*  Introducción

*  características de la Planeación con Perspectiva de género                                 

*  niveles en los que trabaja la PPG

*  ¿Qué son  ámbitos de interacción?

*  ¿qué son roles de genero?

*  género y ámbitos de interacción

*  ¿qué es género?

*  factores influyentes en las relaciones de género

*  condición y posición

*  necesidades prácticas e intereses estratégicos

*  acceso y control de recursos y beneficios

*  autonomía

*  participación

*  ¿cómo se ha entendido el desarrollo?

*  ¿Como ha sido considerada la mujer en el desarrollo?

*  ¿qué es el enfoque de género y desarrollo

*  una propuesta de desarrollo

 

 

 

 

 

 

¿qué son?

Las Herramientas Conceptuales son síntesis de los conceptos y definiciones básicas de la PPG y son, a la vez, la base de las Herramientas Técnicas que se utilizan en la planeación de proyectos y programas desde una perspectiva de género.

Constituyen el material de estudio y reflexión mínimo para la persona capacitadora, mediante el cual ésta podrá orientar y apoyar las discusiones que se presenten en el proceso de capacitación.

Se pueden usar en los talleres, ya sea como introducción a las discusiones o como síntesis, en los casos en los cuales se hagan presentaciones de conceptos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El concepto de género es una construcción social, lo cual implica que es creado y por lo tanto cambiante y, sobretodo, que se genera, se mantiene y se reproduce, fundamentalmente, en los ámbitos simbólicos del lenguaje y de la cultura.

La perspectiva de género permite evidenciar cómo los grupos humanos, a partir de las diferencias biológicas, construyen los conceptos de masculinidad y feminidad y atribuyen simbólicamente características, posibilidades de actuación y valoración diferentes a las mujeres y a los hombres, produciendo en la mayoría de las sociedades sistemas sociales no equitativos.

La perspectiva de género muestra que las diferencias entre mujeres y hombres son cambiantes y que, en los últimos cincuenta años sus relaciones se han transformado. Este fenómeno se ha caracterizado por el aumento de la figuración de la mujer y por una variación favorable de su significación dentro de la sociedad. A pesar de esto, la perspectiva de género muestra también, que hacia la mujer existe aún una profunda subvaloración, en lo que se refiere a su participación e importancia.

La búsqueda de la transformación de las actuales relaciones de género, exige una reconstrucción del ordenamiento simbólico de lo femenino y de lo masculino en la interacción social. Así que  limitarse a una transformación de los niveles de acceso y de control en el ámbito de lo material –empleo, roles, cargos, servicios- sólo solucionaría parcialmente el problema.

La Planeación con Perspectiva de Género (PPG), en consecuencia, debe superar la atención a las particularidades (necesidades prácticas e intereses estratégicos) de hombres y de mujeres, y orientarse hacia una transformación más estructural del sistema de relaciones masculino- femenino, cuyo fundamento sea la equidad en la diferencia. 

La Planeación con Perspectiva de Género apunta a una reestructuración de los supuestos teóricos, las metas y los indicadores de éxito de los proyectos y programas concretos, y no solamente al reordenamiento de la distribución de los recursos y beneficios que generen.

Las condiciones materiales y las condiciones simbólicas, subjetivas y culturales, son dos sistemas en permanente interacción e interdependencia. Aplicado a los planes de desarrollo y a lo social, esto quiere decir que la equidad no es m subproducto del desarrollo ni un resultado derivado del crecimiento económico, sino una condición esencial de aquél. En concreto, en los proyectos y programas, las acciones de transformación cultural y de reflexión sobre identidades y valores, deben estar incorporadas desde su inicio.

Es necesario entonces, proponer un modelo de desarrollo que no fije su objetivo en la producción de bienes materiales y en el consumo, y que asuma la responsabilidad de generar un mejoramiento integral de la calidad de vida de todas las personas, potenciando también la satisfacción de las necesidades de afecto, creatividad, participación, ocio, libertad e identidad, entre otras.

El establecimiento de metas, objetivos y logros para trabajar por una transformación cultural y por una reconstrucción de identidades masculina y femenina, no se puede realizar de la misma manera que se utiliza para las transformaciones de tipo material (empleos, niveles educativos, posiciones de poder), que son de carácter claramente previsible y cuantificable. Es necesario generar un proceso permanente de reflexión y de creación de nuevas formas de relación entre los géneros, y esto implica construir procesos cada vez más amplios de autonomía, generación de poder, participación y organización.

Todo lo anterior implica una concepción de sociedad, en la cual no se reclamen privilegios por ningún concepto y en la que se valore la diversidad, no como un mal necesario, sino como la principal riqueza y atractivo de las relaciones humanas, sociedad a la que correspondería una forma de organización social con una democracia participativa, consolidada tanto en los niveles macro como microsociales, a través de mecanismos adecuados para la concertación fructífera, pacífica y equitativa de los diferentes intereses.

 

 

 

 

       

 

 

 

¿Para qué sirven?

Las Herramientas Conceptuales de PPG, sirven para evidenciar que el género es una variable crítica de análisis, tan importante como la de clase social, para la comprensión de la sociedad y la planeación de su desarrollo.

Definen claramente los planteamientos de la Planeación con Perspectiva de Género como una alternativa de trabajo en la construcción de proyectos y programas de desarrollo más eficientes y con mayores posibilidades de aportar en la construcción de sociedades más equitativas.

Señalan los campos en los cuales sería necesario trabajar para lograr transformaciones más estructurales de la sociedad, en lo que a equidad de género se refiere, campos de los cuales, los programas y proyectos son sólo una parte. Esto permite ampliar el campo de análisis y plantear algunos retos para las instituciones interesadas en la perspectiva de género.

Las Herramientas Conceptuales de PPG son útiles para hacer introducciones o para alimentar discusiones sobre estos temas. Constituyen una información esencial para los capacitadores y capacitadoras.

 

                                                                             

   

 

 

Características de la Planeación con Perspectiva de género                                

 

Es un enfoque de planeación de desarrollo, que aporta principios, conceptos y herramientas, con el fin de que las políticas, los programas y los proyectos, promuevan en su acción la equidad entre mujeres y hombres.

Según este enfoque, la planeación del desarrollo debe tener las siguientes características1:

1. La planeación no es simplemente un proceso técnico, sino que también es un proceso político: el logro de la equidad entre los géneros, precisa que se efectúe una redistribución de recursos y de poder, lo que requiere una negociación de intereses. Esto significa que la planeación debe estar apoyada en una metodología que considere la dimensión política de la negociación, como un asunto central. La planeación que se limita a dirigir su acción a la satisfacción de las necesidades prácticas, bien puede quedarse en un nivel técnico. Pero cuando se aborda el campo de los intereses estratégicos, cuyo logro requiere una transformación de los roles de género tradicionales, es necesario trabajar el nivel político.

2. El conflicto forma parte del proceso de planeación: se parte de la premisa de que en una sociedad plural hay diversidad de intereses, que frecuentemente están en conflicto. El enfoque de la PPG, considera que la planeación debe encarar el conflicto, y no evadirlo, pues éste puede enriquecer la planeación y hacerla más efectiva. También busca crear las bases para que la negociación de intereses se realice en condiciones de igualdad entre los actores sociales involucrados, lo cual implica desarrollar procesos de generación de poder para los grupos sociales en desventaja, entre los que se cuenta el de las mujeres.

3. La planeación involucra procesos de transformación: el logro de la equidad entre los géneros, supone un cambio en las actitudes y en las formas Cotidianas de actuación, por parte de los hombres y de las mujeres. Este, es un proceso que se realiza a través de transformaciones sociales de carácter estructural.

4. El debate democrático de intereses hace parte de la planeación: en el proceso de planeación interviene una multiplicidad de grupos, con diversidad de intereses. Propiciar la participación de todos esos grupos, debatiendo desde sus diferentes posiciones, constituye una parte central de la planeación. La definición de los intereses a los que va a responder la planeación, efectuada por un grupo de «expertos», no permite el debate y tiende a fortalecer las relaciones tradicionales de poder.

 

 

1 Adaptado de Moser, Caroline, "Gender Planning and Developrnent", theory, practice and training. Reutiedge, New York, 1 993.

 

                 

v  ¿cómo son los proyectos con perspectiva de género?

La PPG requiere que los proyectos, los planes y las políticas de desarrollo,  se planeen, se ejecuten y se evalúen, teniendo en cuenta los siguientes requisitos:

Ø    ...que busquen la participación equitativa, tanto de las mujeres como de los hombres, durante los diferentes momentos de la planeación.

Ø    ...que creen las condiciones y los mecanismos necesarios para lograr la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, en lo que tiene que ver con el acceso y con el control de servicios, de recursos, de información y de procesos de toma de decisiones.

Ø    ...que mejoren las condiciones de vida de ambos géneros y que busquen, a la vez, transformar la posición de la mujer con relación a la del hombre, a la de su comunidad y a la de la sociedad en general.

Ø    ...que aporten a la flexibilización y a la revaloración de los roles que las mujeres y los hombres juegan en la sociedad.

Ø    ...que analicen -antes de que se produzcan- los efectos de las acciones de un proyecto / plan / política de desarrollo, sobre los diferentes grupos sociales.

Ø    ...que definan explícitamente, en qué medida mujeres y hombres podrán llegar a beneficiarse con su acción.

 

v  ¿Cómo se planifica con perspectiva de género?

Para realizar proyectos con perspectiva de género es necesario:

Ø    Concertar  políticamente los cambios que la integración de la PPG puede generar en la estructura de poder de la institución, a mediano y largo plazo.

Ø    Revisar y adecuar las estructuras y los procedimientos institucionales, con el objeto de crear la capacidad para planear y ejecutar proyectos con perspectiva de género.

Ø    Revisar y adecuar los instrumentos de planificación, de implementación y de evaluación de proyectos de desarrollo, en lo que se refiere a:

·        Metodologías y técnicas utilizadas para el análisis de la situación y para la definición del problema

·        sistemas de recolección, de sistematización y de interpretación de la información

·        Formulación de estrategias y de objetivos de desarrollo

·        metodologías de trabajo

·        Sistemas de monitoreo y de evaluación

 

 

v  Para lograr todo esto  se debe:

Ø    Generar información, desagregada por sexo, sobre la situación actual, tanto de los hombres corno de las mujeres que participan en el proyecto, con el fin de identificar sus necesidades y sus intereses.

Ø    Identificar los roles de género de la población participante.

Ø    Conocer cómo es la división del trabajo entre las mujeres y los hombres.

Ø    Analizar los factores que influyen en la estructura de las relaciones de género y que contribuyen a mantenerla.

Ø    Definir,  en forma diferenciada, las necesidades prácticas relacionadas con las condiciones de vida de las mujeres y de los hombres.

Ø    Crear  mecanismos para que las mujeres discutan y definan los intereses estratégicos relacionados con su posición en las relaciones de género y en la comunidad, y para que exploren alternativas de transformación de dichas relaciones.

Ø    Definir los obstáculos que existen y los potenciales con que se cuenta para lograr la participación equitativa de las mujeres y de los hombres.

Ø    Establecer alianzas al interior de la organización, con el fin de apoyar el cambio.

Ø    Formular objetivos y buscar efectos a corto, mediano y largo plazo, que no solamente mejoren las condiciones de vida de la población, sino también la posición social de la mujer con relación al hombre, a su comunidad y a la sociedad en general.

Ø    Identificar indicadores que permitan hacer el seguimiento y la evaluación del impacto del desarrollo, sobre las mujeres y sobre los hombres.

Ø    Crear y aplicar mecanismos de participación, con el objeto de involucrar, tanto a las mujeres como a los hombres, como directos protagonistas en la toma de decisiones del desarrollo.

Ø    Asignar recursos suficientes para llevar a cabo la readecuación institucional necesaria.

Ø     

 

 

 

 

niveles en los que trabaja la PPG

La PPG tiene como objetivo final, aportar al logro de la equidad de género. Este objetivo tan complejo, debe ser trabajado desde dos grandes ejes que son: los diversos niveles de actuación y los diferentes ámbitos de interacción en los que se desarrolla la realidad cotidiana de las mujeres y de los hombres, teniendo la integralídad como criterio fundamental de trabajo.

Este cuadro ofrece una imagen de la manera como se relacionan los ejes «niveles de actuación» y «ámbitos de interacción», que se explican en  seguida:

 

niveles de actuación

La integralidad que la PPG plantea se refiere, por una parte, a la intervención en múltiples niveles de actuación social e institucional, para lograr superar la marginación del tema de la equidad entre los géneros. Todos estos niveles -que interactúan permanentemente- son:

v  desarrollo conceptual y realización de investigaciones

En este nivel se ubica el debate conceptual y metodológico sobre los diferentes temas relacionados con la construcción de las relaciones de género y con sus formas de concretarse en la realidad. La investigación ha aportado -y debe continuar haciéndolo- datos e imágenes de estas muestras concretas de las relaciones de género en tópicos específicos.

v  establecimiento de políticas nacionales, integración a planes de desarrollo y marco jurídico

En este nivel se trabaja en el diseño y en la puesta en marcha, tanto de políticas nacionales que promuevan la equidad entre los géneros como en la integración de la perspectiva de género a políticas nacionales centradas en otros temas (sectoriales), y a los planes de desarrollo nacionales, departamentales y municipales. También se trabaja en este nivel, el desarrollo y reglamentación de leyes que controlen los factores de inequidad entre los géneros en diferentes ámbitos (laboral, de acceso a servicios, de acceso a los niveles de toma de decisiones).

v  adecuación institucional

Este nivel contempla acciones de transformación de la estructura y de los procedimientos de gestión de las organizaciones, tanto gubernamentales como no gubernamentales. Se trata de acciones relacionadas con la planeación de proyectos, con la asignación presupuestal, con el manejo de información, con la capacitación de funcionarios, con la prestación de servicios y con la evaluación. Con esto, se pretende que la perspectiva de género se integre de manera estructural a la acción institucional, y que la estrategia utilizada para enfrentar el problema de la inequidad, no se restrinja a pequeños y marginales programas dirigidos a mujeres y ejecutados por unidades de la institución, de bajo status y con escaso presupuesto.

v  aplicación a proyectos y a programas 1

Este nivel se refiere a acciones específicas -que tienen que ver con lo operativo- en las instituciones gubernamentales, en las no gubernamentales y en las agencias de cooperación internacional. Como se ha aclarado antes, la PPG se aplica a cualquier proyecto de desarrollo y no solamente a proyectos dirigidos a mujeres.

v  fortalecimiento de la participación, organización y autonomía

La PPG tiene como uno de sus planteamientos centrales, la necesidad de que toda acción de desarrollo se realice de manera participativa y de que contribuya a fortalecer la organización y la autonomía de la población involucrada, especialmente de los grupos más marginados de las esferas de decisión y que cuentan con escaso poder de negociación

v   cotidianización de las relaciones de equidad

Las relaciones entre los géneros se recrean permanentemente en lo cotidiano. Es ahí, donde se perciben más claramente las transformaciones, los conflictos, la solidaridad entre mujeres y hombres, las inquietudes sobre las identidades femenina y masculina, las pequeñas conquistas, los temores. Por esto, puede decirse que la cotidianidad es un escenario privilegiado para trabajar en el logro de la equidad entre los géneros, a través de la reflexión, del diálogo y de la búsqueda de alternativas que permitan la justa satisfacción de las necesidades de los hombres y de las mujeres.

ámbitos de interacción 2

La integralidad planteada por la PPG se refiere, por otra parte, a que al trabajar tomando en cuenta todos los ámbitos de interacción de las personas: el reproductivo, el productivo, el comunitario, el político y el cultural, se intenta superar algunos enfoques -del desarrollo humano y del problema de la equidad entre los géneros- que han centrado su análisis y su acción en uno sólo de esos ámbitos.

La PPG plantea, entonces, la necesidad de realizar programas integrales, que revisen cuidadosamente la realidad cotidiana de las mujeres y de los hombres, y que consideren cualquier acción tomando en cuenta la complejidad de dicha realidad. Por otra parte, la PPG plantea que sólo intervenciones integrales, pueden llegar a remover los obstáculos que impiden conseguir la equidad de género, de manera más profunda y permanente.

Las fallas cruciales de las intervenciones que no toman en cuenta todos los ámbitos de interacción de las mujeres y de los hombres están en que:

Ø     Proponen actividades que no se ajustan a los múltiples roles de las mujeres y terminan sobrecargándolas de trabajo.

Ø     Pueden limitar la acción de las mujeres, especialmente en lo comunitario y en lo político, debido a que no encaran los obstáculos específicos que éstas tienen para participar.

Ø     Tienden a mantener los roles tradicionales de género y a hacer caso omiso de la problemática que esto genera, especialmente para las mujeres.

Ø     No plantean alternativas para transformar los roles tradicionales de los hombres, que podrían enriquecerlos en su desarrollo personal, tales como la posibilidad de que asuman de una manera distinta, las tareas relacionadas con el ámbito reproductivo.

Ø     Al realizar acciones aisladas, no cuestionan las relaciones entre las mujeres y los hombres.

 

1 Este manual ha enfatizado el trabajo en este nivel, aunque muchas herramientas de las que contiene pueden ser útiles para otros niveles. 

2 La definición de los ámbitos de interacción se encuentra en los Conceptos Básicos en esta misma sección de Herramientas Conceptuales.

 

 

 

 

 

 

 

¿Para qué sirven?

Las Herramientas Conceptuales de Análisis de Género, constituyen la base teórica para la aplicación de la perspectiva de género a la planeación de proyectos y programas de desarrollo. Guardan correspondencia con las Herramientas Técnicas de Análisis de Género.

Presentan los conceptos básicos de la Planeación con Perspectiva de Género, de manera clara y sintética, para facilitar el desarrollo de los talleres de capacitación

Introducen las categorías a través de las cuales es posible evidenciar las diferencias entre las mujeres y los hombres, en cuanto a su situación social, sus necesidades e intereses, y su acceso y control de recursos y beneficios.

Son útiles para que la persona capacitadora se prepare y tenga los elementos conceptuales necesarios para la realización de talleres, como apoyo para los participantes de un taller y también como material de lectura para personas interesadas en la PPG.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 ¿Qué son  ámbitos de interacción?

Quienes se interesan en el estudio de las relaciones entre los géneros, así como en la búsqueda de sistemas sociales que favorezcan la equidad entre las mujeres y los hombres, han encontrado útil caracterizar los grupos humanos -según la forma como se organizan para realizar actividades- en cinco grandes ámbitos de interacción: Reproductivo, productivo, comunitario, político y cultural.

v    reproductivo

Comprende todas las interacciones que un grupo realiza para desarrollar actividades que conduzcan a la supervivencia de la especie y a la recuperación del potencial de trabajo de todos los miembros de la unidad social básica (hogar). Incluye acciones tales como la reproducción, la crianza, la alimentación, el cuidado de la salud, el descanso, el apoyo afectivo y la organización del hogar.

v   Productivo

Comprende todas las interacciones que el grupo realiza con el objeto de transformar la naturaleza y producir bienes y servicios para consumo e intercambio. Generalmente, son las actividades reconocidas como trabajo, y que contribuyen al ingreso familiar, siendo -casi siempre- recompensadas con un salario.

v  comunitario

Comprende todas las interacciones que realiza el grupo, orientadas a mantener las condiciones básicas de funcionamiento y de bienestar del grupo social en su conjunto. Agrupa las actividades colectivas que procuran la obtención de servicios y el fortalecimiento de las organizaciones sociales de base, así como las actividades de negociación entre diversos grupos de la comunidad y el Estado.

 

v  Político

Comprende las interacciones que el grupo realiza para adquirir y manejar poder, así como la forma de organización para tomar decisiones concernientes a toda la sociedad o a grupos de ella. Incluye actividades que se ejecutan en los niveles directivos o de representación de las diferentes organizaciones de la sociedad:

Partidos políticos, sindicatos, ONGS, organizaciones de base y organizaciones gremiales, además de las que se realizan en todas las instancias de decisión de la administración pública, tanto en los niveles nacionales como en los locales, y en las ramas ejecutiva, legislativa y judicial.

v   Cultural

Comprende todas las interacciones que el grupo realiza para producir, mantener y controlar los ideales de vida, los valores, las creencias y las normas del grupo social. Reúne las actividades de socialización, de aculturación, de generación de opinión pública, y de orientación y de manejo ideológico, a través de múltiples medios, tales como la crianza, la educación formal, los medios masivos de comunicación, y las expresiones de la cultura popular, entre otras, ritos y fiestas.

 

 

 

 

 

 

 

¿qué son roles de género?

Un rol es el conjunto de asignaciones relacionadas con la forma de ser, de sentir y de actuar, que un grupo social señala a las personas que lo componen y, a la vez, es la forma como esas personas asumen y expresan en la vida cotidiana esas asignaciones.

En todas las sociedades actuales, la organización y el funcionamiento del grupo humano implican el desempeño de múltiples roles. No existe ningún grupo en el que todos sus integrantes desempeñen todos los roles. A medida que el grupo crece, aumenta la cantidad de roles y se produce una cada vez mayor diferenciación de éstos.

Los criterios que sirven para diferenciar los roles en una sociedad (especialización) son variados y, por lo general, no actúan aisladamente, sino que lo hacen  interactuando con otros. Algunos de los más utilizados son los de raza, edad, etnia, religión, clase social, preferencia sexual y afiliación política.

Y, si bien, todos los criterios anteriores son comunes a la mayoría de las sociedades occidentales de la actualidad, el más utilizado universalmente para hacer diferenciaciones, es el de género. En casi todas las sociedades, la diferenciación social de roles, se hace entre los que corresponden a las mujeres y los que corresponden a los hombres.

 

 

Analizado desde la perspectiva de un desarrollo humano integral y equitativo, este proceso de asignación de roles, que generalmente es aceptado como necesario para el crecimiento y el progreso de las sociedades, presenta la grave falla de ir acompañado por un proceso simultáneo de valoración diferencial entre unos roles y otros, que en consecuencia, lleva a la subordinación de unos grupos a otros, dentro de la sociedad.

En el análisis social, el concepto de roles de género es fundamental para comprender cuatro procesos que se  interrelacionan en la actuación social cotidiana. De la transformación de esos procesos, que se explicarán en seguida, depende en gran parte el avance hacia una sociedad más equitativa.

1.      El proceso mediante el cual, el hecho de ser hombre o de ser mujer, se asocia «naturalmente» con algunas actividades, potencialidades, limitaciones y actitudes.

Ejemplo: Los hombres son inteligentes, buenos dirigentes, expresan poco el afecto y son muy activos sexualmente, mientras que las mujeres son intuitivas, creativas, buenas educadoras y expresan mucho el afecto.

2.      El proceso -correlativo al anterior- mediante el cual algunas actividades o expresiones se clasifican, también «naturalmente», como masculinas o como femeninas.

Ejemplo: «Llorar es de niñas», «la agresividad es masculina», «conquistar es de hombres» o «la sensibilidad es femenina».

3.      El proceso mediante el cual, los grupos sociales valoran de manera diferencial las actividades identificadas como «masculinas» o corno «femeninas».

Ejemplo: El poder político (que se identifica como masculino) es altamente valorado, mientras que la crianza de los niños (que se identifica como femenina) es poco valorada.

4.      El proceso mediante el cual la misma actividad es valorada en forma diferente, dependiendo de si es realizada por un hombre o por una mujer.

Ejemplo: Si quien cocina es una mujer, se trata de una cocinera, mientras que si quien cocina es un hombre, se trata de un chef; si quien llora es una mujer, es porque es sensible; si quien llora es un hombre, es porque tiene un carácter débil.

 

 

género y ámbitos de interacción

Las actividades concretas asignadas a las mujeres y a los hombres, varían de un grupo a otro -hasta el punto que actividades consideradas como femeninas en unos grupos son consideradas como masculinas en otros-, sin embargo, es posible afirmar que existen unas tendencias generales de asignación de actividades en la mayoría de los grupos.

Reconocer esas tendencias permite analizar, comprender y proponer transformaciones en la relación entre género y ámbitos de interacción predominante en la mayoría de las sociedades occidentales.

En la actualidad la tendencia más importante en la relación entre género y ámbitos de interacción es la tendencia al cambio. Es posible afirmar que en los últimos 50 años se ha producido la transformación más radical de toda la historia de la humanidad, en lo que se refiere a la relación mujeres-hombres. El cambio fundamental ha residido en la aparición de un nuevo sujeto social: «la mujer».

Estas transformaciones, que han estado signadas por conflictos y contradicciones, y que afectan la estructura social en su esencia, han sido producto de grandes esfuerzos, principalmente de las organizaciones de mujeres y de cada mujer en su cotidianidad.

A pesar de los grandes cambios operados y de la tendencia hacia la equidad, toda- vía subsiste -y tal vez, por varias generaciones más- una serie de constantes en la relación género-ámbitos de interacción:

Ø     Sigue existiendo una fuerte división entre los roles de las mujeres y los de los hombres, y una valoración social desigual para los diferentes ámbitos de interacción.

Ø     La transformación se ha operado, en gran medida, debido a que las mujeres han asumido actividades y funciones tradicionalmente clasificadas como masculinas. Sin embargo, aún muy pocos hombres asumen actividades y funciones tradicionalmente clasificadas como femeninas. En la práctica, esto ha llevado a producir una sobrecarga de trabajo para la mujer, llegando al punto de generar lo que muchos autores llaman la «triple jornada» de las mujeres.

Ø     Todavía son mucho mejor valoradas y recompensadas las actividades que son desempeñadas, en su mayoría, por hombres, que las que son desempeñadas, en su mayoría, por mujeres.

Ø     Existen dos ámbitos de interacción particularmente difíciles de transformar: el primero es el reproductivo, que continúa considerándose de responsabilidad casi exclusiva de las mujeres, y que es poco valorado y no tiene remuneración; el segundo es el político, desde el cual se efectúa el ordenamiento general de la sociedad y que, casi en su totalidad, es de dominio masculino (90%).

Ø     En el ámbito productivo, hombres y mujeres se desempeñan por igual, pero el trabajo de los hombres tiende a ser remunerado, y además mejor remunerado que el de las mujeres, a ser más estable, a estar más vinculado a la economía formal y a posiciones de decisión, mientras que el trabajo de las mujeres tiende a no ser reconocido como remunerable y, si lo es, no es tan bien remunerado como el del hombre, es más inestable, está más vinculado a la economía informal y, por lo general, a posiciones subordinadas.

Ø     En el ámbito comunitario hay una tendencia a que las mujeres sean la mayoría en todas las labores de ejecución y presencia diaria, mientras que para los hombres, la tendencia es a ocupar posiciones de liderazgo o ligadas al manejo económico.

Ø     En el ámbito cultural se mantiene muy firme la tendencia a que los hombres generen la ideología y la normatividad en los niveles macrosociales del Estado y en las grandes instituciones, actuando a través de los canales de difusión masiva, mediante la utilización de recursos escritos o audiovisuales. Mientras tanto, hay una tendencia a que la mujer actúe en lo cotidiano microsocial, a través de la comunicación oral directa.

 

 

 

 

¿qué es género?

La primera y fundamental referencia que se hace sobre una persona, se basa en sus características biológicas: si tiene vulva es una niña y si tiene pene es un niño. Así, en el momento de su nacimiento, el primer comentario trascendental que se hace sobre la vida de esa persona es: «es una niña,» o «es un niño».

Con esa frase se da inicio a una extensa cadena de asociaciones, que se reproduce cotidianamente durante la niñez, la adolescencia, la adultez y la vejez, y que influye determinantemente en la vida de esa persona. Decisiones tales como su nombre, su ropa, sus juguetes, o la cantidad de alimentos que recibirá, variarán, según se trate de un niño o de una niña.

Igualmente, habrá diferencias con respecto al lugar que esa persona ocupará en la familia, al tipo específico de contacto físico que se tendrá con ella, a la forma particular como se le mostrará afecto y a las expectativas específicas que habrá sobre ella.

De la misma manera, esta cadena de asociaciones determinará -dependiendo de si se trata de un niño o de una niña, de un joven (hombre o mujer), de un hombre adulto o de una mujer adulta- cuáles actividades le corresponden, cuáles no, y cómo puede desarrollarlas.

Este proceso, en el cual se asocia a las personas con una serie de características, de expectativas y de oportunidades particulares -dependiendo de su sexo biológico-, así como la apropiación que cada persona hace de éstas (identificación), es lo que llamaremos el sistema sexo-género.

La categoría «género», abarca el conjunto de características, de oportunidades y de expectativas que un grupo social asigna a las personas, y que éstas asumen como propio, basándose en sus características biológicas, en su sexo.

El género de una persona es, esencialmente, una construcción social -no natural- que varía de un grupo social a otro y de una época a otra. Se construye mediante procesos sociales de comunicación y a través de manejos de poder, y es transmitido a través de formas sutiles, durante los procesos de crianza y educación.

Las relaciones de género son dinámicas y susceptibles de transformarse a través de la interacción humana. Por ejemplo, hace treinta años, lo que socialmente se esperaba de un joven, con respecto a su vestimenta o a su comportamiento, es diferente a lo que se espera hoy. Igualmente, la expectativa hacia la participación de una mujer en determinadas actividades, hoy, es totalmente diferente a la que se tenía y se permitía hace 20 años a su madre. De la misma manera, lo que se permitirá y promoverá para los hombres y para las mujeres dentro de 15 o 20 años, será distinto a lo que hoy se permite y se promueve.

Lo que un grupo social permite, promueve y espera de las mujeres, siempre estará relacionado con lo que permite, promueve y espera de los hombres, y viceversa. La categoría "género", aborda esta dinámica de interdependencia y permite comprender si en un grupo social determinado estas relaciones son de complementariedad, subordinación o equidad.

 

 

 

 

factores influyentes en las relaciones de género

Las relaciones entre los hombres y las mujeres varían a través del tiempo y en los diferentes grupos sociales. También cambian las definiciones de lo masculino y de lo femenino y las formas como las personas asumen su identidad como hombres o como mujeres.

Este es un proceso dinámico, permanentemente atravesado por tensiones y por conflictos. Sin embargo, cada época y cada sociedad, tiene una vivencia de lo que son en su entorno lo femenino y lo masculino, percibiéndolos como algo «natural», como si fueran lo «correcto» y lo «normal».

En el proceso de construcción y de mantenimiento de la dinámica de las relaciones entre los géneros, actúan muchos factores, de manera compleja. Este proceso suele pasar desapercibido, ya que se desarrolla en la cotidianidad, creando un tejido profundo y difícil de observar objetivamente.

A continuación se dan algunos ejemplos de factores influyentes que pueden identificarse en el contexto colombiano. Estos factores se han categorizado y se han separado por grupos, con fines explicativos, y con el objeto de facilitar el análisis de su influencia en los proyectos de desarrollo. Sin embargo, en la práctica, actúan de manera interdependiente. No se trata de un listado cerrado y acabado, más bien, tiene como objetivo sugerir una línea de reflexión:

v   Comunicacionales

Ampliación del acceso a modelos diversos de organización social, a través de los medios masivos de comunicación. Un ejemplo de esto en Colombia es la masificación del acceso a la antena parabólica.

v   económicos

 Transformaciones macro en el esquema económico, como la Apertura Económica, o más locales, como el cambio en las actividades productivas de una región, que transforma la división tradicional del trabajo entre los hombres y las mujeres. Un ejemplo de transformaciones a nivel local, es el de los cultivos de flores de la Sabana de Bogotá, que han vinculado a un gran número de mujeres que antes trabajaban en el campo, en sus pequeñas parcelas.

v   Políticos

Cambios en la organización del Estado y en la relación entre éste y la sociedad civil, participación ciudadana. Ejemplos de estos cambios, son los procesos de modernización, de descentralización y de creación de mayores espacios de participación ciudadana, que se viven actualmente en Colombia.

v  ambientales

Cambios en las condiciones nacionales o locales en la relación entre los seres humanos y la naturaleza, que crean cambios de vida, tales como diversificación en actividades productivas, desplazamientos masivos y conflictos de intereses. En nuestro contexto puede citarse el caso de la Ciénaga de Santa Marta, cuya contaminación ha generado múltiples transformaciones en el estilo de vida e incluso en la cultura regional.

v   demográficos

Procesos como la migración, la urbanización o la reducción de las tasas de natalidad. En Colombia, esta reducción ha incidido profundamente en las formas de vida de hombres y mujeres.

v    legales

Cambios en la Constitución o en diversas leyes. Por ejemplo, la Constitución de 1991 consagró explícitamente la no discriminación de las mujeres y planteó la necesidad de que éstas participen de manera equitativa en los espacios de decisión de la administración pública.

v   educativos

Cubrimiento de los diversos niveles educativos, cambios en los esquemas de elección de áreas profesionales o de capacitación. En Colombia, las mujeres representan actualmente el 50% de la matrícula en todos los niveles educativos.

v   religiosos

Transformaciones en la doctrina religiosa dominante -el catolicismo- e ingreso de nuevas corrientes religiosas que traen otras propuestas sobre aspectos de las relaciones de género. El aumento de cultos religiosos en Colombia, se ha constituido en un factor de gran incidencia en las ideas sobre diversos temas, pues generalmente, aspectos como el papel de la mujer, la estructura familiar y la anticoncepción, se incluyen en sus enseñanzas.

 

 

 

 

 

 

 

 condición y posición

Muchos proyectos de desarrollo se concentran en la búsqueda de soluciones a problemas relacionados con el bienestar material de una población, es decir, que se ocupan de lo que se denomina condición de la población. Puede tratarse de proyectos para dotar del servicio de acueducto a una comunidad, para construir infraestructura, para prestar servicios de salud, para transferir tecnología apropiada, etc.

Otro grupo de proyectos trabaja aspectos relacionados con la estructura de poder al interior de un grupo social. Estos son proyectos que buscan fortalecer la participación de grupos sociales que tienen escaso poder de negociación o que son discriminados por alguna razón. También, son proyectos que trabajan en el campo de las actitudes, a través de estrategias de comunicación o de reflexión. Esto significa que abordan lo que se denomina posición de las personas o de los grupos en la sociedad.

Los límites entre la posición y la condición no son absolutamente nítidos, ya que se trata de categorías pertenecientes a una realidad que es dinámica y que está en permanente construcción.

En una comunidad determinada, la condición de los hombres y de las mujeres puede ser, en general, la misma. Sin embargo, la vivencia de esta condición, las posibilidades de mejorarla y las necesidades derivadas de ella, son diferentes para los hombres y para las mujeres, debido a que ambos tienen diferentes grados de poder, es decir, a que ocupan posiciones distintas en la sociedad.

Todo proyecto de desarrollo afecta en forma distinta la condición de los hombres y la de las mujeres a quienes va dirigido, aún si no se lo propone explícitamente. Por ejemplo, un programa de vivienda puede tener unos requerimientos de adjudicación que discriminan a las mujeres, exigiéndoles tener un empleo formal, cuando la mayor parte de las mujeres de la población participante en el proyecto, trabaja en el sector informal. En este caso, las mujeres solas -así sean jefes de hogar- pueden tener mayores dificultades que los hombres para acceder a una vivienda.

Igualmente, un proyecto puede afectar positiva o negativamente la posición de las mujeres, aunque no se lo proponga en sus objetivos. Por ejemplo, prestar asistencia técnica a una comunidad campesina, sin tomar en cuenta las necesidades de las mujeres, en lo que tiene que ver con su horario y con su estilo de aprendizaje, puede marginarlas y aumentar su desventaja frente a los hombres en el terreno del conocimiento, del reconocimiento social y del acceso a otros espacios de interrelación.  Igualmente, también puede haber repercusiones negativas sobre la condición de las mujeres, al no darles oportunidad de adquirir habilidades productivas y de mejorar sus ingresos.

Algunos enfoques de trabajo con la mujer, plantean que el mejoramiento de las condiciones materiales de ésta, conduce -por extensión- a la transformación de su posición, con respecto a la de los hombres. En consecuencia, el cambio en lo que se refiere a las relaciones de poder entre hombres y mujeres, no se trabaja explícitamente.

Por el contrario, el enfoque de la PPG parte de la afirmación de que es necesario focalizar los aspectos de la posición de las mujeres y realizar acciones específicas, conducentes a transformarla.

De lo anterior se deduce que para resolver la situación de subordinación de las mujeres, no es suficiente que éstas tengan condiciones de igualdad económica con los hombres, sino que es necesario acompañar ese tipo de igualdad, con procesos de independencia, de autonomía, de libre opinión y expresión, y de autoestima.

Cualquier cambio en la posición de las mujeres con respecto a la de los hombres, cuestiona las estructuras de poder existentes; este cuestionamiento genera conflictos que deben preverse y ser tenidos en cuenta en los procesos de planeación.

 

Necesidades prácticas e intereses estrategicos

 

 

Los proyectos de desarrollo basan su acción en la identificación de determinadas necesidades de la comunidad con la que trabajan, para intentar satisfacerlas.

La PPG diferencia las necesidades prácticas de los intereses estratégicos, y define así las características de ambos:

 

 

1 Desarrollo a Escala Humana. Una opción para el futuro. Manfred Max-Neef y otros, Cepaur., Fundación Dag Hammarskjold, Suecia, 1986.

 

Establecer una diferenciación entre las necesidades prácticas y los intereses estratégicos, permite comprender la compleja dinámica de las relaciones de género, y de los procesos que se requieren para transformarla. Muchos proyectos satisfacen necesidades prácticas de los hombres y de las mujeres a los cuales van dirigidos, pero no se plantean acciones de identificación y de satisfacción de intereses estratégicos, que permitirían transformar las causas que subyacen, frecuentemente, a las carencias de tipo material.

Las necesidades prácticas varían, notoriamente, de una clase social a otra. No sucede lo mismo con los intereses estratégicos, ya que éstos responden a la reflexión sobre un problema común de relaciones de poder desigual entre los géneros y que conduce a diversas formas de discriminación. Esto no quiere decir que todas las mujeres tengan una experiencia igual de su posición en la sociedad ni que esa experiencia se transforme a través de los mismos medios para todas las mujeres, sino que su origen y su dinámica es bastante homogénea en el caso de todas éstas.

 

v  ¿Primero lo práctico o primero lo estratégico?

Algunas veces se plantea que un cambio en las condiciones materiales, necesariamente conduce a replantear las relaciones de poder, al interior de un grupo social. Esta suposición no se ha cumplido en el caso de las mujeres pues, en general, se observa que a pesar de que éstas hayan experimentado cambios en su nivel económico, por ejemplo, esto no ha llevado a cuestionar el poder al interior de las relaciones entre los géneros.

La satisfacción de las necesidades prácticas es considerada de carácter urgente, y esto hace que los intereses estratégicos sean aplazados, con la idea de que son secundarios.

La perspectiva de género no jerarquiza lo práctico y lo estratégico, sino que tiene en cuenta sus diferencias, ya que cada uno implica abordajes y acciones diferentes y simultáneas, que deben considerarse en la planeación del desarrollo.

Determinar cuáles son, tanto las necesidades prácticas como los intereses estratégicos, de los hombres y de las mujeres, debe constituirse en un proceso participativo, pues esto hace parte del proceso de trabajo con un grupo y lo orienta hacia la transformación de las relaciones entre los géneros.

v  ¿Cómo  trabajar los intereses estratégicos?

Algunos ejemplos de acciones específicas, útiles para trabajar en el logro de los intereses estratégicos de las mujeres son:

Ø     Realizar un diagnóstico de género del proyecto, antes de iniciarlo. Esto supone que si un proyecto realiza la definición inicial de su problema, de sus objetivos y de sus estrategias, de manera participativa -permitiendo y estimulando la expresión diferencial, tanto de las necesidades como de los intereses de los hombres y de las mujeres- y parte de un análisis de la participación en los diferentes ámbitos de interacción por género, seguramente se podrán identificar intereses estratégicos de las mujeres y de los hombres, referentes al tema particular del proyecto o permitir, incluso, la negociación de intereses más generales.

Ø     Identificar las organizaciones de mujeres existentes en la zona del proyecto, garantizar su participación y apoyar su fortalecimiento.

Ø    Identificar las organizaciones sociales con visibilidad y poder que existen en la comunidad y buscar la participación equitativa de las mujeres en ellas.

Ø    Crear espacios de diálogo y de negociación con los hombres de la comunidad, para que tomen conciencia de su papel en las relaciones de género, así como de la necesidad de su participación en cualquier proceso de transformación.

Ø    Trabajar en procesos alternativos de comunicación, que propongan nuevos modelos y cambios en la vida cotidiana, tendientes al logro de la equidad en las relaciones entre los géneros.

 

 

 

acceso y control de recursos y beneficios

 


Debido a que existe una diferencia entre las necesidades prácticas y los intereses estratégicos de mujeres y hombres, su satisfacción debe realizarse también, de manera diferencial. Los satisfactores de cualquier necesidad humana se denominarán recursos. Estos recursos pueden analizarse con respecto a los ámbitos de interacción en los que actúan las mujeres y los hombres, y con respecto a su desarrollo personal.

Algunos ejemplos de recursos serían:

* En el ámbito productivo: acceso a la tierra, equipos de trabajo, crédito, capacitación, empleo, oportunidades económicas y tiempo laboral flexible.

* En el ámbito reproductivo: facilidades para el cuidado de los niños(as), y para realizar oficios domésticos como la preparación de los alimentos y el lavado de la ropa, condiciones adecuadas de vivienda, servicios de salud familiar, tiempo, espacios de recreación y alimentación adecuada.

* En el ámbito comunitario: información, espacios de expresión, habilidad para la organización, tiempo y organizaciones democráticas.

* En el ámbito político- información, habilidad para el liderazgo, espacios de negociación, y medios de expresión y de opinión.

* En el ámbito cultural: educación, libertad de expresión, condiciones para expresiones culturales diversas y medios de comunicación alternativos.

* En el campo del desarrollo personal: capacidad para expresar intereses propios, espacios de comunicación, recreación, tiempo libre, estímulos para desarrollar la creatividad, y espacios lúdicos.

En el marco de la PPG se diferencian los recursos de los beneficios. Los recursos son los satisfactores -de cualquier tipo- que el proyecto pone a disposición de la población, con el fin de alcanzar los objetivos propuestos. (Ejemplo: capacitación, créditos, asistencia técnica, materiales, etc.). Los beneficios son los satisfactores -de cualquier tipo- que quedan a disposición de la población después y como resultado directo de la acción del proyecto. (Ejemplo: redistribución de poder, independencia económica, fortalecimiento de organización, etc.).

1 Op.cit

v  El acceso y el control de recursos

 

Este acceso puede ser de diversa índole: puede ser esporádico y depender de agentes externos, que deciden cuándo y cómo suministrarlo, o puede estar disponible de manera continua y depender de la decisión personal.

En el último caso, se habla de control de recursos; control que está relacionado con la dimensión del poder en la sociedad: quien tiene el control de los recursos tiene el poder y viceversa.

Para los proyectos de desarrollo -en especial, si abordan el problema de la equidad entre los géneros- esta distinción entre acceso y control es fundamental, ya que frecuentemente, el problema no está únicamente en la falta de acceso de las mujeres a determinados recursos, sino también en su limitada posibilidad de decidir sobre dichos recursos, es decir, de tener el control.

Esta distinción, también constituye un elemento importante para hacer el análisis del tipo de desarrollo que está promoviendo un proyecto, pues, solamente si genera participación, autonomía y poder en su población meta, estará trabajando el nivel de control. Si no es así, tan sólo se constituirá en proveedor de bienes y de servicios, sin llegar a incidir sobre los factores que mantienen los patrones tradicionales de acceso.

 

 

 

 

¿Para qué sirven?                            

Las Herramientas Conceptuales de Autonomía y Participación presentan algunos aspectos que deben tomarse en cuenta, desde la perspectiva de género, en la planeación de programas y proyectos de desarrollo.

La concertación de intereses, la negociación y la construcción de autonomía de los diferentes grupos sociales, son  propuestas que forman parte de cualquier intento de contribuir a la equidad social y, específicamente, a la equidad de género.

Estas herramientas pueden servir como material de formación para la persona capacitadora, pueden ser utilizadas como apoyo para los ejercicios sobre este tema o como material de lectura complementario para los participantes de un taller.

 

                                                 

 

 

autonomía

 

 

La autonomía es un proceso complejo, flexible y dinámico, que guarda estrecha relación con los procesos de identidad y de generación de poder.

La autonomía no es algo que se tiene en forma definitiva ni tampoco algo de lo que se carece en absoluto, sino que es un continuo de menor a mayor autonomía, en el cual los diferentes sujetos y agentes sociales se van inscribiendo, en la medida en que cada uno va demandando su propio espacio, su propia voz en la sociedad y va presionando para satisfacer sus propias demandas.

El proceso de construcción de autonomía implica el reconocimiento de la existencia de una multiplicidad de sujetos y agentes sociales en interacción permanente. En este sentido está, también, estrechamente vinculado a los procesos de construcción democráticos en los cuales, sujetos con diversidad y pluralidad de intereses van construyendo, conjuntamente, formas más amplias y solidarias de ser ciudadanos.

La autonomía implica, entonces, el reconocimiento de contradicciones y conflictos entre diferentes sujetos en su propia búsqueda, y valora estos conflictos como constitutivos y necesarios en la interacción social.

En este panorama de diversos sujetos en construcción, la autonomía implica el aprendizaje de cómo y cuándo considerar otros intereses, de cómo y qué negociar, de cuándo y con quiénes hacer alianzas y sobre que bases buscar una interlocución con otros grupos sociales.

La práctica de la autonomía implica el reconocimiento de la legitimidad de derechos y demandas de los otros agentes sociales y, por tanto, de la necesidad de negociación y concertación en condiciones de igualdad, de tal manera que ningún interés específico niegue o anule a los otros.

Para las mujeres, este proceso de individualización en procura de autonomía significa, básicamente, no percibiese permanente y exclusivamente en función de otros; no verse como "apéndice" de los hombres, de la Iglesia, del Estado, de los partidos y, en general, de las circunstancias. La autonomía para las mujeres implica comenzar a percibirse en la diferencia, encontrar sus propios valores, reconocer las relaciones de poder asimétricas en las que están inmersas y comenzar a valorarse como ciudadanas con igualdad de derechos y de obligaciones.

 

1  APDC, Bangkok, 1979. Conferencia, sin editar  
2 Meynen WicKy, Vargas V, 'La autonomía corno estrategia para el desarrollo desde los múltiples intereses de las mujeres, Perú, 1 991.

 

 

 

 

Participación

Al igual que el de autonomía, el de participación es un concepto complejo y dinámico, que remite más a un proceso que a un estado o a una meta. Más acertadamente, debe hablarse de niveles y de formas de participación, refiriéndose a las diferentes modalidades y a la profundidad de apropiación de determinados objetivos (políticos, personales, o de un proyecto).

En el escenario de la participación, siempre hay diversidad de grupos y de intereses, enfrentados a una tarea que les incumbe y los afecta a todos.

La participación es a la vez, un medio para mejorar y agilizar la eficiencia y la eficacia de un proyecto, y un fin en sí misma, en cuanto fortalece la autoestima de la población participante y le otorga sentido a su vida, al proporcionarle control sobre los eventos del contexto en el cual se desenvuelve.

 

Supuestos básicos de la participación

v  siempre existe diversidad de intereses

Desde una pareja, hasta el gran conglomerado de un partido político, pasando por los grupos involucrados en un proyecto o en un programa, cualquier interacción humana en que se desee fortalecer la participación, debe partir del reconocimiento de la diversidad y, muchas veces, del de la divergencia de intereses. La diversidad y las divergencias no deben ser interpretadas como dificultades o como impedimentos para la realización de determinada tarea, pues, por el contrario, pueden constituir elementos dinamizadores y fortalecedores.

v   diversidad y especificidad de funciones

A diferentes experiencias de vida, así como a diferentes intereses, corresponden conocimientos, habilidades, destrezas y disponibilidades diferentes. Esto puede ser provechoso, pues todos no pueden hacer todo. Lo importante es que la diferencia entre lo que pueden hacer unos y otros, no genere discriminación en la valoración de las tareas ni distribución inequitativa de los beneficios de un proyecto.

v   todos son parte del problema, pero todos son parte de la solución

Ningún integrante de una comunidad, de una institución o de un proyecto es únicamente generador o víctima de un problema ni solamente portador de soluciones. Si un agente institucional o una persona o un grupo no asume como propios, tanto el problema como la solución, no se logra una cabal participación, y se tiene un aporte paternalista y una recepción pasiva de servicios.

v   es necesario recuperar todos los saberes

La participación implica el reconocimiento y el respeto de los saberes técnicos y de los saberes populares, del saber teórico y del de la experiencia, del saber producto de experiencias de otros y del de la vivencia cotidiana en carne propia. La participación es, en buena medida, resultado del diálogo de saberes.

v   la concertación es el camino

La participación implica una negociación permanente entre diferentes intereses y saberes. Ninguna persona o grupo que participe en un proyecto o en un programa, puede pretender lograr todos sus objetivos personales. Participar implica obtener y conceder. Ningún interés sale intacto de una concertación, se trata de que en lo posible, todos cambien, pero todos ganen.

v   Participar es una actividad política

La participación genera poder en los participantes, transforma situaciones, propia alianzas, procesos organizativos, de identificación y de autoestima. La concertación de intereses implica conflictos y requiere habilidades para la negociación.

 

¿ Por qué, cuándo, quién y cómo participar en los proyectos? 1

Contestar a estas preguntas puede facilitar la comprensión de¡ concepto de participación y ayudar a ponerla en práctica en los proyectos, particularmente para propiciar una participación equitativa entre los hombres y las mujeres.

 

1 Adaptado de Moser Caroline, «Gender Planning and Development>, Reutledge, N Y C, 1993

 

v  ¿Para qué la participación?

Existen al menos cinco razones que responden al por qué de la participación en los proyectos de desarrollo:

Ø    Para generar poder en los participantes

Ø    Para generar habilidades de capacitación

Ø    Para mejorar la efectividad de los proyectos

Ø    Para mejorar la eficiencia de los proyectos

Ø    Para compartir los costos del proyecto

v  ¿ cuándo participar?

Esta pregunta se refiere a los momentos, etapas o fases de un proyecto en los que se debe involucrar a los diferentes actores. La consecución del ideal -no siempre realista- de participación de todos los actores, en todos los momentos de la planeación de un proyecto, (por ejemplo, toma de decisiones, implementación, financiación y gerencia), dependerá, en parte, de si se permite o no y de si se logra o no, la participación en la fase inicial de decisión de las políticas y de las metas generales.

v  ¿quién participa?

El deber de un planificador con conciencia de género, es promover la ampliación de la participación de los diferentes grupos de interés. Esto significa estar atento a quién controla los procesos de identificación de metas y de objetivos, a quién legitima el proceso, a quién juzga lo que es necesario y lo que es satisfactorio.

Existe una tendencia en la planeación a utilizar términos tales como «comunidad», como si se tratara de un grupo homogéneo. Por esto es necesario garantizar la participación de la «comunidad», tanto como comprometerse con la diferenciación entre los intereses de las mujeres y los de los hombres, y con la inclusión de los diferentes grupos de esa comunidad.

v   ¿cómo participar?

Esto se refiere a los mecanismos a través de los cuales se concreta la participación. los que sirven para distribuir la información y los que permiten la elección de representantes; así mismo, se refiere a las condiciones requeridas para la participación: horarios, transporte, locaciones, etc.

La participación se da en diferentes niveles2, que definen las maneras en que ésta se estructura:

Ø    ¿Consiste en suministrar información sobre las decisiones tomadas?

Ø    ¿Se trata de consultas sobre puntos específicos?

Ø    ¿Se orienta a ejecutar tareas precisas?

Ø    ¿Ofrece autonomía para elaborar partes del proyecto?

Ø    ¿Consiste en buscar concertación durante las etapas de toma de decisiones?

 

2 En las Herramientas Técnicas se presenta un ejercicio sobre niveles de participación y se definen dichos niveles.

 

 

 

 

¿Para qué sirven?

Las Herramientas Conceptuales de Género y Desarrollo, sirven para ayudar a reflexionar, por una parte, sobre el tipo de desarrollo que predomina actualmente y sobre cómo afecta positiva y negativamente a mujeres y a hombres y, por otra, sobre cuál es el tipo de desarrollo que buscamos.

Son herramientas que ponen al descubierto el tratamiento diferencial entre hombres y mujeres, dado por los modelos de desarrollo. Proponen, en consecuencia, una alternativa de desarrollo que promueva una mayor equidad entre aquéllos.

Su utilización nos permite identificar cuáles características de los modelos de desarrollo afectan negativamente a algunos grupos de personas y a la naturaleza, y nos proponen la búsqueda de un desarrollo equilibrado entre los seres humanos y la naturaleza.

Estos temas pueden ser trabajados como marco de la PPG y sirven para comenzar un taller, en especial si está dirigido a planificadores o diseñadores de políticas.

 

 

 

 

¿Cómo se ha entendido el desarrollo?

Al observar lo que ha ocurrido en Latinoamérica durante los últimos 50 años, se hace evidente que se han operado grandes transformaciones sociales y económicas, que permiten afirmar que el país se ha desarrollado. Esta afirmación puede sustentarse analizando varios fenómenos que, por lo general, son aceptados como indicadores de desarrollo. La modernización y la diversificación de la producción, la tecnificación del campo, la urbanización, el aumento en la cobertura de los servicios básicos, la construcción de redes de transporte y la modernización de sistemas de comunicación, e incluso, algunos fenómenos de tipo social, como el aumento en la tasa de matricula escolar, la disminución en la tasa de mortalidad infantil y la reducción de la tasa de natalidad, entre otros, son campos en los que es claro que ha habido desarrollo.

A pesar de eso, se observa una realidad paralela, que convive y contradice cotidianamente esa imagen de progreso: más de la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza; más de la mitad de los municipios del país carece de agua potable, de electricidad y de servicios médicos básicos; una buena parte de la población está desempleada o subempleada y, sobretodo, existe una afrentosa des- igualdad entre una minoría de personas -que cuenta con una enorme riqueza y que tiene casi todo el poder en sus manos- que coexiste con la gran mayoría de la población -que sólo cuenta con una pequeña parte de los recursos y que tiene poco o nulo poder sobre la orientación de su propio destino-.

¿Cómo se ha llegado a esta situación tan contradictoria? ¿Qué fallas han presentado los modelos de desarrollo implementados, para haber llegado a producir distancias tan grandes entre la riqueza y la pobreza? ¿Cómo se han generado las enormes brechas existentes entre los diferentes grupos sociales?

Las características de los modelos de desarrollo vigentes, que se explican a continuación, responden en parte a esas preguntas:

Ø    Tienen una concepción del ser humano, en la que éste presenta una serie de necesidades -interpretadas como carencias- jerarquizadas y diferenciadas entre básicas y secundarias. Las básicas son las que deben suplirse para lograr la su- pervivencia y el bienestar material mínimo. Las secundarias, sólo deben ser tenidas en cuenta en el desarrollo, cuando las básicas ya se hayan resuelto. Esta concepción de las necesidades del ser humano, señala que el desarrollo económico es lo fundamental, y que el aspecto social del desarrollo se produce como derivación del económico o que puede buscarse después.

Ø    Tienen una concepción de la naturaleza, en la cual ésta es vista como un bien inagotable -subordinado totalmente al servicio inmediato y pragmático de los seres humanos- útil, solamente, para la producción de bienes materiales. Dentro de esta concepción, se entiende que la naturaleza debe ser dominada y utilizada. Esto ha provocado el uso irracional de los recursos naturales, la destrucción de infinidad de especies animales y vegetales, y la contaminación ambiental en ciudades y campos, poniendo en entredicho la posibilidad de supervivencia y de disfrute de las generaciones futuras.

Ø    Se centran en la producción de bienes materiales, haciendo que desarrollo y crecimiento productivo sean sinónimos. Esta concepción ha incentivado la cultura del consumo y del derroche, y ha conllevado terribles consecuencias de sofisticación y de encarecimiento de la producción, y además ha contribuido a generar gran cantidad de desechos tóxicos.

Ø    Están dirigidos a entidades abstractas o demasiado globales, como "la comunidad", "la familia", "el hogar", etc., o a propósitos como la generación de "empleo" o de "vivienda", etc., sin reconocer la diversidad y la especificidad de los grupos poblacionales. Por ejemplo, no es lo mismo generar 100 empleos, que generar empleo para 50 hombres y para 50 mujeres, considerados en su particularidad.

Ø    Tienen la esperanza de que mientras mayor sea el crecimiento de la producción de bienes materiales, mayor será su distribución (desde arriba hacia abajo) a todas las capas de la población. Esperanza que ha resultado falsa, dando lugar, en cambio, a una mayor concentración de la riqueza en un pequeño sector de la población y aumentando las brechas ya existentes entre éste y los otros sectores.

Ø    Promueven un desarrollo con énfasis en lo tecnológico que, cada vez más, sofistica y encarece la generación de puestos de trabajo y de bienes materiales, con lo cual aumentan también las diferencias entre países y entre grupos, y la dependencia de un modo de vida (el de los pobres y el que se desenvuelve en un medio rural y tradicional) de otro (el de los ricos, que se desenvuelve en un medio urbano y moderno y que, además, posee el conocimiento tecnológico).

Ø    Se presentan como una meta alcanzable a través de la mera adquisición de bienes materiales, y no como un proceso de actuación personal y cotidiana, conduciendo al ser humano a la pérdida de sentido de su existencia y a la enajenación.

Ø    Son diseñados no participativamente. En éstos, un reducido grupo de personas con poder planea y toma decisiones que afectan a toda la comunidad, sin crear mecanismos que permitan la expresión y la negociación de los intereses de los diferentes grupos sociales afectados.

 

Características de los modelos de desarrollo vigentes

R   Concepción del ser humano con necesidades (carencias) básicas  y secundarias

R   Concepción de la naturaleza como un recurso inagotable, para ser dominado y utilizado

R   Centrados en la producción de bienes materiales, pues desarrollo equivale a crecimiento productivo

R   Dirigido a entidades y a propósitos descontextualizados

R   Creencia de que mayor  crecimiento corresponde mayor distribución               

R   Énfasis del desarrollo puesto en tecnología  sofisticada y costosa

R   Entienden el desarrollo como una meta alcanzable, no como un proceso

R   Diseñados verticalmente por un pequeño grupo, no participativamente

 

 

¿Cómo ha sido considerada la mujer en el desarrollo?1

Si se mira la historia de los últimos 50 años en Latinoamérica, las mujeres no han sido sujetos del desarrollo en la misma medida en que lo han sido los hombres. De una posición de invisibilidad total, las mujeres han ido poco a poco, ganando terreno para conseguir una posición de equidad que, sin embargo, todavía está lejos de ser alcanzada. Este proceso se ha cumplido a través de cambios en el papel de las mujeres, contando con ellas como población objetivo de los planes, de los programas o de los proyectos de desarrollo.

Estos cambios han venido introduciéndose paulatina y parcialmente en instituciones específicas, pero sin que las antiguas concepciones sobre la mujer se hayan transformado. En consecuencia, los planes de desarrollo vigentes muestran una mezcla de las siguientes diversas percepciones de la mujer como sujeto del desarrollo:

v   la mujer invisible

Dos fenómenos interrelacionados -uno que es claramente de carácter cultural y otro que es aparentemente de carácter técnico, pero que se afianza también en elementos culturales- explican, en gran parte, la no aparición de las mujeres como población específica en los proyectos de desarrollo:

*  El primero, que está firmemente arraigado en la cultura de la mayoría de nuestros grupos sociales, es el papel que los hombres representan en la sociedad. Los hombres son vistos como jefes «naturales» de las familias, de los hogares, y por extensión, de las comunidades; como representantes idóneos de los intereses y de las necesidades de las mujeres y de los niños; como justos y equitativos en el momento de la distribución de los beneficios del desarrollo entre las personas de la unidad social que representan; y como los proveedores encargados de trabajar y de producir lo necesario para garantizar el bienestar de la unidad social (hogar).

*  El segundo es la creencia, generalmente implícita, de que la sociedad es homogénea y de que en ella no existen grupos de poder ni relaciones de poder entre los grupos. Esta creencia conduce a que en los planes, en los programas y en los proyectos de desarrollo se estime, por ejemplo, que si se logra beneficiar con su acción a un determinado número de familias o de hogares, o que si se crea un determinado número de empleos, de unidades de vivienda o de microempresas, esto beneficiará por igual a todos los miembros de la comunidad.

Apoyados en estas suposiciones, concientes o inconcientes y generalmente implícitas, los planes, los proyectos o los programas de desarrollo, no tienen en cuenta ni las condiciones particulares de las mujeres ni su posición con relación a la de los hombres en los hogares y en las comunidades. En consecuencia, y debido a su posición generalmente subordinada, las mujeres no participan equitativamente de los beneficios del desarrollo y permanecen invisibles.

 

1  Este tema está sintetizado y complementado en Apoyos.

v  la mujer madre

el enfoque de bienestar

La primera aparición explícita de las mujeres como población objetivo de proyectos de desarrollo se produce en su calidad de madre.

Debido a la identificación cultural de la mujer como responsable principal de las actividades correspondientes al ámbito reproductivo -que aún hoy predomina- cuando los planificadores piensan en las mujeres, lo primero que aparece como necesidad de éstas es el cuidado de "sus" hijos. Se crean entonces, proyectos de nutrición infantil, guarderías y programas de atención a la mujer, pero que solamente cubren sus períodos de pre-parto y de post-parto.

Como parte de la misma identificación de la mujer con labores pertenecientes al ámbito reproductivo, cuando se comienza a relacionar el desarrollo con el crecimiento demográfico, las mujeres se convierten en la meta de todas las políticas y planes de control de la natalidad.

Reconociendo algunas ventajas, tanto para los niños como para la sociedad en general, la verdad es que este tipo de programas tiene como resultado el mantenimiento de los roles tradicionales, así como una sobrecarga de trabajo y de responsabilidades para las mujeres.

v   la mujer: un complemento económico o la extensión productiva del  rol doméstico

el enfoque de autosuficiencia económica

Como resultado de la presión ejercida por las mujeres, tanto individual como colectivamente y de las exigencias económicas cada vez mayores para las familias, los planificadores han comenzado a ver a la mujer como un potencial apoyo para mejorar el presupuesto familiar.

Sin embargo, debido a la asignación que la sociedad hace de las mujeres al hogar, los proyectos de desarrollo vinculan a la mujer como productora, pero siempre en actividades de extensión de sus «obligaciones» domésticas y, en la mayoría de los casos, con la condición de tener que ser ejercidas en su misma casa, mediante la flexibilización (léase, incremento) de su tiempo de trabajo.

Surge así, una infinidad de talleres de capacitación en áreas como modistería, culinaria, repostería, tarjetería, adornos florales y navideños, cosmetología y peluquería que, aún hoy, aparece como la propuesta para solucionar la situación de marginación de las mujeres.

De la misma manera, la función doméstica de la crianza de los hijos y el cuidado de los miembros de la familia, en lo que tiene que ver con la alimentación y la salud, ha servido como pretexto para vincular a la mujer a cursos de capacitación en enfermería, en educación preescolar y en promoción de la salud.

También, de acuerdo con esta misma concepción de extensión del rol de las mujeres en el hogar -esta vez en lo que tiene que ver con las funciones de cuidado y de atención a necesidades de subsistencia y de servicios- la mujer se ha hecho cargo de la mayoría de las actividades para conseguir los servicios básicos comunitarios. Una buena parte de los proyectos se desarrolla con amplia participación de las mujeres en los niveles operativos de la organización comunitaria.

Este tipo de programas no sólo tiende a mantener la diferencia entre los roles tradicionales de hombres y de mujeres y a aumentar la carga de trabajo de éstas, sino que además se ha mostrado en casi todos los proyectos como ineficaz, no rentable y poco competitivo en el mercado.

 

v   la mujer integrada a la producción 

enfoque de la mujer como recurso

Hoy es una realidad en Colombia que las mujeres han accedido masivamente al mundo del trabajo productivo. Esto ha sido posible debido a la combinación de varios factores, tales como el deseo de independencia económica de las mujeres y de integración a la vida pública, la creciente demanda económica de los hogares, y una serie de cambios de contexto, como la urbanización acelerada, la disminución de la tasa de natalidad y el incremento vertiginoso de los niveles educativos.

Ante esta realidad, algunos planificadores del desarrollo se acogieron al mandato de integrar a la mujer al desarrollo. Así nacieron, en las dos últimas décadas, programas y proyectos de generación de ingresos y de empleo, de crédito, de capacitación y de microempresas, dirigidos específicamente a las mujeres.

De la misma manera, en ese período se fundaron por primera vez, instituciones estatales dedicadas a la promoción de la mujer: oficinas, departamentos, institutos de la mujer.

 

problemas que permanecen

 

Los cambios operados en la posición de la mujer han sido grandes y significativos. Pero, incluso cuando lo que ella hace está dentro de la última concepción de la «mujer integrada a la producción», la situación general continúa siendo de desequilibrio en la posición de las mujeres con respecto a la de los hombres. Algunos problemas no resueltos son los siguientes:

v   femenización  de la pobreza

En su proceso de integración al mundo productivo, la mujer no ha contado con las mismas condiciones favorables que el hombre. Su trabajo en ramas poco productivas de la industria, así como en oficios que pertenecen -en mayor porcentaje que los de los hombres- a la economía informal y la menor valoración de su trabajo, ocasionada por las circunstancias culturales generales, son problemas que han conducido a una situación en la que, en general, las mujeres y, en particular, las mujeres solas cabeza de familia (casi 25% de hogares), constituyen el más pobre entre todos los sectores pobres. Este fenómeno se ha denominado «feminización de la pobreza» y pese a las medidas que se han tomado para integrar a la mujer a proyectos de desarrollo, este fenómeno tiende a crecer.

v   subordinación  femenina

A pesar de los esfuerzos realizados para transformar lo que corresponde a los ámbitos productivo, reproductivo y cultural, todavía la relación mujeres-hombres es de profunda desigualdad con respecto a la valoración del trabajo de éstas y a su posibilidad de tomar decisiones que afecten la vida de la sociedad.

En términos de valoración del trabajo, las mujeres tienden a ser peor remuneradas que los hombres, en una proporción de 70 a 100. Es decir, que en iguales condiciones de capacitación, de responsabilidad y de eficiencia, una mujer recibe sólo el 70% de lo que recibe un hombre.

Y en el campo de la toma de decisiones, los puestos directivos de todas las instituciones, tanto del gobierno como privadas y comunitarias, están distribuidos en un 90% para los hombres y en sólo un 10% para las mujeres.

v   marginalización institucional

Los problemas de inequidad entre mujeres y hombres -cuando han sido atendidos- han tratado de solucionarse con la creación de espacios institucionales especiales para atender los problemas de la mujer. Esta solución ha tenido algunos efectos favorables, tales como haber contribuido a hacer visible la posición de la mujer y haber servido como punta de lanza para tratamientos más estructurales. Sin embargo ha representado, en general, un nuevo problema: la marginalización institucional.

En la mayoría de los casos, las «oficinas de la mujer», los «institutos de la mujer» o las «secciones de mujer» se han creado, bien en espacios institucionales no permanentes del Estado (por ej.: consejerías), bien en los ministerios con menos peso presupuestal como el de Educación o el de Salud o, bien sin que haya personal ni presupuesto asignado, todo lo cual ha contribuido a que esas entidades de la mujer tengan una baja capacidad de negociación y de ejecución.

Esta creación de instituciones marginales para atender «el problema de las mujeres» ha frenado, en muchos casos, la concientización y el tratamiento estructural de la inequidad, pues ha servido para mostrar que ya se está trabajando en ese problema y para justificar que no se necesita realizar trabajo adicional.

v   marginalización en proyectos

Ya sea desde las instituciones especiales para la mujer o desde otras instituciones, la situación de inequidad se ha tratado de solucionar diseñando y ejecutando «programas especiales para mujeres» o «componentes» de mujer en programas más amplios.

Estos programas han producido beneficios concretos para algunas mujeres en particular, pero en general han sido poco eficientes, pues se desarrollan en áreas no competitivas, no tienen mayores posibilidades de continuidad, son demasiado puntuales, se adelantan con criterios paternalistas y sin contar con la participación activa de los grupos de mujeres y, en su mayoría, siguen perpetuando los roles tradicionales de las mujeres en las áreas menos valoradas socialmente.

v   mujer como receptora de servicios

A pesar de los trabajos de concientización efectuados por los grupos de mujeres y de algunas políticas propuestas desde el Estado, todavía las mujeres son consideradas como sujetos pasivos, como receptoras de los beneficios de los proyectos. Su participación no se promueve más que en las fases operativas de los proyectos y aún muy pocos de éstos tienen metas relacionadas con los intereses estratégicos de las mujeres y no contemplan ni permiten la generación de poder en los grupos de mujeres.

v   triple jornada de las mujeres

Debido al ingreso masivo de las mujeres al mercado laboral, a que han asumido la mayoría de las tareas comunitarias y a que aún realizan -casi en su totalidad- las actividades domésticas, se ha producido una sobrecarga de trabajo y de responsabilidades.

En consecuencia las mujeres trabajan, en promedio, varias horas al día más que los hombres, tienen muchas más responsabilidades que éstos y en áreas más diversas y están obligadas a flexibilizar su tiempo, para poder atender todas las pequeñas emergencias de la vida cotidiana. Esta situación limita, además, la participación de las mujeres en los espacios públicos de decisión.

 

 

 

 

¿qué es el enfoque de género y desarrollo?

El enfoque de género y desarrollo (G y D) supone que estos dos conceptos se refieren a campos fundamentales de la vida de una sociedad, a que están en permanente interacción y a que son interdependientes.

Cualquier problema que se presente en uno de esos dos campos afecta al otro, de tal manera que es importante tener presente que para hacer transformaciones que superen los problemas de los proyectos de desarrollo antes mencionados, se precisa hacer cambios en la estructura de la relación entre los géneros. A la vez, para propiciar una mayor equidad entre las mujeres y los hombres, es necesario transformar los modelos de desarrollo existentes. ( ver cuadro de Relaciones entre Género y Desarrollo, en Apoyos).

El enfoque de G y D busca solucionar algunas fallas de concepción del desarrollo, así como también los problemas de inequidad de género y los que aún existen en la inserción de la mujer como sujeto del desarrollo, proponiendo conceptos, metodologías y estrategias que contribuyan a:

-  Flexibilizar los estereotipos de los roles de los hombres y de las mujeres, de tal manera que haya una distribución más equitativa de actividades, expectativas y oportunidades en todos los ámbitos de interacción de un grupo social.

- Reestructurar las relaciones de poder existentes entre los géneros, para permitir que la posibilidad de decidir el futuro de la comunidad en general, esté repartida equitativamente entre las mujeres y los hombres. Para esto se requiere, principalmente, generar espacios de poder y de participación para las mujeres.

- Generar un nuevo modelo de desarrollo integral que supere los enfoques centrados en la producción económica y en el consumo y que tenga su eje en la persona. (Este punto se trata ampliamente en las Herramientas Conceptuales- Una Propuesta de Desarrollo).

- Integrar la perspectiva de género a los procesos de plantación del desarrollo, de manera estructural, tanto en los niveles nacionales como en los regionales y en los diferentes sectores. Esto implica superar el modelo de "Mujer y Desarrollo", así como la marginalización institucional y en proyectos específicos (Ver en Apoyos el Cuadro Síntesis «Paso de "Mujer en el Desarrollo" a "Género y Desarrollo"»).

-  Buscar integralidad y sostenibilidad en los modelos de desarrollo. Esto significa generar un nuevo modelo que tome en consideración y que, además, integre la diversidad existente en los grupos humanos, la biodiversidad y la diversidad en necesidades tecnológicas, con la perspectiva de garantizar mejores oportunidades para las personas, tanto en el presente como en el futuro.

- Entender que la relación entre Género y Desarrollo es un proceso y no una meta y que la transformación social también lo es; que una buena propuesta de desarrollo debe propiciar la calidad de vida de todos los participantes, desde el momento mismo en el que se inicia el proceso y que las acciones de potenciación de los intereses estratégicos de las mujeres y de los hombres, deben ir paralelas a las del mejoramiento de su situación material.

  

Paso de “mujer en el desarrollo” a “género y desarrollo”

 

 

                

una propuesta de desarrollo

En la búsqueda de soluciones para los graves problemas ecológicos y de desigualdad social que han generado los modelos de desarrollo vigentes, varios grupos de estudiosos y algunos organismos internacionales han hecho nuevas propuestas de desarrollo en las que se procura, en general, lograr un equilibrio entre las personas, la naturaleza y la tecnología.

El modelo «Desarrollo a Escala Humana»1 es una propuesta hecha por un equipo interdisciplinario de profesionales latinoamericanos, que recoge y analiza todos los problemas del desarrollo latinoamericano y que hace un planteamiento novedoso, compatible en la mayoría de sus puntos con la Perspectiva de Género en el Desarrollo.

 

el modelo de desarrollo a escala humana

 

Después de analizar los problemas no resueltos, así como los creados por los modelos de desarrollo puestos en práctica en los países latinoamericanos durante el presente siglo, el modelo de Desarrollo a Escala Humana propone una serie de postulados básicos y de objetivos, que se explican a continuación:

 

v  postulados básicos

Ø    El desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos. Este es el postulado fundamental del modelo.

Ø    El desarrollo se mide por el incremento de la calidad de vida y no por la cantidad de bienes que se posean ni por el crecimiento de los indicadores económicos.

Ø    La calidad de vida depende de la potenciación de las necesidades humanas fundamentales.

Ø    Las necesidades humanas también son potencia. «Concebir las necesidades tan sólo como carencia es reducirlas a lo puramente fisiológico. Sin embargo, en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad, y más aún, pueden llegar a ser recursos. De allí que sea más apropiado hablar de que las necesidades se vivan, se realicen y se potencien».

Ø    Las necesidades humanas afectan a todo el contexto social. «Ya no se trata de relacionar necesidades solamente con bienes y servicios que presuntamente las satisfacen, sino de relacionarlas además con prácticas sociales, formas de organización, modelos políticos y valores que repercuten sobre las formas en que se expresan las necesidades».

Ø    Todas las necesidades humanas son prioritarias y son las mismas para todas las personas. Conforman un sistema en el cual no cabe establecer jerarquías que señalen a unas como primarias y a otras como secundarias. Son las siguientes:

Subsistencia                                              Protección                          Creación

Participación                                              Afecto                                   Identidad

Entendimiento                                           Ocio                                      Libertad

Ø    Las necesidades son diferentes a los satisfactores. Las necesidades son universales; lo que varía, a través del tiempo y en las diversas culturas, es la forma y los medios utilizados para conseguir su satisfacción. Los satisfactores son la modalidad dominante que una cultura o una sociedad imprime a la satisfacción de las necesidades. Los satisfactores -que no se limitan al campo de los bienes económicos disponibles- se definen como todo aquello que por representar formas de ser, de tener, de hacer y de estar, contribuye a la realización de las necesidades humanas. También pueden definirse como productos históricamente constituidos, que están en permanente tensión entre la consolidación y el cambio y que, por lo tanto, son susceptibles de ser modificados.

Ø    Cualquier necesidad no realizada produce pobreza y patología social. La pobreza no es sólo carencia de bienes materiales. Por ejemplo, además de la pobreza que dificulta la simple subsistencia, puede haber pobreza de protección (debida a sistemas de salud ineficientes, a la violencia intrafamiliar, a la carrera armamentista, etc.), pobreza de afecto (debida al autoritarismo, a la opresión, etc.),

Pobreza de entendimiento (debida a la deficiente calidad de la educación), pobreza de participación (debida a la discriminación y a la marginación de las mujeres, de los niños y de las minorías), pobreza de identidad y de libertad (debida a la imposición de valores extraños, a la represión política, a la emigración forzada, etc.), entre otras. Así, cuando cualquiera de estos tipos de pobreza rebasa los límites críticos de intensidad y de duración, y cuando las necesidades humanas fundamentales no son adecuadamente satisfechas, se genera en consecuencia una patología social que afecta a todo el sistema.

1 Todas las citas de este apartado son de: Max Neef y otros Desarrollo a Escala Humana» Cepaur,Fundación Dag Hammarskjoid, Suecia,1986.

 

 

objetivos del desarrollo a escala humana

v  potenciar las necesidades humanas fundamentales

«El Desarrollo a Escala Humana no excluye metas convencionales como crecimiento económico para que todas las personas puedan tener acceso digno a bienes y servicios. Sin embargo, la diferencia radica en que concentra las metas del desarrollo en el proceso mismo del desarrollo. Las necesidades humanas pueden comenzar a realizarse desde el comienzo y durante todo el proceso del desarrollo; o sea que la realización de las necesidades humanas no sea la meta sino el motor de¡ desarrollo mismo».

v   generar niveles crecientes de autodependencia

«Las relaciones de dependencia, desde el espacio internacional hasta los espacios locales, y desde el ámbito tecnológico hasta el ámbito cultural, generan y refuerzan procesos de dominación que frustran la satisfacción de las necesidades humanas. Es mediante la generación de autodependencia, a través del protagonismo real de las personas en los distintos espacios y ámbitos, que pueden impulsarse procesos de desarrollo con efectos sinérgicos en la satisfacción de dichas necesidades».

«Concebimos esta autodependencia en función de una interdependencia horizontal y en ningún caso corno un aislamiento por parte de naciones, regiones, comunidades locales o culturas. Una interdependencia sin relaciones autoritarias ni condicionamientos unidireccionales es capaz de combinar los objetivos de crecimiento económico con los de justicia social, libertad y desarrollo personal. Del mismo modo, la armónica combinación de tales objetivos es capaz de potenciar la satisfacción individual y social de las distintas necesidades humanas fundamentales».

v   Avanzar en articulaciones orgánicas

«Entendida como un proceso capaz de fomentar la participación en las decisiones, la creatividad social, la autonomía política, la justa distribución de la riqueza y la tolerancia frente a la diversidad de identidades, la autodependencia constituye un elemento decisivo en la articulación de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de lo personal con lo social, de lo micro con lo macro, de la autonomía con la planificación y de la Sociedad Civil con el Estado».

v    Potenciar grupos y  actores sociales

La capacidad de los diversos grupos e individuos para decidir sobre sus propios recursos y regular sus destinos, garantiza el uso de los beneficios de un desarrollo no discriminatorio ni excluyente.

«En los espacios locales -de escala más humana- es más fácil que se generen embriones de autodependencia cuyas prácticas constituyen alternativas potenciales a las grandes estructuras piramidales de poder. Es en los espacios a escala humana donde desarrollo personal y desarrollo social más pueden reforzarse entre sí. No hay, por lo tanto, dependencia que pueda combatirse si no se empieza por rescatar los embriones contradependientes que se gestan en las bases de la organización social. Es, por lo demás, en los espacios locales donde las personas se juegan la primera y última instancia en la satisfacción de las necesidades humanas».

v   profundizar la democracia

Como el Desarrollo a Escala Humana se refiere a la potenciación de todas las necesidades humanas de todas las personas, lleva implícito el deber de crear sistemas de participación equitativa que cobijen a todos los diversos grupos y a todos los intereses sociales.

«Un desarrollo orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas no puede, por definición, estructurarse desde arriba hacia abajo. No puede imponerse por ley o por decreto. Sólo puede emanar directamente de las acciones, aspiraciones y conciencia creativa y crítica de los propios actores sociales que, de ser tradicionalmente objetos de desarrollo, pasan a asumir su rol protagónico de sujetos».

El rescate de la diversidad es el mejor camino para estimular los potenciales creativos que existen en toda sociedad. Promover este rescate, significa construir y profundizar, permanentemente, los espacios democráticos.