3
17.6
México a
1998
17
2
11.8
Santa Lucía
1997
17
2
11.8
República Dominicana
1999
17
2
11.7
Argentina a
1999
9
1
11.1
Paraguay
1999
10
1
11.1
Guatemala
1999
12
1
8.3
Uruguay
1999
12
1
8.3
Bolivia
1997
14
1
7.1
Cuba
1999
28
2
7.1
Venezuela a
1999
14
1
7.1
Guyana
1999
19
1
5.2
Brasil a
1999
24
1
4.1
Antigua y Barbuda
1999
15
0
0.0
El Salvador
1999
14
0
0.0
Nicaragua
1999
13
0
0.0
Saint Kitts y Nevis
1999
12
0
0.0
San Vicente y las Granadinas
1999
11
0
0.0
Suriname
1996
16
0
0.0
Antillas Neerlandesas
1997
...
4
...
Belice
1996
...
1
...
Islas Vírgenes Británicas
1997
...
1
...
Fuente: Informe a la CEPAL, Antillas Neerlandesas, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de Rela-
ciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Argentina 1998; Informe a la CEPAL, Bureau of

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INDICADORES
DE
GÉNERO
42
Women Affairs; Aruba, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarrollo de la Mujer
(CIDEM), Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Alianza de Mujeres Costarricences, Costa Rica, 1998;
Informe a la CEPAL, Women´s Bureau of Women Affairs, Dominica, 1998; Informe a la CEPAL,
Fundación Mujer y Sociedad, Ecuador, 1998; Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs, Guyana,
1998; Informe a la CEPAL, Women´s Desk-Chief Minister´s Office, Islas Vírgenes Británicas, 1998;
Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores, Asuntos Internacionales de la Mujer, Méxi-
co, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer Presidencia de la República, Paraguay, 1998;
Informe a la CEPAL, Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP), Perú, 1998; Informe a la
CEPAL, Women´s Bureau of Women Affairs, Santa Lucía, 1998; Informe a la CEPAL, Consejo Nacio-
nal de la Mujer Presidencia de la República, Venezuela, 1998; Informe a la Comisión Interamericana
de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado por Granada en la
Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Infor-
me a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos
(OEA) presentado por Honduras en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada
en República Dominicana, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Orga-
nización de los Estados Americanos (OEA) presentado por Jamaica en la Vigesimonovena Asamblea
de Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Informe a la Comisión
Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado
por Santa Lucía en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República
Dominicana, 1998; Guía Silber, Santiago de Chile, 1998; Centro de Estudios y Capacitación Familiar,
Panamá, 1999; Informe a la Cumbre de las Américas, ˝El fortalecimiento del papel de la mujer en la
sociedad˝, Nicaragua, sin fecha; Página Web del Political Reference Almanac [http://www.polisci.com/
world/nation/BR.htm]; Página Web del Gabinete del Gobierno de la República del Salvador [http://
tamagas.com/consalvamia/gabinete.htm]; Página Web del Gobierno de la República Dominicana [http:/
/www.presidencia.gov.do/secretarias.htm]; Página Web del Gobierno de Saint Kitts y Nevis [http://
www.stkittsnevis.net/directory.html]; Página Web del Political Reference Almanac, [http://
www.polisci.com/world/nation/TD.htm]; Página Web de la Central Intelligence Agency (CIA)
[http://www.odci.gov/cia/publications/chiefs].
… No hay información disponible.
a Ejecutivo Nacional o Federal.
En términos absolutos, los países con mayor número de ministras son Antillas
Neerlandesas y Ecuador, con cuatro mujeres en el gabinete, mientras no hay mujeres en
esos cargos en Antigua y Barbuda, El Salvador, Nicaragua, Saint Kitts y Nevis, Suriname
y San Vicente y las Granadinas. No obstante, estas cifras tienen grados diferentes de estabili-
dad en la medida en que las crisis políticas por las que atraviesan diversos países de la región se
expresan en modificaciones más o menos frecuentes de los gabinetes ministeriales.
Las carteras ministeriales que ocupan hoy día las mujeres —excluidos los mecanismos
para el adelanto de la mujer— se concentran en el área social (21), pero hay un buen
número que ocupa carteras tradicionalmente masculinas: ocho en el área económica, cua-
tro en medio ambiente, una en administración y otra en relaciones exteriores. Se ha am-
pliado el abanico de carteras que ocupan las mujeres, pero aún quedan áreas, como defensa
e interior, que no han dirigido nunca. En Jamaica hay una Ministra sin cartera específica.

Page 40
43
El número de mujeres ministras de Estado es oscilante a lo largo del tiempo. No es
posible advertir una tendencia en los países. Ello se debe, en una medida importante, a que
estos cargos son de confianza del Presidente y, por lo tanto, dependen de los partidos
políticos que lo respaldan, aun cuando en algunos países quienes los ocupan son propues-
tos por el poder legislativo.
Cuadro 7
CARTERAS MINISTERIALES Y SECRETARÍAS OCUPADAS POR
MUJERES, ALREDEDOR DE 1997
(países seleccionados)
CARTERA
PAÍS
Economía a
Relaciones Adminis- Trabajo b
Educación c
Salud d
Mujer e Justicia f
Medio
s/cartera
Exteriores
tración
Ambiente g
Argentina
Aruba
Bahamas
Barbados
Brasil
Colombia
Chile
Dominica
Ecuador
Granada
Guatemala
Guyana
Haití
Honduras
Jamaica
Panamá
Perú
Trinidad
y Tabago
Uruguay
Total
7
1
1
7
8
4
5
3
4
1
Fuente: Página Web de la Central Intelligence Agency (CIA) [http://www.odci.gov/cia/publications/
chiefs]; [http://www.bahamas.net.bs/government/gov4.html].
a Incluye el comercio exterior, finanzas, crédito, industria, integración comercial y turismo.
b Incluye trabajo y combinaciones (educación, capacitación, seguridad social, asuntos sociales,
previsión social y deportes).
c Incluye educación y combinaciones (cultura, desarrollo comunitario, deportes y asuntos de la
juventud), comunicación cultura.
d Incluye salud y combinaciones (medio ambiente y servicios sociales).

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AMÉRICA
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INDICADORES
DE
GÉNERO
44
e Incluye asuntos de la mujer y combinaciones (desarrollo humano y comunitario, vivienda y
seguridad social).
f Incluye justicia y combinaciones (seguridad pública y gobierno).
g Incluye recursos naturales, bienes nacionales, vivienda y territorio.
Carteras ministeriales ocupadas por mujeres.
No se observa mayor relación con la orientación política de los partidos en el poder.
Así, por ejemplo, los países sin representación femenina en este nivel tienen gobiernos
conservadores y social demócratas indistintamente.
d) Viceministerios o subsecretarías
Las subsecretarías o viceministerios son, en general, cargos de apoyo a los titulares de
las carteras y tienen más bien un papel administrativo frente al rol político de ministros y
secretarios. También son de designación política por el Jefe de Estado y su importancia es
mayor o menor de acuerdo con la organización de cada Estado. Hay países en que tienen
a su cargo un sector completo (educación o salud, por ejemplo) con un rango jerárquico
superior. Se trata de países con una estructura de megaministerios con varias secretarías
y subsecretarías bajo su dependencia. Es el caso de Bolivia y México.
En estos cargos la representación femenina tiende a ser levemente mayor que en el
plano de los ministerios. Sin embargo, la situación es bastante heterogénea entre los paí-
ses. Mientras en Haití la proporción de mujeres alcanza un 60%, es decir, supera la meta,
en Ecuador alcanza sólo un 2.9%, país en que la representación a nivel ministerial estaba
sobre el promedio. En números absolutos destacan Bahamas, Bolivia, Cuba, Costa Rica
y México.
e) Embajadas
Los gobiernos, en general, han incorporado lentamente a las mujeres en la representa-
ción diplomática oficial. Por otra parte, los países, mayoritariamente, no registran esta
información y no se ha dado relevancia a este espacio de participación. En algunos casos
las mujeres acceden a través de la carrera diplomática, dentro de la cual su número es
muy reducido, mientras en otros, la designación tiene carácter político y son nombradas
directamente por los gobiernos.

Page 42
45
Cuadro 8
MUJERES VICEMINISTRAS, SUBSECRETARIAS O
EQUIVALENTES ALREDEDOR DE 1997
(países seleccionados, por orden de magnitud porcentual)
PAÍS
AÑO
TOTAL
MUJERES
PORCENTAJE DE
MUJERES EN EL
TOTAL
Haití
1997
5
3
60.0
Costa Rica
1998
18
7
38.9
Granada
1996
...
...
23.1
Argentina a
1996
9
2
22.2
Guatemala
1996
...
...
22.2
El Salvador
1997
15
3
20.0
República Dominicana
1997
...
...
18.0
Chile
1998
21
3
14.3
Perú
1998
22
3
13.6
Bolivia
1997
47
6
12.8
Cuba
1998
132
13
9.8
Jamaica
1998
11
1
9.1
Panamá
1997
12
1
8.3
Uruguay
1997
13
1
7.7
Paraguay
1993
28
2
7.1
México a
1998
134
9
6.7
Venezuela a
1998
21
1
4.8
Colombia
1997
23
1
4.3
Ecuador
1998
34
1
2.9
Bahamas
1996
...
9
...
Barbados
1996
...
1
...
Islas Vírgenes
Británicas
1997
...
1
...
Dominica
1997
...
1
...
Honduras
1997
...
2
...
Islas Caimán
1997
...
2
...
Nicaragua
1998
...
3
...
Saint Kitts y Nevis
1997
...
4
...
Fuente: Informe a la CEPAL, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto,
Argentina, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM),
Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Alianza de Mujeres Costarricences, Costa Rica, 1998; Informe
a la CEPAL, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Cuba, 1998; Informe a la
CEPAL, Women’s Bureau of Women Affairs, Dominica, 1998; Informe a la CEPAL, Fundación Mu-
jer y Sociedad, Ecuador, 1998; Informe a la CEPAL, Women’s Affairs and Social Security, Ministry
of Housing, Granada, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de la Condición Femenina y Derechos
de las Mujeres, Haití, 1998; Informe a la CEPAL, Women’s Desk - Chief Minister’s Office, Islas
Vírgenes Británicas, 1998; Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs and Foreign Trade,
Jamaica, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores, Asuntos Internacionales de
la Mujer, México, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la

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P
ARTICIPACIÓN
Y
LIDERAZGO
EN
AMÉRICA
L
ATINA
Y
EL
C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
46
Familia, Panamá, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer Presidencia de la República,
Paraguay, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP), Perú,
1998; Informe a la CEPAL, Dirección General de Promoción de la Mujer, República Dominicana,
1998; Informe a la CEPAL, Consejo Nacional de la Mujer Presidencia de la República, Venezuela,
1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados
Americanos (OEA) presentado por Granada en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la
CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Guía Silber, Chile, 1998; Informe a la Cumbre de las
Américas, “El fortalecimiento del papel de la mujer en la sociedad”, Nicaragua, sin fecha; Página Web
de las Naciones Unidas [http://www.gopher.un.org:70/00/sec/dpcsd/dawwomgovt/
factsheetPERCENT.EN].
… No hay información disponible.
a Ejecutivo Nacional o Federal.
Entre los pocos países para los que se obtuvo datos completos actuales, los porcentajes
más altos corresponden a Venezuela, con 23.7%, Bolivia con 18.2% y Perú con 15.3%.
Argentina tiene una situación especial por cuanto la legislación vigente permite la desig-
nación de embajadores en tareas diferentes de la representación en otros países u organis-
mos internacionales. Presenta un 52.3% de los cargos de embajador ocupados por muje-
res. La casi totalidad de los países para los que se obtuvo información está lejos de la meta
del 50% de los cargos. La importancia de la presencia femenina en estos cargos radica en
que representan al gobierno más allá de sus fronteras. En el marco de los procesos de
globalización, significa esto la participación de mujeres en los niveles de toma de decisio-
nes regionales, hemisféricas y mundiales.
Asimismo, cabe señalar que en algunos países los ministerios de relaciones exteriores
han propuesto mujeres para que representen al país en organismos multilaterales, en rela-
ción con asuntos generales y de las mujeres. También han establecido en su interior unida-
des especiales para tratar estas materias en el contexto internacional. Así ocurre en las
Antillas Neerlandesas, Argentina, México y Perú, entre otros (CEPAL, 1998a).
f) Gobernaciones
En los países con organización política administrativa federal, los cargos de gober-
nadores y gobernadoras se llenan por elección popular. Las gobernaciones se rigen por
legislaciones estaduales, y disponen de recursos propios y detentan la responsabilidad de
la gestión política de la provincia o estado. Asimismo, elaboran y ponen en marcha pro-
gramas y políticas sociales.

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47
Cuadro 9
MUJERES EMBAJADORAS, EN REPRESENTACIÓN
DIPLOMÁTICA OFICIAL, ALREDEDOR DE 1997
(países seleccionados)
PAÍS
AÑO
TOTAL
MUJERES
PORCENTAJE DE
MUJERES EN
EL TOTAL
Argentina a
1998
197
103
52.3
Venezuela
1998
139
33
23.7
Bolivia
1993
11
2
18.2
Perú
1998
59
9
15.3
México
1997
134
12
8.9
Chile
1998
72
4
5.5
Paraguay
1998
125
1
0.8
El Salvador
1998
28
0
0.0
Uruguay
1998
20
0
0.0
Fuente: Informe a la CEPAL, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto,
Argentina, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM),
Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores, Asuntos Internacionales de la
Mujer, México, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer Presidencia de la República, Para-
guay, 1998; Informe a la CEPAL, Consejo Nacional de la Mujer Presidencia de la República, Venezue-
la,1998; Guía Silber, Chile, 1998; Ministerio de promoción de la Mujer y el Desarrollo (PROMUDEH),
Informe sobre los avances en la implementación de la Plataforma de Acción de la IV Conferencia de la
Mujer, Lima, 1998; Comisión Nacional de Seguimiento a los Compromisos de Beijing, El Estado
Uruguayo y las mujeres, Montevideo, Editorial Cotidiano Mujer, 1999; Página Web del Gabinete de la
República de El Salvador [http://www.tamagas.com/consalvamia/gabinete.htm].
a Incluye a las embajadoras que figuran en el artículo 5, que no son funcionarias de carrera.
Cuadro 10
MUJERES GOBERNADORAS EN PAÍSES FEDERADOS,
DÉCADA DE 1990
PAÍS
AÑO
GOBERNADORES
TOTAL
MUJERES
PORCENTAJE
DE MUJERES
EN EL TOTAL
Brasil
1998
24
1
4.2
México a
1999
31
0
0.0
Argentina
1996
24
0
0.0
Venezuela
1998
23
0
0.0

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P
ARTICIPACIÓN
Y
LIDERAZGO
EN
AMÉRICA
L
ATINA
Y
EL
C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
48
Fuente: Informe a la CEPAL, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto,
Argentina, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de
los Estados Americanos (OEA) presentado por Venezuela en la Vigesimonovena Asamblea de
Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Gobierno en la Web, Brasil
[http://www.gksoft.com/govt/en/br.html]; Gobiernos en la Web, México [http://www.gksoft.com/
govt/en/mx.html].
a Incluye 30 estados y el Distrito Federal.
No sucede lo mismo en países unitarios como Chile, donde si bien existe el cargo de
gobernador provincial, las atribuciones son menores y las personas que ejercen el cargo
son designadas por el Presidente de la República.
En los países federados la presencia femenina en las gobernaciones es casi nula. Sólo
Brasil exhibe una gobernadora en 1998, mientras en México, Venezuela y Argentina no
hay ninguna. Actualmente postula a la Gobernación de Buenos Aires, Graciela Fernández
Meijide quien tiene posibilidades de ganar.
g) Alcaldías
En la mayoría de los países de la región se han impulsado importante reformas muni-
cipales que han incluido la democratización de los gobiernos locales. Ello se ha traducido
en que los alcaldes, prefectos, intendentes o presidentes municipales son elegidos median-
te votación popular y cuentan con más recursos y capacidad de gestión en su territorio.
Los municipios constituyen la cara más cercana del Estado hacia la ciudadanía. Se los ha
señalado como un ámbito privilegiado para la acción de las mujeres, por tratarse de espa-
cios ligados a la vida comunitaria cotidiana.
En América Latina y el Caribe hay grandes variaciones en el tamaño de los municipios
—en términos territoriales y de población— y asimismo, en la importancia del cargo.
Sobresale el caso de Luiza Erundina, quien fue prefecta de São Paulo, ciudad con nueve
millones de habitantes. Esta situación no es comparable con alcaldesas de municipios
cuya población alcanza solamente a algunos cientos o miles de personas.
Hoy día hay gran diversidad de situaciones en los países de la región. Las proporcio-
nes de alcaldesas (u otras denominaciones) son más altas que las existentes en los niveles
ejecutivos nacionales, pero mayoritariamente están lejos de la meta del 50%. Bahamas,
Guyana, Dominica, Nicaragua y Trinidad y Tabago, países del Caribe anglófono y de

Page 46
49
Centroamérica, tienen los mayores porcentajes, entre el 20% y el 37%, mientras en once
países, especialmente latinoamericanos, las alcaldesas no alcanzan al 5% de los cargos.
En Ecuador, Santa Lucía y Uruguay ninguna mujer ocupa este cargo. Honduras, Jamaica
y Panamá superan en algo el 10%.
Los procesos de descentralización han traído consigo un aumento de los recursos en
este nivel, así como de su visibilidad pública e interés político. Con ello se han hecho
atractivos para los partidos políticos —y para los hombres— que postulan crecientemente
a estos cargos, aumentando la competencia política y desplazando a las mujeres.
Si bien muchas mujeres se han integrado al quehacer local, su presencia en cargos de
alcalde es insuficiente. Sólo dos países superan el 25% de los cargos, la mitad de la meta.
Frente a esta situación, en los últimos años algunos países han aprobado leyes de acción
positiva —leyes de cuota— a favor de las mujeres a nivel municipal, las que empiezan a
dar resultados en Brasil y Perú.
Las alcaldesas han creado en varios países redes e instancias de coordinación, han
realizado foros internacionales de carácter regional y establecido mecanismos y espacios
para el fortalecimiento de su labor. Es el caso de las iniciativas de la Unión Internacional
de Autoridades Locales (IULA). Los encuentros realizados han tenido por objeto discutir
y articular elementos conceptuales y prácticos a fin de incorporar a la mujer y la dimen-
sión de género en la gestión local y suplir las dificultades e inexperiencia con que muchas
de ellas asumen su responsabilidad en los municipios.
h) Mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres
Tal vez el avance más significativo de las mujeres en el poder ejecutivo es la creación
de un organismo de gobierno especializado en la formulación de políticas públicas para el
avance de las mujeres, situación que revela la voluntad política de los gobiernos. En efec-
to, con el objeto de hacer efectiva la normativa incluida en la Convención sobre la elimi-
nación de todas las formas de discriminación contra la mujer, los países de América Latina
y el Caribe han puesto en marcha mecanismos gubernamentales para el adelanto de las
mujeres. Estos son los organismos estatales responsables de fomentar la equidad de géne-
ro en los países. Actualmente la excepción es Montserrat, que sólo cuenta para estos efectos
con un punto focal dependiente del Ministerio de Educación, Salud y Servicios Comunita-
rios, y está considerando establecer luego su primera oficina para Asuntos de Género.

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ARTICIPACIÓN
Y
LIDERAZGO
EN
AMÉRICA
L
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Y
EL
C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
50
Cuadro 11
MUJERES EN EL GOBIERNO LOCAL: ALCALDESAS, ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE
(países seleccionados, por orden de magnitud porcentual)
PAÍSES
AÑO
TOTAL MUJERES PORCENTAJE
TÍTULO
DE MUJERES
EN EL TOTAL
Guyana
1998
27
8
29.6
Alcalde
Dominica
1998
30
8
26.7
Funcionarios locales
Bahamas
1997
764
175
22.9
...
Nicaragua
1996
145
30
20.7
Alcaldes
Trinidad y Tabago
1995
108
22
20.4
Concejal
Panamá
1999
73
10
13.7
Alcalde
Honduras
1994
291
37
12.7
Alcalde
Jamaica
1998
16
2
12.5
Alcalde
Chile
1997
341
32
9.4
Alcalde
El Salvador
1998
...
...
8.4
Alcalde
Venezuela
1998
330
22
6.7
Alcalde
Cuba
1998
169
9
5.3
Pdte. As. Municipal
Costa Rica b
1998
81
4
4.9
Ejec. Municipal
Colombia
1998
...
...
4.7
Alcalde
Bolivia
1997
311
12
3.9
Alcalde
Haití
1995
132
5
3.8
Maire
Argentina
1992
1 100
40
3.6
Intendente
Perú
1998
194
7
3.6
Alcalde Provincial
Brasil
1997
5 378
190
3.5
Prefecto
México
1998
2 418
79
3.3
Pdte. Municipal
Paraguay
1996
220
6
2.7
Intendente
Rep. Dominicana
1998
115
2
1.7
Síndico
Guatemala
1994
330
4
1.2
Alcalde
Ecuador
1997
27
0
0.0
Alcalde
Uruguay a
1998
19
0
0.0
Intendente
Santa Lucía
1997
1
0
0.0
Presidente Municipal
Fuente: Teresa Valdés y Enrique Gómariz, Mujeres latinoamericanas en cifras, Santiago de Chile,
Instituto de la Mujer, Ministerio de Asuntos Sociales de España y Facultad Latinoamericana de Cien-
cias Sociales (FLACSO), 1995; Informe a la CEPAL, Bureau of Women’s Affairs, Bahamas, 1998;
Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs, Bahamas, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de
Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM), Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Cámara de
Diputados, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Servicio Electoral, Chile, 1998; Informe a la CEPAL,
Ministerio del Interior, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Poder Judicial, Chile, 1998; Informe a la
CEPAL, Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Alianza de
Mujeres Costarricences, Costa Rica, 1998; Informe de la CEPAL, Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), Cuba, 1998; Informe de la CEPAL, Women’s Bureau of Women Affairs,
Dominica, 1998; Informe a la CEPAL, Fundación Mujer y Sociedad, Ecuador, 1998; Informe a la
CEPAL, Ministry of Foreign Affairs, Guyana, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de la Condición
Femenina y Derechos de las Mujeres, Haití, 1998; Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs
and Foreign Trade, Jamaica, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores, Asuntos

Page 48
51
Internacionales de la Mujer, México, 1998; Informe a la CEPAL, Instituto Nacional de la Mujer Nica-
ragüense, Nicaragua, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer Presidencia de la República,
Paraguay, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP), Perú,
1998; Informe a la CEPAL, Dirección General de Promoción de la Mujer, República Dominicana,
1998; Informe a la CEPAL, Bureau of Women’s Affairs, Santa Lucía, 1998; Informe a la CEPAL,
Consejo Nacional de la Mujer Presidencia de la República, Venezuela; Informe a la Comisión
Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado
por Colombia en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República Do-
minicana, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los
Estados Americanos (OEA) presentado por El Salvador en la Vigesimonovena Asamblea de Delega-
das de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de
Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado por Trinidad y
Tabago en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominica-
na, 1998; Comisión Nacional de Seguimiento a los Compromisos de Beijing, El Estado Uruguayo y
las mujeres, Montevideo, Editorial Cotidiano Mujer, 1999; Centro de Estudios y Capacitación Fami-
liar (CEFA), Agenda política de las Mujeres, Panamá, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF) y Dirección Nacional de la Mujer, Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Fami-
lia, 1999.
... No hay información disponible.
a Comprende 18 departamentos y Montevideo.
b Síndicos propietarios.
Las atribuciones, objetivos, modalidad de gestión, normativa, legitimidad institucional,
dependencia, recursos financieros y humanos disponibles y el posicionamiento social de
estos mecanismos varían de un país a otro. Asimismo, en gran parte de la región los
mecanismos han sufrido numerosas reestructuraciones y modificaciones en el tiempo,
particularmente a partir de los cambios de gobierno y de las crisis económicas y políticas
que han experimentado muchos de ellos.
La mayoría de los organismos especializados hoy día vigentes se constituyeron entre
1980 y 1990. Algunos fueron creados con anterioridad, pero se reestructuraron entre los
años ochenta y noventa, en su organización interna, objetivos, atribuciones y recursos. En
términos generales, la existencia de estos mecanismos nacionales coincide con la necesi-
dad del Estado de reformar y modernizar el aparato gubernamental a fin de desarrollar
políticas adecuadas a las demandas actuales con mayor eficiencia y eficacia. Detrás de
esto se encuentra la idea de un Estado agente de concertación para la producción y
reproducción de un orden de género equitativo (CEPAL, 1998b). Las funciones de estos
mecanismos incluyen coordinar, monitorear, asesorar y ejecutar políticas públicas diri-
gidas hacia las mujeres.
Un aspecto relevante que vale la pena analizar, es la posición jerárquica que tiene,
específicamente la dependencia institucional. En seis países tienen el rango de ministerio:

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ARTICIPACIÓN
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EN
AMÉRICA
L
ATINA
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C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
52
Costa Rica, Chile, Haití, Perú, Paraguay y República Dominicana. Pese a que en Chile
tiene ese rango autonomía económica y administrativa, depende del Ministerio de Planifi-
cación y Cooperación.
En la mayoría de los países estos mecanismos son dirección o departamento, lo que
significa menor jerarquía, menores recursos y mayor dificultad para coordinar políticas en
el ámbito de otras reparticiones superiores. Aunque algunos dependen de la Presidencia,
la mayoría depende de ministerios y viceministerios.
La dependencia institucional se concentra en carteras relacionadas con previsión so-
cial, trabajo, “grupos vulnerables” o educación, es decir, ministerios sociales. Ello implica
un enfoque particular sobre el rol de dicho organismo y sobre la condición y situación de
las mujeres. Esta dependencia ilustra el nivel de autoridad y autonomía del mecanismo al
interior del gobierno así como el volumen de recursos de que disponen. Así, los departa-
mentos, direcciones y oficinas tienen presupuestos que han de ser renovados anualmente
y que son menores o más precarios que los consejos, institutos o ministerios.
Por otra parte, los modelos de gestión de los mecanismos nacionales varían. En Angui-
la, Argentina, Brasil, Ecuador, México y Venezuela se establecieron consejos y comisio-
nes nacionales, que dependen de la Presidencia, salvo en Brasil donde el mecanismo de-
pende del Ministerio de Justicia. Este modelo está presente en los países federados, pues
su gestión es más flexible y posibilita mayor relación con las organizaciones de la socie-
dad civil y otros actores. En algunos países centroamericanos se crearon institutos de la
mujer (Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua), que generalmente no son autóno-
mos, salvo el caso de Costa Rica.
Cuba y Puerto Rico tienen una situación diferente. Mientras en el segundo existe
una comisión gubernamental para los Asuntos de la Mujer, en Cuba, la Federación de
Mujeres Cubanas hace las veces de mecanismo de gobierno para el adelanto de las muje-
res. Es un organismo no gubernamental que cuenta con una amplia afiliación de mujeres
cubanas y está reconocido constitucionalmente.
Otra característica relevante es la cantidad de personal que trabaja en ellos, que
indica la capacidad real y efectiva de gestión que cada mecanismo tiene. Así por ejemplo,
mientras en Argentina, Costa Rica, Cuba, Chile, Paraguay, Perú y República Dominicana
hay más de cincuenta funcionarias, en Antillas Neerlandesas, Aruba, Bahamas, Barbados,

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53
Brasil, Guatemala, Guyana, Jamaica, Puerto Rico, Suriname y Uruguay hay menos de
cinco permanentes y en Montserrat hay una sola persona encargada del mecanismo.
Cuadro 12
MECANISMOS NACIONALES PARA EL ADELANTO DE LA MUJER
PAÍS
AÑO
NOMBRE
DEPENDENCIA
Anguila
...
National Women’s Council
...
Antigua y Barbuda
1994
Directorate of Women´s Affair
Prime Minister’s Ministry
Antillas Neerlandesas
1995
Department of Welfare, Family
and Humanitarian Affairs
Ministerio de Bienestar y Asuntos
Familiares y Humanitarios
Argentina
1992
Consejo Nacional de la Mujer
Presidencia de la República
(CONAMU)
Aruba
1996
Bureau of Women´s Affairs
Department of Social Affairs
Bahamas
1995
Bureau of Women´s Affairs
Ministry of Foreign Affairs
Barbados
1976
Bureau of Women´s Affairs
Ministry of Labour, Community
Development and Sports
Belice
1993
Department of Women’s Affairs
Ministerio de Recursos, Asuntos
de la Mujer, y Desarrollo de la
Juventud
Bolivia
1993
Dirección General de Asuntos
Viceministerio Asuntos de Género,
de Género
Generacionales y Flia
Brasil
1995
Consejo Nac. de los Derechos
Ministerio de Justicia
de la Mujer
Chile
1991
Servicio Nacional de la Mujer
Presidencia Rep. por intermedio
(SERNAM)
Ministerio de Planificación
Colombia
1999
Consejería Presidencial para
Presidencia de la República
la Equidad de la Mujer
Costa Rica
1998
Instituto Nacional de las Mujeres
Consejo de Gobierno
Cuba a
1960
Federación de Mujeres Cubanas
Autónomo
Dominica
1980
Women´s Bureau
Ministry of Comunity Development
and Women’s Affairs
Ecuador
1997
Consejo Nacional de la Mujer
Presidencia de la República
(CONAMU)
El Salvador
1996
Instituto Salv. para el Desarrollo
Ministerio de la Presidencia
de la Mujer
Granada
1997
Division of Women’s Affairs
Ministry of Housing, Social
Security and Women Affairs
Guatemala
1981
Oficina Nacional de la Mujer
Ministerio del Trabajo y Previsión
(ONAM)
Social
Guyana
1991
Women´s Affairs Bureau
Ministerio del Trabajo, Bienestar y
Seguridad Social

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ARTICIPACIÓN
Y
LIDERAZGO
EN
AMÉRICA
L
ATINA
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C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
54
Haití
1994
Ministerio de la Condición
Femenina y Derechos de la Mujer
Presidencia de la República
Honduras
1999
Instituto Nacional de la Mujer
Presidencia de la República
Islas Caimán
1995
Office for Women’s Affairs
Ministry Community
Development, Sports, Women’s
Affairs, Youth and Culture
Islas Vírgenes Británicas
1991
Women´s desk
Chief Minister’s Office
Jamaica
1976
Bureau of Women Affairs
Ministry of Labour, Social Security
and Sport
México
1998
Comisión Nacional de la Mujer
Secretaría de Gobernación
(CONMUJER)
Montserrat
1993
Focal Point for Women’s Affairs
Ministerio de Educación, Salud y
Servicios Comunitarios
Nicaragua
1987
Instituto Nicaragüense de
Ministerio de la Familia
la Mujer (INIM)
Panamá
1998
Dirección Nacional de la Mujer
Ministerio de la Juventud, la
Mujer, la Niñez y la Familia
Paraguay
1992
Secretaría de la Mujer
Presidencia de la República
Perú
1996
Min. de Promoción de la Mujer
Presidencia de la República
y el Desarrollo Humano
Puerto Rico
1994
Comisión para Asuntos
Oficina del Gobernador
de la Mujer
Rep. Dominicana
1982
Dirección Gral. de Promoción
Secretaría de la Presidencia
de la Mujer
Saint Kitts y Nevis
1995
Director of Women’s Affairs
Ministerio de Salud y Asuntos de
la Mujer
Santa Lucía
1997
Division of Women’s Affairs
Ministry Health, Human
Services, Family Affairs & Women
San Vicente y
las Granadinas
1985
Women’s Affairs Department
Ministry of Education, Youth and
Women’s Affairs and Culture
Suriname
...
National Gender Bureau
Ministry of Home Affairs
Trinidad y Tabago
1993
Division of Gender Affairs
Ministry of Culture and Gender
Affairs
Uruguay
1992
Instituto Nacional de la Familia
Ministerio de Educación y Cultura
y de la Mujer
Venezuela
1992
Consejo Nacional de la Mujer
Presidencia de la República
(CONAMU)
Fuente: CEPAL ˝Directorio de organismos nacionales a cargo de las políticas y programas para las
mujeres de América Latina y el Caribe˝ (LC/L.1065/Rev.1), Santiago de Chile, 1998 y versión actua-
lizada en página Web de la CEPAL [http://www.eclac.cl/espanol/investigacion/series/mujer/directo-
rio/directorioorg.htm].
... No hay información disponible.
a El Estado Cubano designó como mecanismo nacional para el adelanto de la mujer a la Federación
de Mujeres cubanas, Organización No Gubernamental reconocida por el Consejo Económico y Social
como entidad con categoría especial.
Continuación Cuadro 12

Page 52
55
Por su parte, la normatividad que da origen a estos mecanismos expresa grados de
legitimidad e interlocución distintos. Así, es distinto un decreto presidencial que una ley
aprobada por el Parlamento o un reglamento de carácter orgánico. En gran parte de los
países el mandato legal de los mecanismos es precario pues dependen de la voluntad del
ejecutivo y no están incorporados en la legislación nacional. Ese hecho tiene graves con-
secuencias para la vinculación entre el mecanismo y las demandas y necesidades de las
mujeres y sus organizaciones. Este conjunto de dimensiones permite sopesar la diversi-
dad de situaciones y los grados de voluntad política de los gobiernos para instalar en su
institucionalidad la agenda internacional de equidad de género.
i) Instrumentos de gobierno para la igualdad de oportunidades entre
mujeres y hombres
A partir de la experiencia de la ley de igualdad de derechos en los países nórdicos y
del Plan de Igualdad de Oportunidades de España, en algunos países de la región se han
formulado planes de igualdad de oportunidades. Los planes de igualdad son instrumen-
tos nacionales para el logro de la equidad de género y el avance de las mujeres y sinte-
tizan la política de los gobiernos en este sentido. Es por ello que, además de incorporar
elementos y normativas generales, establecen medidas y programas específicos que se
deben llevar a cabo en el país. Su adopción constituye un indicador de voluntad política.
Su aplicación es generalmente coordinada por el organismo de gobierno para la mujer,
pero en la mayoría de los casos entraña acciones que deben desarrollar los distintos
organismos, es decir, suponen una acción coordinada de carácter interministerial o
intersectorial. Salvo en Chile y Argentina, la totalidad de los países que cuentan con este
tipo de instrumento, lo han diseñado y puesto en práctica con posterioridad a la última
Conferencia Mundial sobre la Mujer. Su existencia responde a uno de los acuerdos de la
Plataforma emanada de dicho evento.
Casi todos se denominan planes nacionales de acción o planes de igualdad de oportu-
nidades. Su concreción a través de objetivos y metas permite tanto aplicar medidas para el
logro de la igualdad, como desarrollar instrumentos de control de los avances. Se trata casi
siempre de planes quinquenales, es decir, de planificaciones amplias que permitirían ir
evaluando los cambios en la situación de las mujeres y las relaciones de género durante el
período de vigencia. El éxito en su cumplimiento depende de la fuerza y legitimidad del
mecanismo de gobierno encargado, entendidas en términos del respaldo presidencial y de
su capacidad para negociar y establecer alianzas con el resto de los sectores de gobierno,
así como con otros actores no estatales, tanto nacionales, como internacionales.

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P
ARTICIPACIÓN
Y
LIDERAZGO
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AMÉRICA
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C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
56
Si bien hasta ahora las políticas definidas han identificado grupos de mujeres benefi-
ciarias o participantes en programas y planes sociales, introducen al interior del Estado
una lógica o perspectiva nueva. Además permiten cuantificar los recursos destinados a
estas acciones, ya que constituyen materia de debate presupuestario.
Estos planes de acción abordan distintas situaciones vinculadas a las mujeres y al
logro de la igualdad. Sin embargo, dados los niveles de pobreza de los países de Améri-
ca Latina y el Caribe más que constituir políticas generales dirigidas a todas las mujeres,
concentran sus esfuerzos en los grupos de mujeres más vulnerables, ya sea porque se
encuentran en situación de pobreza, o por razones de índole cultural o psicosocial. De
este modo, en Chile, Costa Rica y otros países, tienen directa relación con el o los pro-
gramas de superación de la pobreza y con los procesos de focalización del gasto social.
Si bien ese criterio es razonable, es necesario realizar evaluaciones que permitan detec-
tar si la superación de los obstáculos de género no se pierde en la lucha por la superación
de la pobreza.
Otro elemento significativo que conviene tener en cuenta es la pluralidad de actores
que concurren en ellos. En el Caribe anglófono su diseño e implementación está estrecha-
mente relacionado con las actividades de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y por lo
tanto, constituyen estrategias de tipo subregional. En muchos países de América Latina su
diseño y aplicación no incluyen la participación activa de las organizaciones no guberna-
mentales y organizaciones de la sociedad civil, a pesar de que son vistas como entes con-
sultivos de carácter técnico por el sistema de las Naciones Unidas.
Sin embargo, la presencia de movimientos de mujeres en Brasil, México y República
Dominicana, ha tenido como consecuencia la participación social en la formulación de
propuestas, en el diseño del Plan, en su ejecución o evaluación o en ambas actividades.
Más allá de la voluntad política que expresan, en el futuro deberá evaluarse su impacto
mediante indicadores de resultados.
j) Otros mecanismos nacionales
Además de las instancias gubernamentales directamente encargadas de las políticas
públicas dirigidas a las mujeres, en diversos países (Antigua y Barbuda, Bolivia, Colom-
bia, Costa Rica, Cuba, Chile, Granada, Guyana, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Repú-

Page 54
57
blica Dominicana, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Trini-
dad y Tabago) se han creado, en el ámbito central del gobierno, comités interministeriales,
o comisiones ministeriales, o ambos tipos de mecanismos, para abordar sectorial o
intersectorialmente problemas específicos. En el caso de las instancias intersectoriales,
éstas generalmente son coordinadas por una autoridad del mecanismo nacional o de la
oficina de la Presidencia.
Cuadro 13
INSTRUMENTOS PARA EL LOGRO DE LA IGUALDAD ENTRE
MUJERES Y HOMBRES
PAÍSES
NOMBRE
FECHA
ORGANISMO RESPONSABLE
Antigua y Barbuda
Plan de Acción para el género
1998-2000
División de Asuntos de
y el desarrollo
Género
Argentina
Plan Federal de la Mujer
1999
Consejo Nacional de
la Mujer
Bahamas
Plan Nacional de Acción
...
...
Barbados
Plan Nacional de Acción
...
...
Belice
Plan Nacional de Acción
...
...
(en preparación)
Bolivia
Decreto Supremo para la igualdad
1997
Ministerio de Desarrollo
de oportunidades entre Hombres y
Sostenible y Planificación
Mujeres Bolivianas
Brasil
Estrategias para la igualdad
1995-1999
...
Chile
Plan de Igualdad de
1994-1999
Servicio Nacional de la
Oportunidades para la Mujer
Mujer, SERNAM
Colombia
Política de Participación y
1994
Dirección Nacional de
Equidad para la Mujer
Equidad para las Mujeres
Costa Rica
Tercer Plan para la Igualdad de
1997-2001
Centro Nacional para el
Oportunidades entre hombres
Desarrollo de la Mujer y la
y mujeres PIOMH
Familia
Addendum de los Sectores
1997
Centro Nacional para el
Agropecuarios y del Medio
Desarrollo de la Mujer y la
Ambiente al PIOMH
Familia
Cuba
Plan de Acción Nacional de
1997
...
Seguimiento de la IV Conferencia
mundial de la ONU
Dominica
Plan Nacional para mejorar la
1989
...
situación de la mujer (en revisión)
Ecuador
Políticas para la mujer
1996-2005
Consejo Nacional de la
Mujer
El Salvador
Política Nacional de la Mujer
1997-1999
Instituto Salvadoreño para
el Desarrollo de la Mujer

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ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
58
Granada
Plan Nacional de Acción
...
...
(en preparación)
Guatemala
Política nacional para el desarrollo
1997
...
y promoción de la mujer
Guyana
Política Nacional sobre la Mujer
1996
Comisión Nacional de la
Mujer
Haití
Plan Nacional de Acción
1996
...
Islas Vírgenes Británicas
Plan Nacional de Acción
...
...
Honduras
Plan de Gobierno
...
...
Jamaica
Plan Nacional de Acción
1997-2000
Bureau of Women Affairs
para la mujer
of Women Affairs
México
Programa Nacional de la Mujer
1995-2000
Coordinación General del
Programa Nacional de
la mujer
Nicaragua
Plan Nacional de la Mujer
1994-1996
Instituto Nicaragüense de
la Mujer
Panamá
Plan Nacional Mujer y Desarrollo
1994-2000
Dirección Nacional de
la Mujer
Paraguay
Plan Nacional de Igualdad de
1997-2001
Secretaría de la Mujer.
Oportunidades para las
Presidencia de la República
Mujeres
Perú
Plan Nacional de Mujer y
1998-2000
PROMUDEH
Desarrollo
Rep. Dominicana
Plataforma Nacional para el
1995-2001
Dirección General de
avance de la mujer dominicana
Promoción de la Mujer
Saint Kitts y Nevis
Plan Nacional de Acción sobre
la Mujer
San Vicente y
las Granadinas
Plan Nacional de Acción
...
...
Santa Lucía
Plan Nacional de Acción
...
...
Trinidad y Tabago
Plan Nacional de Acción
...
...
Uruguay
Plan de Acción Instituto de la
...
Instituto Nacional de
Familia y la Mujer
la Familia y la Mujer
Venezuela
Plan Nacional de la Mujer
1998-2003
Consejo Nacional de
la Mujer
Fuente: CEPAL, ˝Directorio de organismos nacionales a cargo de las políticas y programas para las
mujeres de América Latina y el Caribe˝ (LC/L.1065/Rev.1), Santiago de Chile, 1998 y versión actua-
lizada en Página Web de la CEPAL [http://www.eclac.cl./español/investigación/series/mujer/directo-
rio/directorwor.htm.]; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM),
Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Alianza de Mujeres Costarricences, Costa Rica, 1998; Informe a
la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores, Asuntos Internacionales de la Mujer, México, 1998;
Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados America-
nos (OEA) presentado por Antigua y Barbuda en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la
CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres
(CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado por Guyana en la
Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; WEDO,
Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo, Mapping Progress Assesing
Implementation of the Beijing Platform, Nueva York, 1998.
... No hay información disponible.
Continuación Cuadro 13

Page 56
59
Algunos países como Argentina, Costa Rica y México han establecido también comi-
siones nacionales especiales para el seguimiento y monitoreo de los acuerdos sectoriales
en materia de educación, salud, trabajo, vivienda, agricultura y protección de los derechos
de las niñas y las mujeres (UNICEF/FLACSO, 1998a). En los países federados existen,
además, mecanismos estaduales autónomos de adelanto de las mujeres que también revis-
ten gran importancia. Es el caso de Argentina, Brasil, México y Venezuela. En Guyana
existen también diversos mecanismos regionales. Además, en varios países de América
Latina existen oficinas municipales encargadas de asuntos de la mujer. Así las hay en
Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
La existencia de estas otras instancias indica que hay mayor conciencia y voluntad
política de enfrentar en forma integral los problemas de las mujeres y la equidad de géne-
ro. También será pertinente evaluar en el futuro los efectos de su acción.
k) Mecanismos para el seguimiento de los acuerdos de Beijing
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) tuvo como princi-
pal propósito la construcción de una Plataforma de Acción encaminada a eliminar los
obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer en todas las esferas de la
vida social, a promover la igualdad de mujeres y hombres en los procesos de toma de
decisiones y a proteger sus derechos humanos. Esta Plataforma de Acción no es jurídica-
mente vinculante sino que supone un compromiso de los gobiernos, es decir, éstos no
están obligados a cumplirla y por ende, su implementación y fiscalización dependen del
compromiso que asumen y de la capacidad de presión que tenga la sociedad civil, espe-
cialmente las mujeres organizadas.
La responsabilidad nacional en la aplicación y seguimiento fue radicada por los gobier-
nos en los mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres. Sin embargo, algunos
países crearon comisiones, planes de trabajo e instrumentos institucionales específicos para
la puesta en marcha y seguimiento de los acuerdos incluidos en la Plataforma. Dependen del
organismo nacional o tienen carácter interministerial (Argentina, Guyana, Jamaica, México,
Paraguay, República Dominicana, Trinidad y Tabago, Uruguay y Venezuela). Las modali-
dades, objetivos y recursos de que disponen estos mecanismos especiales varían de un país
a otro. No obstante, en términos generales apuntan más a impulsar su puesta en marcha que
a desarrollar actividades sistemáticas y regulares de seguimiento y control.

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AMÉRICA
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C
ARIBE
:
INDICADORES
DE
GÉNERO
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Cuadro 14
MECANISMOS ESTATALES ESPECIALES DE SEGUIMIENTO DE BEIJING
PAÍSES
AÑO DE
MECANISMO DE SEGUIMIENTO
ESTABLECIMIENTO
Antigua y Barbuda
...
National Commission for Women
Argentina
1995
Comisión ad hoc para el seguimiento del
Plan de Acción surgido de la IV
Conferencia Mundial sobre la Mujer
Barbados
...
National Commission for Women
Belice
...
National Commission for Women
Bolivia
1997
Comité de Enlace Post-Beijing nacional
Brasil
...
Comisión Nacional para la implementación
de la Plataforma de Beijing a
Costa Rica
...
Comisión del Consejo Social
Dominica
...
National Commission for Women
Granada
National Commission for Women
Guyana
..
National Beijing Committe
Islas Vírgenes Británicas
...
National Commission for Women
Jamaica
...
Grupo Intersectorial
México
1996
Coordinación General del Programa
Nacional de la Mujer/ Consejo
Consultivo/ Contraloría Social
Paraguay
...
Comisión tripartita de monitoreo,
evaluación
y seguimiento de la Plataforma de
Beijing (Estado-sociedad civil,
Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD))
Rep. Dominicana
1995
Comisión Nacional de Seguimiento
al Plan de Acción de la IV
Conferencia Mundial de la Mujer
San Vicente y
las Granadinas
...
Commission on the status of women
Suriname
...
Directorio asesor del gobierno
Trinidad y Tabago
1997
Informe de Trinidad y Tabago en
relación con la aplicación de la
Plataforma de Acción de Beijing
Uruguay
1997
Comisión de propuestas y seguimiento
de los compromisos contraídos en
Beijing
Venezuela
1996
Comisión Nacional Post-Beijing
Fuente: Informe a CEPAL, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto,
Argentina, 1998; Informe a la CEPAL, Bureau of Women Affairs, Aruba, 1998; Informe a la CEPAL,
Bureau of Women’s Affairs, Barbados, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarro-

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61
llo de la Mujer (CIDEM), Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores,
Asuntos Internacionales de la Mujer, México, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer
Presidencia de la República, Paraguay, 1998; Informe a la CEPAL, Dirección General de Promoción
de la Mujer, República Dominicana, 1998; Informe a la CEPAL, Instituto Nacional de la Familia,
Uruguay, 1998; Informe a la CEPAL, Consejo Nacional de la Mujer Presidencia de la República,
Venezuela; WEDO, Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo, Mapping Progress
Assesing Implementation of the Beijing Platform, Estados Unidos de América, 1998; Página Web de
las Naciones Unidas [http://www.un.org/womenwatch/followup/national/latinsum.htm].
... No hay información disponible.
a Instancia que depende del poder legislativo.
Se destaca la situación de Bolivia y Paraguay, donde la instancia tiene carácter bipartito
y tripartito, es decir, incluye además del gobierno a las organizaciones no gubernamentales y
a los organismos internacionales pertinentes. En otros países también se han establecido
vinculaciones entre el Estado y la sociedad civil, pero que no tienen un carácter tan perma-
nente (Barbados, Brasil, Guyana, Paraguay y República Dominicana). La intensidad de esas
relaciones es bastante disímil. Así, mientras en algunos países hay reuniones mensuales, en
otros ha habido una reunión anual o bianual, y mientras en algunos casos estas reuniones
tienen sólo carácter consultivo en otros sí hay posibilidad de incidencia (UNICEF/FLACSO,
1998). Si bien la creación de estas instancias revela voluntad política, será necesario conocer
el destino de sus informes y el impacto que tengan en relación con los avances.
De hecho, el seguimiento y control de los compromisos está siendo desarrollado más
bien desde el mundo no gubernamental que conforma el movimiento de mujeres. En algu-
nos países el movimiento de mujeres ha creado instancias autónomas para la fiscalización
de los acuerdos de Beijing. Al menos, ese es el caso de Chile y Uruguay. En Chile no
existe una instancia institucionalizada con este propósito a nivel gubernamental, más allá
de las acciones que desarrolle el Servicio Nacional de la Mujer con el Plan de igualdad de
oportunidades para las mujeres que incluye elementos coincidentes con la Plataforma de
Acción. Existe, en cambio, el Grupo Iniciativa Chile, integrado por once organizaciones
no gubernamentales y centros de estudio de mujeres, cuyo propósito principal es el con-
trol ciudadano de los acuerdos de Beijing.
2. PODER LEGISLATIVO
La participación de las mujeres en el Poder Legislativo tiene una larga trayectoria. En
efecto, una vez obtenido el derecho a voto, las mujeres quedaron habilitadas para ser elegi-
das y en algunos países, las primeras parlamentarias fueron elegidas poco después de la

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:
INDICADORES
DE
GÉNERO
62
obtención de ese derecho. Es el caso de Brasil, que tuvo la primera parlamentaria latinoame-
ricana, Carlota Queiroz, diputada federal elegida en 1933. Le correspondió participar en la
elaboración de la Constitución que consagró el voto femenino (1934). No obstante, el acceso
de las mujeres en general ha sido lento y hasta hace poco lograba superar el 20% de los
cargos. Algunas de las razones que se dan para ello son: que las mujeres se autoexcluyen por
temor, que suelen perder en las instancias partidarias en que se deciden los candidatos y que
les resulta muy difícil conseguir recursos para sus campañas electorales. Argentina constitu-
ye la excepción, por cuanto bajo el gobierno de Perón y el liderazgo de Eva Perón, las
mujeres alcanzaron el 21.7% en la Cámara de Diputados (36 diputadas) y el 17.6% en el
Senado (6 senadoras). La representación de mujeres en el Parlamento ha tenido efectos muy
importantes. Su presencia ha permitido la discusión y aprobación de leyes que abordan sus
necesidades. En efecto, leyes de gran trascendencia, como las de protección de la mujer en el
trabajo, cuidado infantil, reformas al código civil, de divorcio, de creación de un mecanismo
para el adelanto de las mujeres, leyes que sancionan la violencia doméstica, la ley de cuotas,
entre otras, han sido propuestas por mujeres en muchos países.
En el presente existen procesos en curso que auguran una incorporación mayor. Se
trata de la creación de mecanismos de acción afirmativa —leyes de cuota o cupo— desti-
nados a aumentar la representación de las mujeres, que están demostrando eficacia. Por
ejemplo, en Argentina, la presencia femenina en la Honorable Cámara de Diputados de la
Nación aumentó del 5.8% (15 diputadas) en 1991 a 27.6% (71 diputadas) en las eleccio-
nes de 1997, tras la aprobación de la ley de cupos (1991).
La mayoría de los países de la región tiene un parlamento bicameral con una cámara
baja, Cámara de Diputados, y una cámara alta o Senado. Esta última tiene mayor poder
que la primera pues tiene poder de veto o de modificación sobre la primera, o ambas
facultades. De acuerdo con la información reunida, los países con mayor representación
femenina en el Senado están en el Caribe: Belice, Barbados, Jamaica y Trinidad y Tabago.
La menor representación está en Argentina, Bolivia y Chile. En Haití no hay ninguna
mujer en ese cargo. Los países con mayor representación femenina en la cámara de dipu-
tados, son Argentina y México, ambos países federales; y el con menor presencia, Para-
guay. En todos los países para los que se cuenta con información, hay representación
femenina en este nivel legislativo. En los países caribeños la presencia femenina es clara-
mente inferior a la que tienen en el Senado.
Otro grupo de países tiene un Parlamento unicameral. Entre ellos, la mayor represen-
tación femenina está nuevamente en el Caribe: Antillas Neerlandesas, Cuba e Islas Vírge-

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63
nes Británicas, pero también la menor: San Vicente y las Granadinas. En promedio la
representación femenina es mayor que la de los parlamentos bicamerales. Este indicador
muestra resultados que están muy lejos del objetivo de la paridad y si bien algunos países
superan la mitad de la meta, en los casos en que tienen parlamento bicameral, ello se da
sólo en una de las cámaras.
Cuadro 15
MUJERES EN EL PODER LEGISLATIVO: PAÍSES CON PARLAMENTO
BICAMERAL. ÚLTIMAS ELECCIONES
(países seleccionados)
SENADO
CÁMARA DE DIPUTADOS
PAÍS
AÑO
AMBOS
MUJERES
PORCENTAJE
AÑO
AMBOS
MUJERES
PORCENTAJE
ELECTORAL
SEXOS
DE MUJERES
ELECTORAL
SEXOS
DE MUJERES
EN EL TOTAL
EN EL TOTAL
Antigua y
Barbuda a
1994
17
3
17.6
1994
19
1
5.3
Argentina
1995
72
4
5.6
1997
257
71
27.6
Bahamas
1997
16
5
31.3
1997
40
6
15.0
Barbados a
1994
21
6
28.6
1994
28
3
10.7
Belice
1993
8
3
37.5
1998
29
2
6.9
Bolivia
1997
27
1
3.7
1997
130
15
11.5
Brasil
1998
81
6
7.4
1998
513
29
5.7
Colombia
1998
102
13
12.7
1998
161
19
11.8
Chile
1997
48
2
4.1
1997
120
13
10.8
Granada
1999
15
3
20.0
1999
13
1
7.7
Haití
1997
27
0
0.0
1995
83
3
3.6
Jamaica
1997
21
5
23.8
1997
60
8
13.3
México
1997
128
19
14.8
1997
500
87
17.4
Paraguay
1998
45
8
17.8
1998
80
2
2.5
Puerto Rico
1997
27
5
18.5
...
51
...
...
Rep.
Dominicana
1998
30
2
6.7
1998
149
24
16.1
Santa Lucía
1997
11
2
18.2
1997
17
2
11.8
Trinidad
y Tabago
1995
31
9
29.0
1995
36
4
11.1
Uruguay
1994
30
2
6.7
1994
99
7
7.1
Venezuela
1998
57
5
8.7
1998
206
27
13.1
Fuente: Informe a la CEPAL, Ministerio de la Condición Femenina y Derechos de las Mujeres, Haití,
1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados
Americanos (OEA) presentado por Granada en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la

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:
INDICADORES
DE
GÉNERO
64
CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Comisión Nacional de Seguimiento a los Compro-
misos de Beijing, El Estado Uruguayo y las mujeres, Montevideo, Editorial Cotidiano Mujer, 1999;
Página Web de la Unión Interpalamentaria (IPU) [http://www.ipu.org/wmn-e/classif.htm]; Página Web
del Congreso de Bolivia [http://www.congreso.gov.bo/indexv3.html]; Página Web del Senado de Puerto
Rico [http://www.senado.gvmt.pr.us/frame-senadores.htm].
a Última información disponible.
Cuadro 16
MUJERES EN EL PODER LEGISLATIVO: PAÍSES CON PARLAMENTO
UNICAMERAL. ÚLTIMAS ELECCIONES
(países seleccionados, por orden de magnitud porcentual)
PAÍS
AÑO
AMBOS
MUJERES
PORCENTAJE
ELECCIONES
SEXOS
DE MUJERES
EN EL TOTAL
Islas Vírgenes Británicas
1998
15
5
33.3
Cuba
1998
601
166
27.6
Antillas Neerlandesas
1998
22
6
27.3
Costa Rica
1998
57
11
19.3
Guyana
1997
65
12
18.5
Ecuador
1998
121
21
17.4
El Salvador
1997
84
14
16.7
Suriname
1996
51
8
15.7
Saint Kitts y Nevis
1995
15
2
13.3
Guatemala
1995
80
10
12.5
Perú
1995
120
13
10.8
Nicaragua
1996
93
9
9.6
Dominica
1995
32
3
9.4
Honduras
1997
128
12
9.4
Islas Caimán
1996
18
...
...
Panamá
1999
70
6
8.5
San Vicente y
las Granadinas
1998
21
1
4.8
Fuente: Nicolasa Terreros Barrios, “Género y poder”, ponencia presentada a la Vigesimocuarta Con-
ferencia de Estudios del Caribe: las nuevas fronteras en el nuevo milenio, Panamá, 1998; Página Web
de la Unión Interpalamentaria (IPU) [http://www.ipu.org/wmn-e/classif.htm]; Elections in the Web
[http://www.agora.it/elections/election/neth_ant.htm]; Página Elections in the Web [http://www.agora.it/
elections/election/cayman.htm].
a) Comisiones parlamentarias para los asuntos de las mujeres
En los últimos años han aumentado los países que cuentan con una comisión parla-
mentaria especializada en asuntos legislativos relacionados con la mujer. Estas comisio-

Page 62
65
nes varían en su constitución, pero tienen un propósito similar: proteger los derechos de
las mujeres y avanzar en el logro de la equidad de género. En algunos casos se trata de
comisiones integradas exclusivamente por parlamentarias y, en general, son presididas
por mujeres. En otros países son instancias técnico legislativas encargadas de proponer y
reformar la legislación. Por ejemplo, en República Dominicana está compuesta por “mu-
jeres notables” y tiene carácter honorífico. Asimismo, estas comisiones tienen diferentes
grados de institucionalización, es decir, de permanencia en el tiempo y de integración al
trabajo legislativo general. Algunas dependen de cada legislatura y tras cada elección par-
lamentaria se renuevan, modifican o eliminan. Es el caso de Bolivia, donde se creó por
primera vez en 1983 una Comisión de la Mujer y actualmente tiene un Comité de Género
y Asuntos Generacionales creado en 1997.
En cerca de la mitad de los países con parlamento unicameral existen comisiones le-
gislativas que se ocupan de los demás temas de interés para la mujer. En Ecuador, El
Salvador, Guatemala, Nicaragua y Perú se trata de comisiones que consideran esos temas
de mujer desde la perspectiva de la familia, o del desarrollo humano.
En los parlamentos bicamerales, generalmente estas comisiones residen en la cámara
baja, excepto en México y Venezuela donde son bicamerales. En Colombia los asuntos de
la mujer son discutidos en una comisión de la cámara alta que aborda una multiplicidad de
otros temas; en Puerto Rico esta comisión radica en el Senado. De acuerdo con las fechas
de constitución de estas comisiones se advierte que aquellas creadas antes de Beijing tienen
un enfoque relacionado con la familia, mientras las que se constituyen con posterioridad
tienden a tener un enfoque en los derechos y la equidad. El nombre de la comisión y su
fecha de creación permiten dar cuenta del enfoque que tienen, más asistencial o promotor,
para mujeres o de género. Revelan también, el balance ideológico y de poder existente en
cada Parlamento. La importancia de su existencia radica, por una parte, en la legitimación
de las necesidades legislativas que surgen de la condición femenina, y por otra, en que
permiten un tratamiento más rápido y especializado de las iniciativas parlamentarias ana-
lizadas. Al mismo tiempo abren un espacio de aprendizaje para los y las integrantes. La
existencia de estas comisiones revela la voluntad política del poder legislativo o de sus
legisladoras por la equidad de género. Muchas de ellas participaron en la Conferencia
Mundial de Beijing y en las actividades de la Unión Interparlamentaria. Las diferencias de
institucionalización expresan distintos niveles de voluntad.

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AMÉRICA
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:
INDICADORES
DE
GÉNERO
66
Cuadro 17
COMISIONES PARLAMENTARIAS PARA ASUNTOS DE LA MUJER,
AÑO DE CREACIÓN
PAÍS
AÑO DE
NOMBRE
CREACIÓN
Argentina
1995
Comisión Bicameral para los Derechos de la Mujer
Bolivia
1997
Comité de Género y asuntos generacionales
(Cámara de Diputados)
Brasil
1996
Comisión Beijing
Chile
1991
Comisión de la Familia (Cámara de Diputados)
Colombia a
...
Comisión Séptima (Senado)
Cuba
1976
Comisión Permanente de Atención a la Juventud,
la Infancia y la Igualdad de Derechos de la Mujer
Ecuador
1989
Comisión Parlamentaria de la Mujer, el Niño y la Familia
El Salvador
1991
Comisión de la Mujer y la Familia
Granada
1998
Comité de Reformas Legales
Guatemala
1986-87
Comisión de la Mujer, el menor y la familia
Guyana
1996
National Comission on Women
Honduras
...
Comisión de la Mujer
México
1997
Comisión de Equidad y Género (ambas Cámaras)
Nicaragua
1991
Comisión Permanente de la Mujer, Niñez, Juventud y Familia
Panamá
...
Comisión Parlamentaria de la Mujer
Perú
1996
Comisión de la Mujer, Desarrollo Humano y Deporte
Puerto Rico
...
Comisión de asuntos de la Mujer (Senado)
Rep. Dominicana
1995
Comisión de Mujeres Asesoras Honoríficas del
Senado de la República
Uruguay
1985
Comisión especial ˝Condición de la Mujer˝
Venezuela
1997
Comisiones de Equidad y Género (Cámara de
Diputados y Senadores)
Fuente: CEPAL ˝Directorio de organismos nacionales a cargo de las políticas y programas para las mujeres
de América Latina y el Caribe˝, CEPAL, Chile 1998; Teresa Valdés y Enrique Gómariz, Mujeres latinoame-
ricanas en cifras, Instituto de la Mujer, Ministerio de Asuntos Sociales de España y Facultad Latinoameri-
cana de Ciencias Sociales (FLACSO), Santiago de Chile, 1995; Mala N. Htun, Participación, representa-
ción y liderazgo político en América Latina, Interamerican Dialogue/WLCA/ ICWR, Estados Unidos de
América, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM), Bolivia,
1998; Informe de la CEPAL, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Cuba, 1998;
Informe a la CEPAL, Women’s Affairs and Social Security, Ministry of Housing, Granada, 1998; Informe a
la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs, Guyana, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones
Exteriores, Asuntos Internacionales de la Mujer, México, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Estudios
Sociales y Publicaciones (CESIP), Perú, 1998; Informe a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de
la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado por Venezuela en la Vigesimonovena Asam-
blea de Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998; Comisión Nacional de Segui-
miento a los Compromisos de Beijing, El Estado Uruguayo y las mujeres, Montevideo, Editorial Cotidiano
Mujer, 1999; Página Web del Senado de Colombia [http://www.senado.gov.co/Senado/ARLEG/Dtarleg.htm];
Página Web del Senado de Colombia [http://www.congreso.gob.gt/Congreso.htm]; Página Web del Senado
de Puerto Rico [http://www.senado.gvmt.pr.us/frame-senadores.htm].
... No hay información disponible.
a Aborda asuntos de la mujer y la familia en relación con muchos temas.

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67
b) Leyes de cupo o cuotas
El debate sobre políticas destinadas a mejorar la presencia de las mujeres en las esferas
públicas ha reconocido la importancia de las medidas de acción afirmativa sugeridas por
la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
A este respecto se señala como principal mecanismo la dictación de normativas que esta-
blezcan un cupo o cuota de mujeres en los cargos de representación. La cuota o cupo tiene
por objeto compensar el desequilibrio que desfavorece a las mujeres, en tanto medida de
acción positiva apunta a restablecer una proporcionalidad. Para ello la cuota propone un
porcentaje mínimo y máximo de representación por sexo.
4
La existencia de una ley de cuotas plantea al menos tres interrogantes: una mayor
representación femenina ¿garantiza avances en la equidad para las mujeres?, ¿cuáles son
los límites y cómo se pone en práctica la legislación? y ¿cuál es su efectividad real en
cuanto a aumentar la representación femenina? El debate actual provee una diversidad de
argumentos, tanto a favor como en contra, en cuanto a aumentar la cantidad y calidad de
las mujeres líderes en el mundo. Los argumentos a favor son variados. Las mujeres deben
estar más representadas en la toma de decisiones, puesto que en caso contrario el sistema
deja de usar eficientemente la totalidad de sus recursos. Producto de sus experiencias de
socialización, las mujeres tienen miradas distintas sobre el mundo y su presencia en la
adopción de decisiones plantearía nuevas interrogantes y permitiría innovar. Más mujeres
en puestos de poder garantizarían la salvaguarda de los intereses de las otras mujeres. Una
presencia equitativa de las mujeres en la vida pública permitiría efectivamente poner en
práctica el principio de la igualdad. Se trata de argumentos que apuntan tanto a la igualdad
entre mujeres y hombres como al reconocimiento de la diferencia. Argumentos en contra
también los hay, aunque de distinta índole. Se señala que las mujeres tendrían menos
experiencia y menos manejo para asumir importantes responsabilidades, por su tradicio-
nal circunscripción al ámbito privado. También se afirma, que hay diferentes grupos de
mujeres y por lo tanto, intereses diversos. Se destaca la importancia de la clase social y
que el acceso a privilegios genera diferencias entre las mujeres.
El análisis de unos y otros argumentos implica preguntarse sobre por qué y para qué
se busca que las mujeres accedan al poder. La respuesta se encuentra a medio camino
4
En 1997 la Unión Interparlamentaria definió el cupo o cuota como “una medida transitoria destinada a favore-
cer la emergencia de una nueva cultura que permita la presencia equilibrada de hombres y mujeres en el Parla-
mento y en el seno de las instancias dirigentes de los partidos políticos”. En 1996, el Consejo Europeo había
considerado esta medida como un reparto del poder entre mujeres y hombres.

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DE
GÉNERO
68
entre los argumentos a favor y en contra. Efectivamente, las mujeres no son un grupo
social homogéneo, puesto que las sociedades de la región se basan en las múltiples dife-
renciaciones establecidas, por género, clase, raza, etnia, generación, etc. pero sí es posible
afirmar que existen experiencias compartidas entre las mujeres. Esto implica que la cuota,
si bien no necesariamente garantiza que las mujeres en el poder actúen desde su identidad
como mujeres sí favorece el ejercicio de un pluralismo social. Esto quiere decir, que aun-
que no siempre los intereses de las distintas mujeres son los mismos, la experiencia común
de ser mujeres implica que la representación política femenina puede mediar las necesida-
des sociales variadas de las mujeres.
Estos mecanismos se inauguraron en América Latina con la aprobación de la ley argen-
tina sobre cupos (1991) y de acuerdo con la información disponible, actualmente hay trece
países en la región que tienen ley de cupos, vigente o en discusión. El porcentaje de la cuota
varía entre un 20% y un 30%. En general opera en las listas de candidatos e implica la
garantía de una igualdad de oportunidades para integrar la competencia política. En algunos
casos, no sólo se asegura un cupo sino la elegibilidad del cupo a fin de que la cuota se haga
efectiva, como es el caso del sistema argentino. En varios países la cuota es progresiva y
tiende hacia un sistema paritario. Sólo en el caso de Argentina es posible tener una evalua-
ción temporal y allí se revela su eficacia por cuanto, desde la vigencia de la ley (1991), la
representación de las mujeres en la Cámara de Diputados casi se quintuplicó (desde 5.8% a
27.6%). La adopción de estas medidas revela la existencia de voluntad política de los distin-
tos actores políticos involucrados en la generación, tramitación y aprobación de la legisla-
ción o normativa pertinente. En el futuro deberán ser más visibles sus efectos.
3. PODER JUDICIAL
El ingreso de las mujeres al poder judicial muestra diferencias importantes con los
otros poderes de Estado. En efecto, jueces y ministros no son elegidos democráticamen-
te.
5
En algunos países, la tardía obtención de la ciudadanía influyó en el acceso a este
poder. Por ejemplo, en 1927 se graduó en Guatemala la primera abogada, pero no pudo
ejercer hasta 1946 por no tener derecho a voto. En Perú se dio un veto expreso al ingreso
5
Cuba tiene Tribunales Populares que son elegidos por las Asambleas del Poder Popular de sus respectivos
niveles.

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69
de las mujeres a los tribunales, por no contar con ese derecho. No sucedió igual en Nicara-
gua donde, a pesar de no ser ciudadanas, sí se designaron mujeres como juezas. Otra
excepción fue Serafina Dávalos, nombrada en 1910 integrante del Tribunal Superior de
Justicia de Paraguay, ya que nunca volvió a designarse posteriormente una mujer para
cargos en ese tribunal.
Cuadro 18
LEGISLACIÓN EN MATERIA DE CUOTAS
PAÍSES
FECHA
LEGISLACIÓN
Argentina
1991
Ley N
° 24.012 (30%)
Bolivia
1997
Ley de Reforma y Complementación del Régimen
Electoral (candidatos plurinominales) (30%)
Brasil
1997
Ley 9.504 (cuota 20% ampliable a 30% en el año 2 000)
Chile
1997
Proyecto de ley sobre modificación de la ley orgánica
de partidos políticos
Costa Rica
1996
Ley 7653 (cuota partidaria y delegaciones de la
Asamblea, del 40%)
Ecuador
1997
Ley de amparo laboral (20%)
Guyana
...
Constitution / Equal Rights Act (30%)
México
1996
Modificación al Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales (30%)
Panamá
1997
Ley N
° 22 (30%)
Paraguay
1996
Ley 834 Código Electoral (20%)
Perú
1997
Ley N
° 26859 Artículo 116
° de la Ley Orgánica
de Elecciones (25%)
1997
Ley N
° 26864 Artículo 10
°, inciso 2 de la Ley de
Elecciones Municipales (25%)
Rep. Domincana
1997
Ley Electoral 275/ 97 (25%)
Venezuela
1997
Ley de Sufragio y Participación Política (30%)
Fuente: Jacqueline Jiménez Polanco, “Mujer y clase política en América Latina”, documento presen-
tado al Vigesimoprimer Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA),
Chicago, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y
Culto, Argentina, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM),
Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Cámara de Diputados, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Servicio
Electoral, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio del Interior, Chile, 1998; Informe a la CEPAL,
Poder Judicial, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), Chile,
1998; Informe a la CEPAL, Alianza de Mujeres Costarricences, Costa Rica, 1998; Informe de la CEPAL,
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Cuba, 1998; Informe a la CEPAL,
Fundación Mujer y Sociedad, Ecuador, 1998; Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs, Guyana,
1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de Relaciones Exteriores, Asuntos Internacionales de la Mujer,
México, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer Presidencia de la República, Paraguay,
1998; Informe a la CEPAL, Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP), Perú, 1998; Informe
a la CEPAL, Consejo Nacional de la Mujer Presidencia de la República, Venezuela, 1998; Centro

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INDICADORES
DE
GÉNERO
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feminista de estudos e assesoria FEMEA N
° 78, Brasilia; Informe a la Comisión Interamericana de
Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentado por Panamá en la
Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República Dominicana, 1998.
Los sistemas de administración de justicia presentan diferencias importantes entre los
países de acuerdo con las tradiciones jurídicas a las que pertenecen, especialmente entre
los de vertiente romana y los de vertiente anglosajona.
El ingreso femenino al Poder Judicial aumentó a contar de la década de 1940. Este
varía en los distintos niveles (primera, segunda o tercera instancia) dependiendo de la
modalidad de designación de los jueces y ministros (por el propio Poder Judicial, el Poder
Ejecutivo, el Senado o por concurso público). En decenios pasados también se vio afecta-
do por la defectuosa separación de los poderes de Estado en ciertos países, vulnerada en
numerosas oportunidades por gobiernos dictatoriales. No obstante, en los últimos años
muchos países han introducido reformas significativas en este ámbito, garantizando la
separación de poderes, perfeccionando los mecanismos de ingreso y ascenso y favore-
ciendo la incorporación de mujeres. Las reformas apuntan a una modernización de la
administración de la justicia, pero sobre todo, a un mejoramiento del acceso para todos los
sectores sociales, en especial los sectores pobres y marginados.
La participación de mujeres en cortes de primera y segunda instancia ha aumentado
significativamente en las últimas décadas, pero no en el nivel superior. La Corte Suprema
de Justicia es, generalmente, tribunal de casación; es el órgano judicial de mayor impor-
tancia en todos los países. Este nivel máximo de administración de justicia presenta dife-
rencias sustantivas entre los países del Caribe y el resto de América Latina. Los países
latinoamericanos comparten una tradición fundada en el derecho romano, que difiere en
sus raíces de las que inspiran a los países anglófonos y de habla holandesa del Caribe. En
el Caribe, la mayor parte de los países miembros del Commonwealth (Anguila, Antigua y
Barbuda, Islas Vírgenes Británicas, Dominica, Saint Kitts y Nevis, y San Vicente y las
Granadinas) comparte la Corte Suprema del Caribe que tiene sede en Santa Lucía. Esta
Corte tiene un representante residente en cada país. Del total de seis representantes, cinco
son mujeres. En las Antillas Holandesas y Aruba la situación es distinta pues la Corte
Suprema de dichos países depende de la monarquía de los Países Bajos Neerlandeses.
Bahamas, Jamaica y Trinidad y Tabago tienen una Corte Suprema autónoma ratificada por
el Jefe de Estado a propuesta del jefe de Gobierno.

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71
En los países de América Latina, en general, los integrantes de las cortes supremas son
ratificados por el órgano legislativo. Las únicas excepciones son Paraguay y Perú donde
los propios miembros del poder judicial eligen a sus representantes a través de los Conse-
jos de Magistraturas o Judicaturas. En algunos casos (Argentina, Brasil, Chile, México,
República Dominicana y Uruguay) la ratificación por el poder legislativo, se realiza por
una propuesta emanada del Poder Ejecutivo, a veces a partir de una preselección realizada
por los propios Ministros de esa Corte. La presencia de mujeres Ministras en este órgano
superior de justicia no supera el 10% o es nula en la mayoría de los países sudamericanos.
En Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Haití, Paraguay y Uruguay no hay ninguna mujer
en estas cortes y tampoco la ha habido en el pasado. En cambio, países del Caribe y
Centroamérica (Cuba, Granada, Guyana, Panamá, República Dominicana y Santa Lucía)
exhiben el mayor porcentaje de mujeres en ella. Particularmente importante es el caso de
Santa Lucía (83.3%) , ya que se vincula con la justicia en una diversidad de países. Nueve
países tienen entre 10% y 15% de mujeres en esa corte, casi todos centroamericanos y
caribeños. El hecho que los Ministros de la Corte Suprema deben retirarse a cierta edad en
la mayoría de los países, sumado al incremento de mujeres en los niveles inferiores, per-
mite augurar que en un mediano plazo aumentará el número de magistradas en este nivel.
No obstante, este indicador aún no refleja plenamente los resultados de los procesos de
reforma y cómo éstos permiten avanzar hacia la paridad. La mayoría de los países no
alcanza ni siquiera la mitad de la meta de 50%.
En las instancias inferiores la participación femenina suele concentrarse en los juzga-
dos que tratan los temas de familia, menores y trabajo. Con las reformas en curso, existen
instancias judiciales en las que se están incorporando crecientemente mujeres. Se trata de
las fiscalías o defensorías públicas, ya sea aquellas vinculadas a la protección de los dere-
chos humanos en general o de las mujeres en particular. La existencia de defensorías para
la protección de los derechos de las mujeres se relaciona con la aplicación de las leyes que
penalizan la violencia doméstica aprobadas en la mayoría de los países de la región. En los
países latinoamericanos que han vivido experiencias recientes de dictaduras o guerras,
éstas apuntan también a los procesos de pacificación. Estas defensorías existen en Colom-
bia, Costa Rica, El Salvador y Perú, entre otros. Resultan notables las diferencias que
muestran este indicador entre los países de las subregiones de América Latina y el Caribe.
Ello se relaciona con la tradición jurídica de los países y las características particulares
que resultan de la historia, raíces culturales y procesos de reforma del poder judicial
implementadas. De esta forma, la situación de los países caribeños es mejor que la de los
países centroamericanos y la de éstos supera a los países sudamericanos.

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INDICADORES
DE
GÉNERO
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Cuadro 19
MUJERES MAGISTRADAS EN LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, DÉCADA DE 1990
(según orden de magnitud porcentual)
PAÍS
AÑO
TOTAL
MUJERES
PORCENTAJE
DE MUJERES
EN EL TOTAL
Santa Lucía
1997
6
5
83.3
Guyana
1998
11
6
54.5
Cuba a
1997
19
9
49.0
Granada
1998
73
27
37.0
Rep. Dominicana
1998
15
5
33.3
Panamá
1998
9
2
22.2
Puerto Rico
1998
7
1
14.3
Nicaragua
1998
...
...
14.0
Bahamas
1998
15
2
13.3
El Salvador
1994
15
2
13.3
Venezuela
1998
15
2
13.3
Guatemala
1991
9
1
11.1
Honduras
1993
9
1
11.1
Jamaica
1998
28
3
10.7
Costa Rica
1998
...
...
10.0
México
1998
11
1
9.1
Ecuador
1996
28
1
3.5
Brasil b
1999
33
1
3.0
Argentina
1998
9
0
0.0
Bolivia
1996
12
0
0.0
Chile
1998
17
0
0.0
Colombia
1997
23
0
0.0
Haití
1999
12
0
0.0
Paraguay
1998
9
0
0.0
Uruguay
1998
5
0
0.0
Perú
1998
...
3
...
Fuente: Teresa Valdés y Enrique Gómariz, Mujeres latinoamericanas en cifras, Santiago de Chile,
Instituto de la Mujer, Ministerio de Asuntos Sociales de España y Facultad Latinoamericana de Cien-
cias Sociales (FLACSO), 1995; Informe a la CEPAL, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio
Internacional y Culto, Argentina, 1998; Informe a la CEPAL, Bureau of Women’s Affairs, Bahamas,
1998; Informe a la CEPAL, Ministry of Foreign Affairs, Bahamas, 1998; Informe a la CEPAL, Centro
de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM), Bolivia, 1998; Informe a la CEPAL, Cámara de
Diputados, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Servicio Electoral, Chile, 1998; Informe a la CEPAL,
Ministerio del Interior, Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Poder Judicial, Chile, 1998; Informe a la
CEPAL, Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), Chile, 1998; Informe a la CEPAL, Consejo
Superior de la Judicatura, Colombia, 1998; Informe a la CEPAL, Alianza de Mujeres Costarricences,
Costa Rica, 1998; Informe de la CEPAL, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
Cuba, 1998; Informe a la CEPAL, Fundación Mujer y Sociedad, Ecuador, 1998; Informe a la CEPAL,
Women’s Affairs and Social Security, Ministry of Housing, Granada, 1998; Informe a la CEPAL,
Ministry of Foreign Affairs, Guyana, 1998; Informe a la CEPAL, Ministerio de la Condición Femenina

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73
y Derechos de las Mujeres, Haití, 1998; Informe a la CEPAL, Secretaría de la Mujer Presidencia de la
República, Paraguay, 1998; Informe a la CEPAL, Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP),
Perú, 1998; Informe a la CEPAL, Bureau of Women’s Affairs, Santa Lucía, 1998; Informe a la Comi-
sión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) presen-
tado por Nicaragua en la Vigesimonovena Asamblea de Delegadas de la CIM, celebrada en República
Dominicana, 1998; Centro feminista de estudos e assesoria FEMEA N
° 77. Brasilia; Comisión Nacio-
nal de Seguimiento a los Compromisos de Beijing, El Estado Uruguayo y las mujeres, Montevideo,
Editorial Cotidiano Mujer, 1990; Página Web del Tribunal Superior de Justicia de Brasil [http://
www.stj.gov.br/stj/default.asp]; Página Web de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México
[http://www.scjn.gob.mx/inicial.asp]; Página Web Magistrados de la Corte Suprema de Justicia de
Panamá [http://www.sinfo.net/orgjup/organo.htm]; Página Web del Tribunal Supremo de Puerto Rico
[http://www.tribunalpr.org/pleno.html]; Página Web del Gobierno de la República Dominicana [http:/
/www.gov.do/Jueces/Jueces%20SCJ.htm]; Página Web de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela
[http://www.csj.gov.ve/magistrados/magistrados.html].
… No hay información disponible.
a Tribunal Supremo Popular. Corresponde a jueces profesionales.
b Tribunal Superior de Justicia.

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V. PARTIDOS POLÍTICOS
L
a participación femenina en partidos políticos tiene una larga historia e incluye la
creación de partidos políticos femeninos a comienzos de siglo y durante la lucha
por la obtención de la ciudadanía. Cabe mencionar el Partido Republicano Femenino, crea-
do en 1910 en Brasil; el Partido Feminista, en Argentina en 1918; el Partido Cívico Femeni-
no en Chile en 1922 y el Partido Nacional Feminista, en Panamá en 1924, entre otros.
Lograda la ciudadanía y convencidas de que ello garantizaba la igualdad, muchas
mujeres del movimiento sufragista se integraron a los partidos políticos tradicionales
desarticulándose con ello el movimiento y perdiendo visibilidad pública.
La participación femenina en los diversos partidos ha sido históricamente activa
en los niveles de base, pero ello no se refleja adecuadamente en las directivas nacionales.
Esta participación reviste gran importancia pues los partidos políticos constituyen, no
sólo un sistema de representación y un canal de mediación entre la ciudadanía y el Estado,
sino también una vía de acceso a la toma de decisiones en el Estado.
Actualmente, de acuerdo con los datos obtenidos, la participación de las mujeres en
las directivas nacionales de los partidos políticos es muy variable, especialmente al inte-
rior de cada país. Esta oscila entre un 3% y un 50%, con un 20% como promedio. Sin
embargo, las mujeres constituyen entre el 40 y 50% de los afiliados. Mayoritariamente,
los partidos políticos no presentan equidad entre mujeres y hombres en sus directivas.

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:
INDICADORES
DE
GÉNERO
76
Cuadro 20
MUJERES EN DIRECTIVAS NACIONALES DE PARTIDOS POLÍTICOS, PAÍSES
SELECCIONADOS, ÚLTIMO AÑO DISPONIBLE
PAÍSES
AÑO
NOMBRE
DIRECTIVAS
T
M
PORCENTAJE
DE MUJERES
EN EL TOTAL
Argentina
1998
Partido Justicialista
33
2
6.1
Unión Cívica Radical
25
2
8.0
FREPASO
8
1
12.5
Bolivia
1998
Movimiento Revolucionario
nacionalista
12
2
16.6
Movimiento Bolivia Libre
7
1
14.2
Conciencia de Patria
(CONDEPA)
9
2
22.2
Brasil
1998
Partido de los Trabajadores (PT)
86
26
30.2
Demócrata Laborista (PDT)
121
18
14.8
Chile
1998
Partido Demócrata Cristiano
46
9
19.5
Partido Socialista
36
6
16.6
Partido por la Democracia